miércoles, 28 de enero de 2026

INTRODUCCIÓN A EL ARANDU KA´ATY, LA MODERNIZACIÓN Y LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS (2023/2026)

 

     No se espere de este trabajo una nueva versión de la bucólica imagen del noble salvaje (o del noble bárbaro si se quiere) al referirnos al sabio del campo paraguayo (el arandu ka´aty), porque no se trata de alabar a ningún tipo de sociedad, en este caso a la sociedad agraria paraguaya, sino de apuntar algunas peculiaridades que la diferencian de la sociedad moderna, y sostenemos esto porque más allá de ello, la sociedad, en cualquiera de sus formas, sigue siendo la enemiga (en concordancia con la tesis que hemos planteado en el libro “La sociedad como enemiga”)[1]. De todas maneras, podemos ensalzar al sabio del campo, pero sin idolatrar a su sociedad.

     En las sociedades rurales, a pesar de que el pensamiento ha instaurado sus redes de ensoñación sobre el ser humano, existe una mayor cercanía con la naturaleza que en las sociedades urbanas, a las que también podemos llamar modernas o en proceso de modernización. Esta cercanía con la naturaleza establece una mejor disposición ambiental para librarse de la cárcel de la mente, aunque por supuesto, no existe ninguna relación causal entre ellas[2]. El campesino sigue estando identificado con su cuerpo y con su mente, pero frente al hombre de la ciudad, su identificación con su estatus y con su rol es menor. En este trabajo se elaboraron algunos esbozos de cómo la sociedad se ha desplegado en el Paraguay del campo a la ciudad[3] y de cómo hemos ido perdiendo algunos valores propios de la cultura de tierra adentro, personificados en el sabio del campo o arandu ka´aty.

      El lector podrá encontrar aquí una reflexión en torno al ser humano, basándonos en una indagación sobre una serie de escritos cortos que tienen la peculiaridad de que en su gran mayoría están asociados con el sistema social paraguayo.

A modo de enfoque metodológico y analítico

     En el aspecto metodológico se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[4], valiéndonos de la técnica de la observación documental[5], en este caso, de una serie de escritos breves referiros al Paraguay, aparecidos entre los años 2021 y 2022. El procedimiento consistió en extraer de cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un cálculo de frecuencias para determinar cuáles eran las más recurrentes.

       A su vez, luego de obtener las temáticas principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las demás temáticas extraídas, y también, al ubicarlas como subtítulo para el libro se han hecho referencias centrales para identificar a la obra.

A modo de enfoque teórico

       Las ideas que en nuestro análisis han aparecido con más frecuencia han sido: arandu ka’aty, modernización y crisis de los fundamentos.

      El arandu ka’aty (sabiduría del campo) es un tipo de conocimiento empírico intensamente asociada con una actitud contemplativa. El arandu ka’aty es como el centro de la cultura seminal paraguaya, que ha ido perdiendo relevancia en la medida en que el proceso de urbanización se ha extendido en el país.

      El arandu ka´aty posee tres dimensiones principales: la identitaria (referida al conocimiento), la moral (referida a la acción) y la contemplativa (referida a la mística). Desde su dimensión contemplativa el arandu ka’aty puede ser asociado con una religión de carácter intimista, a la que Max Weber denominó mística, que a su vez puede ser conectada con una sabiduría perenne. 

      La modernización se difundió en el Paraguay junto al proceso de urbanización. De todas maneras, hay que decir que esta modernidad paraguaya ha tenido sus peculiaridades desde que empezó a desarrollarse a finales de los años setenta del siglo XX, ha sido, como lo apunta Luis A. Galeano: parcial, tardía y conservadora.

      Con el avance del proceso de urbanización también puede observarse un resquebrajamiento de los valores de la cultura tradicional paraguaya, lo que implica para nosotros una auténtica “crisis de los fundamentos”, que termina poniendo en cuestión no solo la visión de mundo tradicional, sino también la moderna.

     La crisis de los fundamentos constituye una de las características que son propias de los estadios de descomposición de las sociedades y culturas, ya que implican la deslegitimación del conocimiento racional como camino para alcanzar la verdad. En el mundo moderno la crisis de los fundamentos se ha desplegado en filosofía en el siglo XIX, en especial desde Schopenhauer y Nietzsche, y en la ciencia con la Teoría de la relatividad y con la Mecánica Cuántica.

