Introducción
Uno de los libros más recordados de
Natalicio González lleva como título “El Paraguay eterno”, en donde el autor
despliega su peculiar interpretación sobre la historia del Paraguay, apelando a
un implícito marco teórico asociado con el platonismo y con el romanticismo
alemán y francés. Siempre nos interesaron las implicancias estéticas de la obra
de Natalicio, desde nuestras propias lecturas de Schopenhauer, Nietzsche,
Spengler o Heidegger, en cambio, a lo largo de nuestro estudio de sus libros
hemos tratado de distinguir sus pretensiones políticas, que de alguna manera
traicionan a esos mismos planteamientos estéticos. De cualquier manera,
Natalicio pensaba que era posible conjugar lo contemplativo y la acción, lo
metafísico y estético, con la acción transformadora de lo político. Por nuestra
parte, no vemos la necesidad de establecer este intento de conjunción, al
contrario, creemos que la introducción del afán de transformación social puede
significar un factor de contaminación de los espacios contemplativos.
Lo que el lector encontrará en este libro
es lo que pretende ser una reflexión sobre el ser humano a partir de un grupo
de escritos breves que recorren distintas temáticas sobre el sistema social
paraguayo. Los escritos aparecieron entre los años 2004 y 2020, por lo cual
describen también un proceso de reflexión que luego sería canalizado hacia
libros más estructurados como “La Idea del Paraguay”[1],
“En pos del pensamiento inútil”[2] o
“Elogio a la vida del campo”[3].
En este estudio se pueden encontrar las
señales de un camino lento pero sostenido para hacer del pensamiento, no la
herramienta para alcanzar metas, académicas o de cualquier otro tipo, sino para
descubrirlo como la expresión del maravilloso espectáculo que brota con la
experiencia estética[4].
En este sentido, se verá al pensamiento y a la intuición en una danza constante,
en un flujo que de una manera sutil invita a dejar de lado a ese sujeto que
lucha, que teme y que desea, para dar la bienvenida al sujeto que contempla y
que se asombra ante el mundo.
A modo de
enfoque metodológico y analítico
En el aspecto metodológico se pretendió
llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[5],
valiéndonos de la técnica de la observación documental[6], en
este caso, de una serie de escritos breves referiros al sistema social paraguayo,
aparecidos entre los años 2004 y 2020. El procedimiento consistió en extraer de
cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un
cálculo de frecuencias de modo a encontrar a las más recurrentes.
A su vez, luego de obtener las temáticas
principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las
demás temáticas extraídas, y también, al ubicarlas como subtítulo para el libro
se han hecho referencias centrales para identificar a la obra.
A partir de aquí, la pregunta que queremos
hacernos es: ¿Cómo los resultados principales de nuestro estudio nos revelan el
camino al Paraguay Eterno?
A modo de
enfoque teórico
De acuerdo a nuestro análisis, las
temáticas que han aparecido en mayor número de escritos han sido las
siguientes: idea del Paraguay, democracia y modernización, que las tomamos como
variantes de una teoría substantiva[7]. Estos
términos encuentran su significado último en ideas de Arthur Schopenhauer y
Friedrich Nietzsche, como teorías generales, basada a su vez en un paradigma
filosófico voluntarista. Nuestro voluntarismo, asume plenamente la “crisis de
los fundamentos”, de modo que nuestro enfoque paradigmático rechaza cualquier
tipo de apuesta logocéntrica.
A continuación, consideraremos brevemente
los términos centrales de nuestro análisis.
La Idea del Paraguay. Del
griego “idea” (idea),
que
significa forma, apariencia). Este término deriva a su vez de “eido” (eido), ”yo
vi”. Para Platón eran las formas puras, los moldes inmutables a partir de los
cuales los objetos sensibles adquirían consistencia. Para Goethe en cambio, la
Idea se constituía en un conjunto de formas que se asemejaba a un organismo en
desarrollo, en medio de un movimiento que se desvelaba a través de la intuición
y del pensamiento analógico. Cuando hablamos de la Idea del Paraguay tomamos la
acepción de Goethe, amplificada por Oswald Spengler a las sociedades y culturas,
para describir e interpretar el desarrollo orgánico-histórico del sistema
social paraguayo[8]. Y
la contemplación de las Ideas, como enseñó Schopenhauer, forma parte de una
experiencia estética, de ahí el subtítulo de la presente obra.
La democracia es un tipo de
régimen político, caracterizado por la aplicación de procedimientos que
persiguen valores como el cultivo de la libertad de expresión, la posibilidad
de cambiar las autoridades del gobierno sin derramamiento de sangre, elecciones
periódicas y pluralistas, apertura de la
mayor variedad posible de canales de información, libertad de pensamiento y
crítica sobre el funcionamiento de las instituciones estatales.
En el caso de nuestro estudio, la
democracia viene a ser la marca de todo un periodo histórico, el que comienza
con el proceso de transición democrática iniciado tras la caída del régimen
autoritario encabezado por Alfredo Stroessner.
La modernización es el proceso por
el cual una sociedad tradicional va adquiriendo características propias de las
sociedades modernas. Entre estas características se encuentra la valoración del
progreso, de la racionalidad, de la libertad, de la igualdad y de una concepción
individualista del ser humano; a un nivel más social, se caracteriza por la
división de trabajo, el industrialismo y el predominio del saber científico .
La modernidad se difundió en el Paraguay
junto al proceso de urbanización. De todas maneras, hay que decir que esta
modernidad paraguaya ha tenido sus peculiaridades desde que empezó a
desarrollarse a finales de los años setenta del siglo XX, pues ha sido, como lo
apunta Luis A. Galeano: parcial, tardía y conservadora.
A modo de enfoque contextual
La tapa de nuestro libro nos muestra una
pintura de Edith Jiménez, en la que se representa a un rancho campesino, que
para nosotros simboliza el brote de una Idea o Arquetipo, nos referimos a la
Idea del Paraguay, que en medio de la contemplación por el sujeto puro e
involuntario, nos revela al Paraguay Eterno. Considerando la crítica que Guido
Rodríguez Alcalá le hizo a Natalicio por el uso del término Paraguay Eterno, no
vamos a decir que La Idea del Paraguay se inició en tiempos de la primera
república, no, puesto que una Idea no tiene principio ni fin, ya que se
encuentra fuera del principio de razón, que explica la conjunción del tiempo,
el espacio y la causalidad. Así, cuando hablamos del brote de una Idea nos
referimos a un acontecimiento que se da en el aquí y el ahora, que no se
resguarda en la memoria de ninguna personalidad en específico y que es inútil
para llevar adelante la acción social, aunque es cierto, cuando se la
transforma en mito, puede ser provechosa para enardecer a las masas
(considérese en ese sentido los planteamientos de George Sorel).
[1]
[2]
[3]
[4]
[5]
[6]
[7] Con el término teoría substantiva queremos
referirnos a canales teóricos más cercanos al mundo empírico, lo que nos ayuda
a direccionar hacia esquemas específicos nuestros marcos más globales, como las
teorías generales y los paradigmas filosóficos.
[8]