jueves, 28 de mayo de 2026

INTRODUCCIÓN A "DEL CAMPO A LA CIUDAD Y DE LA CIUDAD AL CAMPO. ENSAYO SOBRE PROCESOS SOCIALES Y CULTURALES DEL PARAGUAY"

 

   El Paraguay pasó de ser en sus orígenes una sociedad agraria, a ser ya en nuestros tiempos otra preponderantemente urbana, situación que viene aparejada con una transformación de la visión de mundo del paraguayo[1], que sin dejar de ser un hombre de costumbres agrarias, comienza a pensar, a sentir y actuar como urbano. Y esto implica cambios a nivel político, económico, social y cultural.

     Se han dado varias denominaciones a este pasaje de lo rural a lo urbano, por ejemplo, José N. Morínigo habla de sociedades de “desarrollo dual”[2], Luis Galeano habla de “sociedad dislocada”[3] y  Vicente Sarubbi Zaldivar apunta a la coexistencia de tres formas de sociedad (segmentaria, estratificada y diferenciada) basándose en ideas de Niklas Luhmann[4].

   La modernidad constituyó en occidente todo un proceso de crisis que significó el paso de una sociedad eminentemente agraria a otra de tipo urbana. Uno de los principales factores que intensificó esta transformación fue el desarrollo industrial.

   En el Paraguay la modernidad tuvo sus propias peculiaridades, fue parcial, conservadora y tardía[5]. Y vino asociada con características propias, por ejemplo, la masiva migración de los habitantes del campo hacia las ciudades no se canalizó mayoritariamente hacia el sector industrial, sino hacia el sector terciario (comercio y servicios) pero de un tipo informal y precario.  

   En las ciudades a grandes rasgos se deja de confiar ya en la divinidad, en los santos y en los milagros, y en sus representantes, magos y sacerdotes, para apostar por la acción transformadora del hombre, que a través de la racionalidad (filosófica y científica) y de la democracia, puede llegar al desarrollo de sus sociedades y culturas. Pero a medida que se revela la crisis de los fundamentos de la razón[6], la técnica, con su carácter de racionalidad instrumental, toma predominancia, mientras que el desencanto con las instituciones políticas modernas adquiere la forma del populismo.

   Pero en el Paraguay no se da un quiebre radical entre visión tradicional y visión moderna del mundo, antes bien, la cultural agraria pervive en las ciudades (por ejemplo el guaraní sigue siendo usado en algunos ámbitos urbanos y la religiosidad popular sigue teniendo adherentes) mientras la cultura moderna penetra los espacios rurales, en particular a través de los medios de comunicación, la migración y aun por procesos educativos.

        A partir de las anteriores consideraciones podamos hacernos las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las características de este desplazamiento del campo a la ciudad en la sociedad paraguaya? Y ¿En qué sentido se puede plantear un camino de regreso al campo?

A modo de marco teórico

Para interpretar este proceso de cambio y a la vez de reordenamiento social y cultural, apelaremos a un paradigma filosófico voluntarista, en el que se hace hincapié en la acción humana, sumado a teorías generales filosóficas provenientes de autores como Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche u Oswald Spengler, acompañados de otros planteamientos provenientes de la teoría de la modernidad.

A modo de marco metodológico y analítico

     En años anteriores, hemos llevado adelante una exploración intelectual a través de una consulta bibliográfica, cuyos productos fueron volcados en escritos breves sobre el pensamiento social y sobre el proceso socio-cultural paraguayo, agrupados en la serie "Cosecha de pensamientos". El intento de ordenar esos escritos breves teniendo la dirección de algunas preguntas elementales es lo que ha dado lugar a este ensayo.

    En nuestro trabajo buscamos caracterizar el cambio socio-cultural paraguayo, considerando los principales escenarios de este cambio, que son el campo y  la ciudad; a su vez, desde esta descripción pretende ser la base para llevar adelante una interpretación de un camino de retorno, de la ciudad hacia el campo, en el sentido identitario, moral y contemplativo.

A modo de marco contextual

     Nuestra propia búsqueda interior nos llevó a hacer el camino de regreso de la ciudad al campo, por ello, de alguna manera este trabajo es también el intento de interpretar el flujo de vida de un paraguayo[7].

 Enlace al ensayo completo:

 https://drive.google.com/file/d/1psPzv8mlmmghSIWkaIpGro9ppYDbX6JH/view?usp=drive_open

 

 

 

 



[1] Cuando escribimos “visión de mundo del paraguayo” nos referimos a una que al inicio se asocia con la “cultura seminal” del Paraguay, que no es otra sino la cultura agraria. (León Helman, 2014/2025, págs. 22-29, apart.3.1.).

     En relación con el término “seminal”, podemos considerar que  San Agustín hablaba de unas “razones seminales”, que son distintas a las Ideas (situadas para el mismo autor en la mente de Dios), que son creadas y que se despliegan en las cosas particulares en el tiempo y en el espacio (Weinberg, 1998).

[2] (Morínigo, 1998)

[3] (Galeano, 2002)

[4] (Sarubbi Zaldivar, 1996)

[5] (Galeano, 2016)

[6] Ver en glosario.

[7] “Un paraguayo que leyó a Schopenhauer” (León Helman, 2014/2024)