     En Paraguay la crisis de los fundamentos nos lleva a nuestra propia versión de “la muerte de Dios”, que es una especie de aplicación del término de Nietzsche a nuestro sistema social, pero en nuestro caso, lo que muere no son los valores de occidente que guiaron a las transformaciones del mundo moderno, sino los valores de la cultura tradicional paraguayas, asociadas estrechamente con el mundo agrario.

A modo de enfoque contextual

     En la tapa de nuestro libro vemos la representación del amanecer con el fondo de un rancho campesino, en donde no se observan las casi omnipresentes redes del tendido eléctrico, lo que se nos presenta como un símbolo del punto de partida del sistema social paraguayo, hasta llegar a las agitadas y ruidosas ciudades de nuestros días. 

     En medio del estruendo urbano, es posible para unos pocos, un retorno a la vida y a la sabiduría del campo, que no deja de ser también un viaje que simboliza un regreso a lo más profundo del ser humano (a lo que podemos llamar alma, espíritu, Sí mismo, fuente, sujeto puro e involuntario, etc).

 Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/1TFLQqwpGToD3tmtI_CqiMPCLagDN4nU4/view

 

 



[1] (León Helman, 2025b)

[2] La liberación está fuera del campo del principio de razón, que incluye el tiempo, el espacio y la causalidad.

[3] (León Helman, 2016/2023)

[4] (Guttandin, 2012, págs. 47-50)

[5] (Duverger, 1961/1981, pág. 115)

miércoles, 14 de enero de 2026

A SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE PEDRO CIANCIO (1892-1956)

 

     Fue un pensador paraguayo. Puede ser catalogado como integrante de la generación de mil novecientos cuarenta o de mil novecientos veinte, o simplemente un post novecentista, dependiendo de los criterios que utilicemos para ubicar su obra y su pensamiento. Fue un estudioso con intereses diversos, escribió sobre medicina (era médico titulado en Nápoles), nutrición, sociología y filosofía.  Entre sus ensayos de carácter filosófico podemos citar: “La crisis de la civilización actual”, “La justicia social cristiana”, “El mundo que viene”, “El significado biofilosófico de la guerra”, “Algo sobre la violencia (refutación a Spengler)”, “La salud espiritual de la raza”.

     Raúl Amaral lo cataloga como uno de los precursores de la democracia cristiana en el Paraguay[1]. Si fuera así, podría ser ubicado en la línea del pensamiento cristiano católico en el Paraguay, con referentes como Fidel Maiz, Juan Sinforiano Bogarín y Secundino Núñez. En efecto, quizá a la par de Núñez, introdujo las ideas de Jaques Maritain en el país.

     En su libro “La soja y el problema alimentario del Paraguay” apunta que el cultivo de la soja fue introducido al país en el año 1921, una obra que puede ser considerada dentro del estudio histórico de los modelos productivos en el Paraguay.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay).



[1] (Amaral, 2010, pág. 183)

miércoles, 17 de diciembre de 2025

A SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE PIERRE TEILHARD DE CHARDIN (1881-1955)

 

     Fue un teólogo, científico, filósofo y sacerdote jesuita. Podríamos decir que los paradigmas filosóficos en medio de los cuales se mueve son el evolucionismo, el personalismo y el espiritualismo. Entre sus obras cabe citar: “El medio divino” o “El fenómeno humano”.

     En sus reflexiones se pretende lograr una articulación entre ciencia, filosofía, teología y espiritualidad. Influenciado por las ideas de Bergson, piensa a la evolución como un camino de transformación de la vida y del hombre. En tal contexto utiliza ideas provenientes del pensamiento cristiano y del espiritualismo francés.

     De Chardin pretende describir el origen del cosmos, de la vida y del ser humano, y mostrar el hilo que lleva a la cristo génesis, que desde una sabiduría perenne puede interpretarse como despertar, liberación o iluminación. Por supuesto, el personalismo, defendido por De Chardin, será una especie de barra de contención frente a la posibilidad de la aniquilación del yo (planteado desde Schopenhauer y desde la sabiduría de oriente), es decir, la subjetividad humana no es interpretada como ilusoria, sino como asentada en una realidad prestada por la acción creadora de Dios.

