jueves, 12 de marzo de 2026

INTRODUCCIÓN A "CAMINO AL PARAGUAY ETERNO" (2026)

 

Introducción

     Uno de los libros más recordados de Natalicio González lleva como título “El Paraguay eterno”, en donde el autor despliega su peculiar interpretación sobre la historia del Paraguay, apelando a un implícito marco teórico asociado con el platonismo y con el romanticismo alemán y francés. Siempre nos interesaron las implicancias estéticas de la obra de Natalicio, desde nuestras propias lecturas de Schopenhauer, Nietzsche, Spengler o Heidegger, en cambio, a lo largo de nuestro estudio de sus libros hemos tratado de distinguir sus pretensiones políticas, que de alguna manera traicionan a esos mismos planteamientos estéticos. De cualquier manera, Natalicio pensaba que era posible conjugar lo contemplativo y la acción, lo metafísico y estético, con la acción transformadora de lo político. Por nuestra parte, no vemos la necesidad de establecer este intento de conjunción, al contrario, creemos que la introducción del afán de transformación social puede significar un factor de contaminación de los espacios contemplativos.

     Lo que el lector encontrará en este libro es lo que pretende ser una reflexión sobre el ser humano a partir de un grupo de escritos breves que recorren distintas temáticas sobre el sistema social paraguayo. Los escritos aparecieron entre los años 2004 y 2020, por lo cual describen también un proceso de reflexión que luego sería canalizado hacia libros más estructurados como “La Idea del Paraguay”[1], “En pos del pensamiento inútil”[2] o “Elogio a la vida del campo”[3].

     En este estudio se pueden encontrar las señales de un camino lento pero sostenido para hacer del pensamiento, no la herramienta para alcanzar metas, académicas o de cualquier otro tipo, sino para descubrirlo como la expresión del maravilloso espectáculo que brota con la experiencia estética[4]. En este sentido, se verá al pensamiento y a la intuición en una danza constante, en un flujo que de una manera sutil invita a dejar de lado a ese sujeto que lucha, que teme y que desea, para dar la bienvenida al sujeto que contempla y que se asombra ante el mundo.

A modo de enfoque metodológico y analítico

     En el aspecto metodológico se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[5], valiéndonos de la técnica de la observación documental[6], en este caso, de una serie de escritos breves referiros al sistema social paraguayo, aparecidos entre los años 2004 y 2020. El procedimiento consistió en extraer de cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un cálculo de frecuencias de modo a encontrar a las más recurrentes.

       A su vez, luego de obtener las temáticas principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las demás temáticas extraídas, y también, al ubicarlas como subtítulo para el libro se han hecho referencias centrales para identificar a la obra.

    A partir de aquí, la pregunta que queremos hacernos es: ¿Cómo los resultados principales de nuestro estudio nos revelan el camino al Paraguay Eterno?

A modo de enfoque teórico

     De acuerdo a nuestro análisis, las temáticas que han aparecido en mayor número de escritos han sido las siguientes: idea del Paraguay, democracia y modernización, que las tomamos como variantes de una teoría substantiva[7]. Estos términos encuentran su significado último en ideas de Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche, como teorías generales, basada a su vez en un paradigma filosófico voluntarista. Nuestro voluntarismo, asume plenamente la “crisis de los fundamentos”, de modo que nuestro enfoque paradigmático rechaza cualquier tipo de apuesta logocéntrica.

     A continuación, consideraremos brevemente los términos centrales de nuestro análisis.

      La Idea del Paraguay. Del griego “idea” (idea), que significa forma, apariencia). Este término deriva a su vez de “eido” (eido), ”yo vi”. Para Platón eran las formas puras, los moldes inmutables a partir de los cuales los objetos sensibles adquirían consistencia. Para Goethe en cambio, la Idea se constituía en un conjunto de formas que se asemejaba a un organismo en desarrollo, en medio de un movimiento que se desvelaba a través de la intuición y del pensamiento analógico. Cuando hablamos de la Idea del Paraguay tomamos la acepción de Goethe, amplificada por Oswald Spengler a las sociedades y culturas, para describir e interpretar el desarrollo orgánico-histórico del sistema social paraguayo[8]. Y la contemplación de las Ideas, como enseñó Schopenhauer, forma parte de una experiencia estética, de ahí el subtítulo de la presente obra.

