miércoles, 13 de septiembre de 2023

A CINCUENTA AÑOS DE LA MUERTE DE EFRÍAN CARDOZO (1906-1973)

 

     Fue un historiador y pensador paraguayo. En el campo del pensamiento paraguayo, quien marcó sus ideas fue su padre y orientador, Ramón Indalecio Cardozo. Cabe ubicar a Cardozo dentro de la generación del cuarenta, preocupada de una manera particular por la cuestión del Chaco y por la búsqueda de los principales rasgos de la identidad paraguaya. Desarrolló en las páginas del diario “La Tribuna”, aquello que algunos denominan “periodismo cultural”, algo que podemos encontrar en otros tantos pensadores paraguayos como Juan Andrés Cardozo, Luís Galeano o Domingo Rivarola, por tomar unos pocos ejemplos.

       Entre sus obras podemos citar a: “El Paraguay colonial” (1959), “Apuntes de historia cultural del Paraguay” (1985), “Historiografía paraguaya” (1959), “Breve Historia del Paraguay” (1965), entre muchas otras. En lo que hace a sus paradigmas teóricos, recibió los influjos de Arnold Toynbee y Benedetto Croce (Irala Burgos, 1985). Puede ser considerado uno de los principales estudiosos de la Guerra de la Triple Alianza en nuestro país, con numerosas investigaciones y libros sobre el tema.

       En “El Paraguay colonial”, una de sus obras más conocidas, plantea las que denomina “las raíces de la nacionalidad”, estas raíces han dado forma a la identidad paraguaya a lo largo de la historia. Estas dimensiones o raíces de la nación paraguaya son: geográficas, humanas, económicas, libertarias, católicas y heroicas. Pero aún, entre todas ellas, sostiene Cardozo, sobresalen dos, las raíces católicas y las libertarias (o “Dios y Patria” al decir de Jerónimo Irala Burgos (1985, p. 8).

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay")

miércoles, 2 de agosto de 2023

A CINCUENTA AÑOS DE LA MUERTE DE LEÓN CADOGAN (1899-1973)

 

     Fue un antropólogo e indigenista paraguayo. Entre los principales influjos de su pensamiento puede considerarse la obra del antropólogo germano-brasileño Curt Unkel Nimuendajú, estudioso de la religión y la mitología de los guaraníes del Brasil; en tal sentido, Bartomeu Meliá calificó a Cadogan como el “Nimuemdajú paraguayo” (Malinowski, 2013). Considerando que Nimuendajú asumía planteamientos del antropólogo norteamericano Robert Lowie (1883-1957), podemos plantear que el mismo Cadogan seguía (sabiéndolo o no) lineamientos teóricos boasianos (de Franz Boas), que habían significado una reacción al evolucionismo antropológico sostenido por Morgan y Taylord en el amanecer científico de la Etnología. De cualquier manera, el difusionismo boasiano, implica el intento de describir a una cultura desde fuera de ella misma, mientras que Cadogan nos habla de los guaraníes formando parte ya de su misma sociedad (ya que fue reconocido e integrado a la comunidad Mbyá del Guairá con el nombre “Tupa Kuchuvi Veve” hacia el año 1946). En tal sentido, podemos ver a Cadogan como un pensador paraguayo que ponía en cuestión las ideas sobre el desarrollo lineal de salvajismo, barbarie y civilización, tan en boga en Latinoamérica a partir de la obra del argentino Domingo Faustino Sarmiento, ideas que también fueron asimiladas por el paraguayo Cecilio Báez.

       Cadogan puede ser considerado uno de los grandes antropólogos paraguayos de la historia, y esto, a pesar de haber tenido una formación auto-didacta (al igual que Nimuendajú).

      Entre sus obras cabe citar a: “Ayvu Rapyta. Textos míticos de los Mbyá-Guaraní del Guairá” (1959), “Aves y almas de difuntos en la mitología guaraní y guayakí” (1955), “Carobeni: Apuntes de toponimia hispano-guaraní” (1959), “Cómo interpretan los Chiripá (Avá Guaraní) la danza ritual” (1959), “Concepto guaraní del alma” (1952), entre otras.

     Estudió a parcialidades indígenas de la zona del Guairá y Caaguazú, en especial a los Mbyá y los Guayakí. Podría decirse que hay un antes y un después de León Cadogan en los estudios antropológicos sobre los guaraníes, un antes representado quizá por la obra de Moisés Bertoni y un después, marcado por aquellos que siguieron, alimentaron y replantearon los descubrimientos de Cadogan.