     El paso de lo mineral a lo vital, de lo vital a lo animal, de lo animal a lo humano, y de lo humano a lo divino, no se da a través de un despliegue lineal, sino a través de “saltos”, una idea presente en el campo de la física (la mecánica cuántica) a inicios del siglo XX, pero que también podemos remontarla a algunos planteamientos del espiritualismo francés.

 (Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno).

jueves, 4 de diciembre de 2025

A SESENTA AÑOS DE LA MUERTE DE MARTIN BUBER(1878-1965)

 

Fue un filósofo austriaco-israelí. Podríamos ubicarlo dentro del paradigma filosófico personalista. Su obra principal se titula “Yo y tú” de 1923. Como nota biográfica, se puede apuntar que se dedicó a la traducción de la biblia hebrea al alemán.

El principio dialógico

Buber plantea dos tipos de dualismo que definen a la vida del ser humano, el Yo-Tú y el Yo-Eso. El primer tipo se trata de la relación con las personas, mientras que el segundo de la relación con las cosas. El yo sólo adquiere consistencia por la existencia del Tú, si el Tú no existiera el Yo se desvanecería. Sin muchas vueltas estas reflexiones de Buber podrían ser comparadas con las de Fichte sobre el Yo, con la diferencia de que el Yo nunca subsumiría al Tú en un Yo Absoluto, lo que significaría la desaparición de la persona en Dios, como las olas en el mar, con lo que se tendría una especie de panteísmo o por lo menos un monismo, pero precisamente ahí se nota el personalismo de Buber, en mantener al yo del hombre en relación con el Yo de Dios, en todas las instancias de su reflexión. Pero ahí comienza la problemática para explicar desde el personalismo la experiencia del místico, sea judío, cristiano o islámico, al darse prácticamente la desaparición de la personalidad frente a la presencia de Dios.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").

 

jueves, 20 de noviembre de 2025

INTRODUCCIÓN A "LA SOCIEDAD COMO ENEMIGA. MASAS, CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS Y CONTOL"

 

     La incertidumbre del homínido estimuló el brote del pensamiento, que al difundirse de un individuo a otro, como si fuera una epidemia, se hizo sociedad. La sociedad es como un gran animal, o si se quiere una gran máquina, que pretende controlar la vida para mantenerse en pie. La sociedad no posee en última instancia finalidad alguna, simplemente busca perpetuarse y expandirse por la pura inercia ilusoria que le dio origen.

       La primera forma socio-cultural que surgió con el parto del pensamiento fue la religión. Y ella nos revela dos funciones, primero como un símbolo de aquel estado natural que se perdió con el surgimiento del pensamiento, y segundo, como institución social que aseguraba la convivencia, valiéndose de la misma racionalidad, a través del establecimiento de acciones buenas y acciones malas. Vemos entonces a la religión como el punto de partida tanto de la mística como de la moral. A partir de la religión, con sus variantes de mito y magia[1], surgirán luego la filosofía, la ciencia, la técnica y las ideologías, instituciones que asegurarán la pervivencia del sistema social con la fuerza de un proceso hipnótico.

     Lo que el lector encontrará en este trabajo es una reflexión en torno a la sociedad, basándonos en una investigación de tipo cualitativa interpretativa[2] sobre la sección dedicada a la Sociedad de los doce libros de la serie Cosecha de Pensamientos y del primer libro de la serie Escritos Dispersos. El objeto de nuestro análisis es un grupo de escritos cortos, aparecidos entre los años 2001 y 2014. Y precisamente, uno de los resultados de nuestro estudio es la disminución de esa dispersión de abordajes como consecuencia de la detección de constantes temáticas que describen a esos escritos y que a su vez sirve de punto de partida para sus interpretaciones.

     Este estudio puede constituirse como un intento de interconectar paradigmas y teorías generales de la filosofía con teorías substantivas asociadas con campos sociales, culturales, políticos o económicos. Esto a su vez, nos puede permitir acercarnos de una manera más inmediata a la filosofía, ya que las teorías son proyectadas en medio de acciones y pensamientos de la vida cotidiana, tanto del campo individual como del social.