      La democracia es un tipo de régimen político, caracterizado por la aplicación de procedimientos que persiguen valores como el cultivo de la libertad de expresión, la posibilidad de cambiar las autoridades del gobierno sin derramamiento de sangre, elecciones periódicas y pluralistas,  apertura de la mayor variedad posible de canales de información, libertad de pensamiento y crítica sobre el funcionamiento de las instituciones estatales.

    En el caso de nuestro estudio, la democracia viene a ser la marca de todo un periodo histórico, el que comienza con el proceso de transición democrática iniciado tras la caída del régimen autoritario encabezado por Alfredo Stroessner.

     La modernización es el proceso por el cual una sociedad tradicional va adquiriendo características propias de las sociedades modernas. Entre estas características se encuentra la valoración del progreso, de la racionalidad, de la libertad, de la igualdad y de una concepción individualista del ser humano; a un nivel más social, se caracteriza por la división de trabajo, el industrialismo y el predominio del saber científico .

      La modernidad se difundió en el Paraguay junto al proceso de urbanización. De todas maneras, hay que decir que esta modernidad paraguaya ha tenido sus peculiaridades desde que empezó a desarrollarse a finales de los años setenta del siglo XX, pues ha sido, como lo apunta Luis A. Galeano: parcial, tardía y conservadora.

A modo de enfoque contextual

     La tapa de nuestro libro nos muestra una pintura de Edith Jiménez, en la que se representa a un rancho campesino, que para nosotros simboliza el brote de una Idea o Arquetipo, nos referimos a la Idea del Paraguay, que en medio de la contemplación por el sujeto puro e involuntario, nos revela al Paraguay Eterno. Considerando la crítica que Guido Rodríguez Alcalá le hizo a Natalicio por el uso del término Paraguay Eterno, no vamos a decir que La Idea del Paraguay se inició en tiempos de la primera república, no, puesto que una Idea no tiene principio ni fin, ya que se encuentra fuera del principio de razón, que explica la conjunción del tiempo, el espacio y la causalidad. Así, cuando hablamos del brote de una Idea nos referimos a un acontecimiento que se da en el aquí y el ahora, que no se resguarda en la memoria de ninguna personalidad en específico y que es inútil para llevar adelante la acción social, aunque es cierto, cuando se la transforma en mito, puede ser provechosa para enardecer a las masas (considérese en ese sentido los planteamientos de George Sorel).  

 Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/1a9QNuGY25f9l-r6MhmZd0zqg2Nasb3Qm/view

 

 



[1] (León Helman, 2014/2025)

[2] (León Helman, 2014/2024)

[3] (León Helman, 2015/2025)

[4] (León Helman, 2011/2024, págs. 57, nro.99)

[5] (Guttandin, 2012, págs. 47-50)

[6] (Duverger, 1961/1981, pág. 115)

[7] Con el término teoría substantiva queremos referirnos a canales teóricos más cercanos al mundo empírico, lo que nos ayuda a direccionar hacia esquemas específicos nuestros marcos más globales, como las teorías generales y los paradigmas filosóficos.

[8] (León Helman, 2014/2025, pág. 18); (Spengler, 1918/1954 t1, pág. 142).

jueves, 26 de febrero de 2026

A VEINTE AÑOS DE LA MUERTE DE RAÚL AMARAL (1918-2006)

 

     Fue un historiador y crítico literario argentino-paraguayo. Fue uno de los más destacados estudiosos de la cultura paraguaya.  Entre sus numerosas obras cabe citar “La filosofía en el Paraguay”, publicada ya luego de su muerte, en el 2010, dedicada a Laureano Pelayo García; también podemos recordar a: “El modernismo poético en el Paraguay” (1982), “El romanticismo paraguayo” (1985) y “El novecentismo paraguayo” (2006).