       Izabel Malinowski (2013) cuenta que sus padres, de origen australiano, llegaron al Paraguay con el propósito de establecer una “comunidad socialista”. Quizá este dato pueda darnos algunas pistas sobre el cuál fue el clima intelectual que respiró Cadogan en sus primeros años. El niño aprendió a hablar primero el inglés y ya luego el guaraní, después, en medio de su formación escolar, se inició con el castellano y el alemán. Una formación escolar, que según la misma Malinoswski, sólo fue seguida hasta los catorce años, lo que es un dato notable sobre quien está considerado por muchos como el mayor antropólogo paraguayo de la historia.

     En 1923 empezó a tomar contacto con los guaraníes, con el propósito de aprender su lengua y sus costumbres, por mera curiosidad. En 1919 se afilió al Partido Colorado y en 1941, durante el gobierno de Higinio Morínigo, fue nombrado “jefe de investigaciones” de la ciudad de Villarrica. También en ese tiempo comenzó a trabajar como profesor de la Escuela Normal, la Escuela de Comercio y el Centro Anglo-paraguayo.

      Desde su interés por el folclore paraguayo, Cadogan empezó a preguntarse por la mitología guaraní, fue así que buscó un contacto más cercano con los indígenas, a través de la misma función social, cultural y política que cumplía en Villarrica.  De ese modo, la casa de Cadogan empezó a ser frecuentada por los indígenas y a su vez él iba realizando expediciones en medio de las comunidades de aquellos que ya se habían convertido en sus amigos.

     Cadogan fue aceptado como miembro de la comunidad Mbyá del Guairá y desde esa posición comenzó a tener acceso a los conocimientos ancestrales de los guaraníes. El eje de su investigación fueron los mitos sagrados, que fueron recopilados, traducidos, aclarados e interpretados por él mismo.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay").

miércoles, 26 de julio de 2023

INTRODUCCIÓN A "DE PASO. COLECCIÓN DE NARRACIONES, DESCRIPCIONES Y OTROS ESCRITOS"

 

   La vida es un camino sembrado de dificultades, de carencias, de sufrimientos, de luchas, de ilusiones, de muerte. Por ello acaso debamos aprender a vivir, mientras pisamos el mísero barro de este mundo. Quizá podemos asombrarnos de que a pesar de nuestra pequeñez, de nuestra poquedad, el universo entero está ahí para nosotros, para dejarnos el regalo elemental, gratuito y pleno de la contemplación estética.

   A pesar de todos los avances científicos y tecnológicos, a pesar de todas las revoluciones políticas, de todas las conquistas sociales, a pesar de todos los goces del consumo, de la multiplicación infinita de los circuitos de la comunicación, la sed de lo trascendente permanece en el ser humano, quizá como una profunda nostalgia que nunca encuentra explicación, quizá como una alegría repentina, que todo lo transforma y lo enlaza a lo inefable.

   Estamos “de paso por la vida” (como rezaba el título de una de las obras más representativas de Alejandro Guanes[1]) y por ello no está demás, aunque sea por un momento, dejar tantos afanes y preocupaciones por la figuración social y el dinero, para recordar aquella inocencia y plenitud de la perdida niñez, y quizá entonces, ya nosotros mismos, en medio de la lobreguez de nuestra edad adulta, podamos entender que estamos de paso nomás…y ya nos vamos… 

 



[1] Poeta paraguayo (1872-1925), ubicado como exponente del romanticismo literario paraguayo y como uno de los primeros modernistas.

Enlace al ensayo completo: 

https://drive.google.com/file/d/1EOVTQYu6vTbuzi1fQObMAS6w6BaU2met/view

miércoles, 12 de julio de 2023

A VEINTE AÑOS DE LA MUERTE DE ADRIANO IRALA BURGOS (1928-2003)

 

     Fue un filósofo paraguayo. Adherido a líneas de ideas como la fenomenología personalista y el iusnaturalismo. Fue un pensador muy influenciado por los planteamientos de Tomás de Aquino, Edmund Husserl, Gabriel Marcel, Jaques Maritain, José Ortega y Gasset, así como por el personalismo cristiano en general. Entre sus temáticas centrales se encuentra el Amor, la Libertad y el Derecho.

     Según José Zanardini (2003), Adriano solía contar que su vocación filosófica floreció a los doce años, cuando llegó a sus manos la obra de José Ortega y Gasset “La rebelión de las masas”; tardó veinticuatro horas en leerla, para entonces, ya sabía a qué se dedicaría el resto de su vida.

