Fue un pensador, literato y político paraguayo. Puede ser
catalogado como un pensador post novecentista, o de una manera más específica
como integrante de la generación del cuarenta. Entre sus obras cabe citar: “Proceso y formación de la cultura
paraguaya” (1938), “Ideología guaraní” (1958) o “El Estado servidor del hombre
libre” (1960).
Natalicio fue
presidente de la república del Paraguay por un breve periodo (1948-1949).
Para Efraím Cardozo, Natalicio “es el primero
en esbozar una filosofía de la cultura paraguaya”[1] en
su obra “Proceso y formación de la cultura paraguaya”.
A
través de su editorial Guarania aparece la primera edición en español del
célebre tratado de historia de la filosofía de Theodor Gomperz, “Pensadores
griegos”, con un prólogo de su autoría, que permanecerá incluso en las
ediciones posteriores de la editorial Herder.
En 1948 asumió
la presidencia de la república luego de la revolución civil de 1947 y de un
golpe de Estado perpetrado por los colorados en contra de Higinio Morínigo. Su
presidencia no duró mucho, a los pocos meses, en enero de 1949, otro
levantamiento militar le obligó a renunciar al cargo. La consigna era lograr la
unidad del Partido Colorado, y al parecer, las posturas políticas de Natalicio,
eran un obstáculo para ello.
El pensamiento de Natalicio
Considerando
planteamientos de Octavio Paz, la reacción del sentimiento a la razón, que en
occidente significó el enfrentamiento entre el romanticismo y la ilustración,
en Latinoamérica se dio en la forma de un cruce entre el modernismo literario y
el positivismo. En Paraguay aparecieron escritores modernistas de la talla de
Manuel Ortiz Guerrero o Eloy Fariña Núñez, a los que podríamos sumar al mismo
Natalicio González. Pero Natalicio, al igual que Juan E. O´leary, se pasan ya
al campo del nacionalismo, para llevar adelante esta reacción paraguaya del
sentimiento, frente a la racionalidad liberal y positivista en ese momento
hegemónica dentro de la élite cultural del país.
Natalicio fue
uno de los autores del nuevo ideario del Partido Colorado en 1935, que hasta
aquel entonces poseía una orientación liberal. El nuevo enfoque que González le
dio a la doctrina colorada refleja una postura socialista (con tintes también
fascistas) y anti-liberal[2].
Natalicio
recibió el influjo de autores románticos, especialmente alemanes y franceses.
Plantea un enfoque organicista (o si se quiere naturalista), marcado por
factores como tierra, raza e historia.
El Paraguay Eterno
La idea de
eternidad que utiliza Natalicio para calificar al Paraguay tiene que ver con la
interpretación historicista que el romanticismo alemán hizo del platonismo, sin
embargo, es necesario considerar que en el pensador paraguayo, como en la
mayoría de los autores nacionalistas, se ha dado ya el paso de lo filosófico a
lo ideológico, es decir, no se busca solamente comprender al mundo, más bien se
podría decir, que a partir de esa comprensión, se plantea que es posible y
deseable cambiar al mundo. Y en los nacionalistas, este cambio se hace planteando
arquetipos considerados eternos, es decir, más allá del tiempo y del espacio.
Una vez más, vemos aquí una de las trampas de la mente, la idea de que el
pensamiento y la acción humana pueden dominar a aquello que se escapa de sus
dominios, justamente por ello han surgido las formas culturales como la
religión, la magia, el conocimiento cotidiano, la filosofía, la ciencia o lo
más importante para entender a Natalicio, la ideología.
La crítica a Natalicio
Dávalos y
Livieres Banks en su trabajo “El problema de la historia del Paraguay” le
reclaman no haber considerado el conflicto entre lo tradicional y lo moderno,
presente dentro de la cultura paraguaya.
Adriano Irala
Burgos, de manera implícita, extiende su crítica al nacionalismo natalicista,
por la creación de mitologías como el retorno a una edad de oro, el maniqueísmo
político o como el héroe máximo[3].
[1]
[2]
[3]
Comentario de Juan Andrés Cardozo al pie de la publicación en las redes
sociales de la reseña de este autor: “Hay que reconocer el contexto intelectual
de la época de Natalicio González. Formó parte de la generación que pretendía
constituir, como Haya de la Torre en el Perú, Vasconcelos en México, Rodó en
Uruguay, y más radicalmente Palacios en la Argentina, una ideología
latinoamericana. Él fue un referente por el Paraguay. Todos fueron interdictos
por el macartismo norteamericano que, con el fantasma del socialismo, impuso los
regímenes militares en la región. Ya en México, Natalicio escribió un ensayo
sobre Kant, con un lenguaje avanzadamente filosófico en que enfatizaba la
necesidad de un giro de lo sentimental hacia lo racional en la visión del
mundo. La oligarquía local lo repudia por su prédica del "pueblo al
palacio". Emblema reducido por la literatura política como
"populismo"” fb, 8/04/26.