La filosofía en el Paraguay

En su libro Amaral se remite a la reseña en torno a la filosofía, específicamente a los pensadores de la generación del novecientos. Es decir, no abarca a los pensadores de la llamada generación del cuarenta para adelante. Por supuesto, el objeto de este estudio no es un dato menor, puesto que los novecentistas constituyen el origen de la cultura paraguaya moderna. Amaral estudia a autores pre novecentistas como Carlos Antonio López o Ramón Zubizarreta; y a novecentistas como Manuel Domínguez, Fulgencio R. Moreno, Eusebio Ayala, Ignacio A. Pane y otros.

En torno a la modernidad en el Paraguay

Raúl Amaral escribe sobre tres periodos de la modernidad en el Paraguay[1]: la “primera modernidad”, que va desde 1840 hasta 1870 (con figuras como Carlos Antonio López, Juan Andrés Gelly o Juan Pedro Escalada), la “segunda modernidad”, de 1870 a 1900 (con exponentes como Ramón Zubizarreta, Carlos López Sánchez o Ramón Oloasca) y la “tercera modernidad” (con los novecentistas paraguayos). Podemos considerar que Amaral se está refiriendo a un proceso de modernización cultural que incumbe principalmente a las élites intelectuales y políticas, y no a la totalidad de la sociedad paraguaya. Es por eso que Luís Galeano sostiene que la modernidad llega al Paraguay hacia el final de los años setenta del siglo XX con un carácter tardío, parcial y conservador[2], refiriéndose ya a una modernización social y económica, no sólo cultural. A partir de esto podríamos plantear que la modernización política llega al Paraguay con el inicio del proceso de transición democrática en el año 1989.

 (Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay").



[1] (Amaral, 2010, págs. 128-129)

[2] (Galeano, 2016)

jueves, 12 de febrero de 2026

SETENTA AÑOS DE BENJAMÍN ARDITI (1956)

 

     Politólogo y pensador paraguayo. Junto a Ticio Escobar constituyen los precursores del pensamiento postmoderno en el Paraguay[1]. Formado en ciencias políticas y economía, influenciado por ideas de pensadores como Michel Foucault, Guilles Deleuze, Carl Smith, Norbert Lechner o Ernesto Laclau.

    Entre sus obras podemos citar “La sociedad a pesar del Estado” (1987, escrita junto a José Carlos Rodríguez), “Discutir el socialismo” (1988), o “Adiós a Stroessner, la reconstrucción de la política en el Paraguay” (1992).

El Estado contra la sociedad

Si Pierre Clastres habló sobre “la sociedad contra el Estado” al referirse a los guaraníes, Benjamín Arditi sostuvo la idea de “El Estado contra la sociedad”, al pensar en el Paraguay de los últimos años del régimen autoritario[2]. En su reflexión, Arditi se centra de manera particular, más que en la sociedad como un todo, en la llamada “sociedad civil”, que incluye a movimientos sociales y partidos políticos. Para Arditi el problema no es el Estado en sí mismo, que se ha vuelto ya un componente ineludible del sistema social paraguayo, desde su misma fundación, por parte del Dr. Francia en el siglo XIX, el problema era el régimen político del Estado, es decir, la necesidad de dejar atrás un régimen autoritario y acceder a otro democrático. Y en los años ochenta del siglo XX se veía que ese paso del autoritarismo a la democracia debía llevarse adelante a través de la razón, así, recordemos el título del libro de Juan Andrés Cardozo de 1984: “La razón como alternativa histórica”, o el de Jorge Báez Roa, de 1983: “De la esperanza a la razón”.