     Irala Burgos se constituye en uno de los instauradores del periodo de normalidad filosófica[1] en el Paraguay, junto a otros maestros como Secundino Núñez, Juan Santiago Dávalos, Laureano Pelayo García o Vicente Sarubi. De 1975 son sus más conocidos trabajos como “La ideología política del Dr. Francia” y “La epistemología de la historia del Paraguay”. Estudió filosofía en la Universidad de La Plata (Argentina); se graduó de Master en Filosofía Social en la Universidad Católica de Washington (EEUU) con su trabajo “Relaciones entre la teoría y la praxis en El capital, de Karl Marx”; y Doctor en Filosofía en la Universidad de Lovaina (Bélgica) con su tesis sobre “La relación entre la teoría y la praxis en los manuscritos económico-filosóficos de 1844, de Karl Marx”.  

       Adriano fue también el fundador del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica (CEADUC) y de su revista “Suplemento Antropológico”.

a. La historia del Paraguay

     En su ensayo sobre la epistemología de la historia del Paraguay se presenta como un crítico de construcciones míticas presentes en la historia paraguaya. Tenemos aquí a un posicionamiento crítico que pretende establecer a la razón y a la ciencia frente a la mitología (entendida como instrumento de la ideología). A Irala le disgusta la vaguedad y ambigüedad asociada con los planteamientos nacionalistas[2], y en contrapartida, pretende encontrar ideas claras y distintas en el pensamiento político del Dr. Francia.

     Irala incluso utiliza la contraposición entre tradición y modernidad cuando afirma: “En el país de la tradición se refugia y se pierde el país de la modernidad”[3]. Sólo que en este caso, la modernidad es tragada por la tradición[4].

b. La ideología política del Dr. Francia

      En su obra “La ideología política del Dr. Francia”, Irala lleva adelante una especie de radiografía del pensamiento político de una de las principales figuras de la historia del Paraguay. Irala nos presenta al Dr. Francia como un pensador enormemente influenciado por Jean Jaques Rousseau. La idea de un “contrato social” que origina a un “Estado”, que a su vez se constituye en “la matriz del hombre paraguayo” es un planteamiento central en Irala. 

      A lo largo de su reflexión Irala utiliza niveles de abstracción como filosofía política, ideología política y proyecto histórico viable, que son herramientas teóricas que le permiten desplazarse desde los espacios más amplios a los más reducidos del pensamiento francista.


(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay).

[1] Es decir, el periodo en el que consolida en alguna medida la filosofía dentro de la cultura paraguaya.

[2] Cfr. Adriano Irala Burgos. (2006). La epistemología de la Historia del Paraguay, p. 179.

[3] Adriano Irala Burgos. La epistemología de la historia del Paraguay. 1975, p. 180.

[4] También en los años 70 en un ensayo hecho en colaboración Dávalos y Livieres planteaban la relación tradición-modernidad, como central cuando de interpretar a la historia del Paraguay (y a su historiografía) se trataba. Véase: “El problema de la historia del Paraguay. 2006, p. 177-178.

martes, 30 de mayo de 2023

A CINCUENTA AÑOS DE LA MUERTE DE GABRIEL MARCEL (1889-1973)

 

     Fue un filósofo francés, representante de lo que se puede catalogar como un existencialismo cristiano. El calificativo de “existencialista cristiano” lo conecta directamente con las ideas del principal precursor del existencialismo: Soren Kierkegaard. Pero es necesario tener en cuenta que entre Kierkegaard y Marcel está Husserl, el padre de la fenomenología, que tuvo un peso enorme en el existencialismo. A su vez, como contemporáneo de Marcel está Heidegger, quien también tuvo su influencia en el pensamiento del primero.

     De todas maneras, es necesario apuntar que él mismo Marcel definió su pensamiento, en el prefacio a su obra “Misterio del ser”, como un neosocratismo[1].

      Entre sus obras pueden citarse: “Ser y tener”, “Diario metafísico”, “el misterio del ser”, “Posición y aproximaciones concretas del misterio ontológico”.

     Entre sus principales temáticas tratadas se encuentran las diferenciaciones entre el problema y el misterio, y entre el ser y el tener.

a. Problema y misterio

      Un problema es algo que uno puede enfrentar, ya que se presenta como un objeto frente a mí. En cambio, cuando estoy frente al misterio no hay ningún ente al que pueda identificar y abordar, y esto se asocia íntimamente con aquellos estados de ánimo de los que hablaba Heidegger: el temor y la angustia.

     Para abordar un problema puedo utilizar el pensamiento, por ello lo problemático se asocia con la cotidianeidad y con la ciencia.