Elementos teóricos para el tercer espacio político paraguayo

En los últimos años del régimen stronista Benjamín Arditi sostenía que: “la autocracia está perdiendo un espacio que las fuerzas políticas democráticas no logran ocupar”[3], refiriéndose principalmente a la política tradicional conformada por los partidos políticos de oposición, sea la nucleación denominada “Acuerdo Nacional”, o sean incluso facciones del partido colorado como los denominados “éticos”. En contrapartida, fijándose en los movimientos sociales (estudiantes, obreros y campesinos principalmente), sostenía que eran “los únicos que, en esta lenta decadencia de la autocracia, parecen ofrecer algunos resultados edificantes”[4]. ¿No vemos aquí una especie de búsqueda de alguna alternativa a la política tradicional paraguaya, que podríamos asociar con planteamientos teóricos como los de Gramsci o Laclau? ¿No estamos aquí frente a la búsqueda de un modo de hacer política que vaya más allá del tradicional bipartidismo paraguayo? El mismo Arditi lo aclara: “Tal es el caso hoy con la relevancia que han ido adquiriendo los “movimientos sociales”, como tema nacional e internacional: la percepción de esa relevancia conlleva también el surgimiento de nuevos “modos de ver” o “nuevos enfoques” para pensar la realidad, enfoques que tienden a priorizar a la sociedad y a lo social, en lugar del estado y lo político-partidario”[5]. Vemos aquí algunos signos de los planteamientos del tan mentado “tercer espacio político” paraguayo (por supuesto, el más volcado hacia la izquierda).

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay").



[1] (Rivarola M. , 2006, pág. 254)

[2] (Arditi & Rodriguez, 1987)

[3] (Arditi & Rodriguez, 1987, pág. 26)

[4] (Arditi & Rodriguez, 1987, pág. 27)

[5] (Arditi & Rodriguez, 1987)

miércoles, 28 de enero de 2026

INTRODUCCIÓN A EL ARANDU KA´ATY, LA MODERNIZACIÓN Y LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS (2023/2026)

 

     No se espere de este trabajo una nueva versión de la bucólica imagen del noble salvaje (o del noble bárbaro si se quiere) al referirnos al sabio del campo paraguayo (el arandu ka´aty), porque no se trata de alabar a ningún tipo de sociedad, en este caso a la sociedad agraria paraguaya, sino de apuntar algunas peculiaridades que la diferencian de la sociedad moderna, y sostenemos esto porque más allá de ello, la sociedad, en cualquiera de sus formas, sigue siendo la enemiga (en concordancia con la tesis que hemos planteado en el libro “La sociedad como enemiga”)[1]. De todas maneras, podemos ensalzar al sabio del campo, pero sin idolatrar a su sociedad.

     En las sociedades rurales, a pesar de que el pensamiento ha instaurado sus redes de ensoñación sobre el ser humano, existe una mayor cercanía con la naturaleza que en las sociedades urbanas, a las que también podemos llamar modernas o en proceso de modernización. Esta cercanía con la naturaleza establece una mejor disposición ambiental para librarse de la cárcel de la mente, aunque por supuesto, no existe ninguna relación causal entre ellas[2]. El campesino sigue estando identificado con su cuerpo y con su mente, pero frente al hombre de la ciudad, su identificación con su estatus y con su rol es menor. En este trabajo se elaboraron algunos esbozos de cómo la sociedad se ha desplegado en el Paraguay del campo a la ciudad[3] y de cómo hemos ido perdiendo algunos valores propios de la cultura de tierra adentro, personificados en el sabio del campo o arandu ka´aty.

      El lector podrá encontrar aquí una reflexión en torno al ser humano, basándonos en una indagación sobre una serie de escritos cortos que tienen la peculiaridad de que en su gran mayoría están asociados con el sistema social paraguayo.

A modo de enfoque metodológico y analítico

     En el aspecto metodológico se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[4], valiéndonos de la técnica de la observación documental[5], en este caso, de una serie de escritos breves referiros al Paraguay, aparecidos entre los años 2021 y 2022. El procedimiento consistió en extraer de cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un cálculo de frecuencias para determinar cuáles eran las más recurrentes.

       A su vez, luego de obtener las temáticas principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las demás temáticas extraídas, y también, al ubicarlas como subtítulo para el libro se han hecho referencias centrales para identificar a la obra.

A modo de enfoque teórico

       Las ideas que en nuestro análisis han aparecido con más frecuencia han sido: arandu ka’aty, modernización y crisis de los fundamentos.

      El arandu ka’aty (sabiduría del campo) es un tipo de conocimiento empírico intensamente asociada con una actitud contemplativa. El arandu ka’aty es como el centro de la cultura seminal paraguaya, que ha ido perdiendo relevancia en la medida en que el proceso de urbanización se ha extendido en el país.

      El arandu ka´aty posee tres dimensiones principales: la identitaria (referida al conocimiento), la moral (referida a la acción) y la contemplativa (referida a la mística). Desde su dimensión contemplativa el arandu ka’aty puede ser asociado con una religión de carácter intimista, a la que Max Weber denominó mística, que a su vez puede ser conectada con una sabiduría perenne. 

      La modernización se difundió en el Paraguay junto al proceso de urbanización. De todas maneras, hay que decir que esta modernidad paraguaya ha tenido sus peculiaridades desde que empezó a desarrollarse a finales de los años setenta del siglo XX, ha sido, como lo apunta Luis A. Galeano: parcial, tardía y conservadora.

      Con el avance del proceso de urbanización también puede observarse un resquebrajamiento de los valores de la cultura tradicional paraguaya, lo que implica para nosotros una auténtica “crisis de los fundamentos”, que termina poniendo en cuestión no solo la visión de mundo tradicional, sino también la moderna.

     La crisis de los fundamentos constituye una de las características que son propias de los estadios de descomposición de las sociedades y culturas, ya que implican la deslegitimación del conocimiento racional como camino para alcanzar la verdad. En el mundo moderno la crisis de los fundamentos se ha desplegado en filosofía en el siglo XIX, en especial desde Schopenhauer y Nietzsche, y en la ciencia con la Teoría de la relatividad y con la Mecánica Cuántica.

     En Paraguay la crisis de los fundamentos nos lleva a nuestra propia versión de “la muerte de Dios”, que es una especie de aplicación del término de Nietzsche a nuestro sistema social, pero en nuestro caso, lo que muere no son los valores de occidente que guiaron a las transformaciones del mundo moderno, sino los valores de la cultura tradicional paraguayas, asociadas estrechamente con el mundo agrario.

A modo de enfoque contextual

     En la tapa de nuestro libro vemos la representación del amanecer con el fondo de un rancho campesino, en donde no se observan las casi omnipresentes redes del tendido eléctrico, lo que se nos presenta como un símbolo del punto de partida del sistema social paraguayo, hasta llegar a las agitadas y ruidosas ciudades de nuestros días. 

     En medio del estruendo urbano, es posible para unos pocos, un retorno a la vida y a la sabiduría del campo, que no deja de ser también un viaje que simboliza un regreso a lo más profundo del ser humano (a lo que podemos llamar alma, espíritu, Sí mismo, fuente, sujeto puro e involuntario, etc).

 Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/1TFLQqwpGToD3tmtI_CqiMPCLagDN4nU4/view

 

 



[1] (León Helman, 2025b)

[2] La liberación está fuera del campo del principio de razón, que incluye el tiempo, el espacio y la causalidad.

[3] (León Helman, 2016/2023)

[4] (Guttandin, 2012, págs. 47-50)

[5] (Duverger, 1961/1981, pág. 115)

miércoles, 14 de enero de 2026

A SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE PEDRO CIANCIO (1892-1956)

 

     Fue un pensador paraguayo. Puede ser catalogado como integrante de la generación de mil novecientos cuarenta o de mil novecientos veinte, o simplemente un post novecentista, dependiendo de los criterios que utilicemos para ubicar su obra y su pensamiento. Fue un estudioso con intereses diversos, escribió sobre medicina (era médico titulado en Nápoles), nutrición, sociología y filosofía.  Entre sus ensayos de carácter filosófico podemos citar: “La crisis de la civilización actual”, “La justicia social cristiana”, “El mundo que viene”, “El significado biofilosófico de la guerra”, “Algo sobre la violencia (refutación a Spengler)”, “La salud espiritual de la raza”.