     Pero en medio de la cotidianeidad puedo encontrarme con problemas que uno identifica con uno mismo, con su propia identidad, y que trata de resolverlos también mediante el pensamiento. El resultado de ello no será sino el fracaso, porque aquello que uno es esencialmente constituye un misterio, no un problema.

b. Ser y tener

     Para Marcel el hombre se relaciona con las cosas a través de la dimensión del tener, así, las cosas se convierten en útiles. Y esto podemos entenderlo también a partir de la dualidad problema-misterio. Si consideramos al mundo como un problema, lo reducimos a un objeto que puede ser utilizado, tal como lo planteó Francis Bacon al justificar a la ciencia experimental moderna; en cambio, si vemos a la naturaleza como un “misterio”, ella se nos presenta como expresión del ser, como un aliento para la contemplación antes que para la utilización.

 (Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").

 

 



[1] Cfr. Reale-Antíseri. Historia de la Filosofía. 210, p. 360.

jueves, 11 de mayo de 2023

INTRODUCCIÓN A “ARANDU KA’ATY, MODERNIDAD Y CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS. ESCRITOS DISPERSOS 4”

 

     El pensamiento paraguayo se ha desarrollado a la par que el despliegue de la sociedad y de la cultura paraguaya, en tal sentido, luego de dar sus primeros pasos con el Dr. Francia en el periodo independiente, de rebrotar juvenilmente con los novecentistas después de la guerra grande, de alcanzar la madurez durante el periodo autoritario, ha desembocado en una crítica edad de vejez en donde los valores de la cultura tradicional se han disgregado.

      Lo que en este trabajo tratamos de hacer es presentar algunas temáticas centrales extraídas de una serie de escritos centrados principalmente en la sociedad, en la cultura y en el pensamiento paraguayo.

       A través de un método de investigación cualitativa e interpretativa hemos extraído las ideas centrales de “Arandu ka’aty, modernidad y crisis de los fundamentos”.

      El arandu ka’aty (sabiduría del campo) es un tipo de conocimiento empírico intensamente asociada con una actitud contemplativa. El arandu ka’aty es como el centro de la cultura seminal paraguaya, que ha ido perdiendo relevancia en la medida en que el proceso de urbanización se ha extendido en el país.

      Y precisamente, la modernidad se difundió en el Paraguay junto al proceso de urbanización. De todas maneras, hay que decir que esta modernidad paraguaya ha tenido sus peculiaridades desde que empezó a desarrollarse a finales de los años setenta del siglo XX, ha sido, como lo apunta Luis A. Galeano: parcial, tardía y conservadora.

      Con el avance del proceso de urbanización también puede observarse un resquebrajamiento de los valores de la cultura tradicional paraguaya, lo que implica para nosotros una auténtica “crisis de los fundamentos”, que termina poniendo en cuestión no solo la visión de mundo tradicional, sino también la moderna.


ÍNDICE

-Introducción…………………………………………………………….5

-Arandu ka’aty, modernidad y crisis de los fundamentos……….…7

-La sociedad, religión y moral………………………...……...……….126

-Deconstrucción de la personalidad, experiencia estética y situaciones límites………………………...…………………….....................………157

-Filosofía y pensar……………………………………………………...163


Enlace al libro 

https://bit.ly/3nmqLUb

 

miércoles, 19 de abril de 2023

A SESENTA AÑOS DE LA MUERTE DE JUSTO PASTOR BENÍTEZ (1895-1963)

 

     Fue un sociólogo, historiador y pensador paraguayo. Perteneciente a una generación de intelectuales postnovecentistas, y agrupado en la fracción liberal “cuarentista” (en la que también se encontraba Pablo Max Insfrán), grupo que en el campo de la historia dejó de lado la posición anti lopista, alentó enfoques nacionalistas[1] y propuso la atención a la “cuestión social”. En esta perspectiva podríamos decir que el grupo tiene como a un precursor al novecentista Eligio Ayala.

     Entre sus obras cabe citar: “La vida solitaria del doctor José Gaspar de Francia”, “Carlos Antonio López”, “El solar guaraní” y “Formación social del pueblo paraguayo” (1955), “Sociología nacional” (1955) y “Sociología paraguaya” (1961).

       En el campo de las ciencias sociales, se puede plantear que Justo Pastos Benítez fue un exponente de aquello que algunos llaman “sociología de cátedra”, para diferenciarla de una sociología más empírica, que estaría ya relacionada con el C.P.E.S. y con la “Revista Paraguaya de Sociología”.  Junto a Justo Prieto e Hipólito Sanchez Quell, representó al Paraguay dentro de las primeras redes internacionales de Sociología en Latinoamérica, durante los años cincuenta (organizadas por la Asociación Latinoamericana de Sociología, ALAS, fundada en 1950). Por supuesto, esto tiene que ver con planteamientos un tanto polémicos dentro de la historia del pensamiento paraguayo, en los que aquí no pretendemos entrar.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay"). 



[1] Cfr. Ibíd, p. 59.