     Raúl Amaral lo cataloga como uno de los precursores de la democracia cristiana en el Paraguay[1]. Si fuera así, podría ser ubicado en la línea del pensamiento cristiano católico en el Paraguay, con referentes como Fidel Maiz, Juan Sinforiano Bogarín y Secundino Núñez. En efecto, quizá a la par de Núñez, introdujo las ideas de Jaques Maritain en el país.

     En su libro “La soja y el problema alimentario del Paraguay” apunta que el cultivo de la soja fue introducido al país en el año 1921, una obra que puede ser considerada dentro del estudio histórico de los modelos productivos en el Paraguay.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay).



[1] (Amaral, 2010, pág. 183)

miércoles, 17 de diciembre de 2025

A SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE PIERRE TEILHARD DE CHARDIN (1881-1955)

 

     Fue un teólogo, científico, filósofo y sacerdote jesuita. Podríamos decir que los paradigmas filosóficos en medio de los cuales se mueve son el evolucionismo, el personalismo y el espiritualismo. Entre sus obras cabe citar: “El medio divino” o “El fenómeno humano”.

     En sus reflexiones se pretende lograr una articulación entre ciencia, filosofía, teología y espiritualidad. Influenciado por las ideas de Bergson, piensa a la evolución como un camino de transformación de la vida y del hombre. En tal contexto utiliza ideas provenientes del pensamiento cristiano y del espiritualismo francés.

     De Chardin pretende describir el origen del cosmos, de la vida y del ser humano, y mostrar el hilo que lleva a la cristo génesis, que desde una sabiduría perenne puede interpretarse como despertar, liberación o iluminación. Por supuesto, el personalismo, defendido por De Chardin, será una especie de barra de contención frente a la posibilidad de la aniquilación del yo (planteado desde Schopenhauer y desde la sabiduría de oriente), es decir, la subjetividad humana no es interpretada como ilusoria, sino como asentada en una realidad prestada por la acción creadora de Dios.

     El paso de lo mineral a lo vital, de lo vital a lo animal, de lo animal a lo humano, y de lo humano a lo divino, no se da a través de un despliegue lineal, sino a través de “saltos”, una idea presente en el campo de la física (la mecánica cuántica) a inicios del siglo XX, pero que también podemos remontarla a algunos planteamientos del espiritualismo francés.

 (Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno).

jueves, 4 de diciembre de 2025

A SESENTA AÑOS DE LA MUERTE DE MARTIN BUBER(1878-1965)

 

Fue un filósofo austriaco-israelí. Podríamos ubicarlo dentro del paradigma filosófico personalista. Su obra principal se titula “Yo y tú” de 1923. Como nota biográfica, se puede apuntar que se dedicó a la traducción de la biblia hebrea al alemán.

El principio dialógico

Buber plantea dos tipos de dualismo que definen a la vida del ser humano, el Yo-Tú y el Yo-Eso. El primer tipo se trata de la relación con las personas, mientras que el segundo de la relación con las cosas. El yo sólo adquiere consistencia por la existencia del Tú, si el Tú no existiera el Yo se desvanecería. Sin muchas vueltas estas reflexiones de Buber podrían ser comparadas con las de Fichte sobre el Yo, con la diferencia de que el Yo nunca subsumiría al Tú en un Yo Absoluto, lo que significaría la desaparición de la persona en Dios, como las olas en el mar, con lo que se tendría una especie de panteísmo o por lo menos un monismo, pero precisamente ahí se nota el personalismo de Buber, en mantener al yo del hombre en relación con el Yo de Dios, en todas las instancias de su reflexión. Pero ahí comienza la problemática para explicar desde el personalismo la experiencia del místico, sea judío, cristiano o islámico, al darse prácticamente la desaparición de la personalidad frente a la presencia de Dios.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").