     El objetivo general de nuestro estudio es el de reflexionar sobre el ser humano a partir de este grupo de escritos. Como objetivo específico tenemos el de interpretar una serie de escritos sobre el sistema social de acuerdo a tres ejes temáticos (que fueron los que más frecuencia tuvieron en nuestro análisis de texto): masas, crisis de los fundamentos y control social.

A modo de enfoque metodológico y analítico

     En el aspecto metodológico se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[3], valiéndonos de la técnica de la observación documental[4], en este caso, de una serie de escritos breves referidos a la sociedad, pertenecientes a trabajos que van del 2001 al 2014. El procedimiento consistió en extraer de cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un cálculo de frecuencias para determinar cuáles eran las más recurrentes.

       A su vez, luego de obtener las temáticas principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las demás temáticas extraídas, y también, al ubicarlas como subtítulo para el libro se han hecho referencias centrales para identificar a la obra.

A modo de enfoque teórico

     De acuerdo a nuestro análisis, las temáticas que han aparecido en mayor número de escritos han sido las siguientes: masas, crisis de los fundamentos y control social, que las tomamos como variantes de una teoría substantiva[5]. Estos términos encuentran su significado último en ideas de Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche, como teorías generales, basada a su vez en un paradigma filosófico voluntarista.

     A continuación, consideraremos brevemente los términos centrales de nuestro análisis.

      El término “masas” empezó a ganar relevancia a partir de la revolución francesa, al ser entendida como uno de los principales factores que la explican. Las masas se fortalecen en las ciudades, a la par que se avanza en la complejidad del sistema social y se caracterizan por la identificación de cada uno de los individuos que lo componen, primero, con el cuerpo y con la mente, en un sentido básico, y segundo con el status y con el rol social, en un sentido más complejo. En todos los tipos de sociedades las masas refuerzan los mecanismos de control social que tienden a solidificar de manera uniforme tales identificaciones.

     La crisis de los fundamentos constituye una de las características que son propias de los estadios de descomposición de las sociedades y culturas, ya que implican la deslegitimación del conocimiento racional como camino para alcanzar la verdad. En el mundo moderno la crisis de los fundamentos se ha desplegado en filosofía en el siglo XIX, en especial con Schopenhauer y Nietzsche, y en la ciencia con la Teoría de la relatividad y con la Mecánica Cuántica.

      Definamos el control social como un conjunto de medios y procesos a través de los cuales un grupo o una sociedad hace que las personas desempeñen sus roles como se espera. Un grupo o una sociedad logra que sus miembros se comporten de una manera adecuada a través de “penalizaciones”, en caso que realice una conducta indeseada, e “incentivos”, en caso en que la conducta sea la esperada. 

    El control social se lleva a cabo principalmente a través de tres modos: la socialización, la presión social y la fuerza (o el poder), que se despliegan respectivamente en tres niveles: el del individuo (con sentimientos de culpa como penalización), el de los grupos sociales (con las distintas formas de exclusión) y el estado (con las condenas a prisión o con otras formas de penalización).

A modo de enfoque contextual

     La tapa del libro nos muestra la pintura de una escena de la gesta de la independencia del Paraguay, de donde extraemos la idea de un tipo de sociedad (la colonial o monárquica) en conflicto con otro tipo de sociedad (la republicana), sin embargo, lo que queremos acentuar con la imagen es la conflictividad misma que viene de la mano con el funcionamiento del sistema social.

      La sociedad como enemiga no implica la necesidad de combatirla ni de transformarla, sino de identificarla como la fuente del sufrimiento humano[6].

 

 Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/1hJBG1ePeDIAlLpm2akUvJk79g5Nhw9TJ/view?fbclid=IwY2xjawOLyOVleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFXMnRTU3BLNGtDdjFJZ2Rlc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHnLGMK5qGLHwBLMyQsM3CYRenXfjksgroJUno6u0XibdSgxEVCWMc4D5wYzg_aem_UIQOfJwpUaGOqpoZSFBwhQ

 

 



[1] (León Helman, 2019/2025, págs. 39-40, nro.55)

[2] (Guttandin, 2012)

[3] (Guttandin, 2012, págs. 47-50)

[4] (Duverger, 1961/1981, pág. 115)

[5] Con teorías substantivas queremos referirnos a canales teóricos más cercanos al mundo empírico, lo que nos ayuda a direccionar hacia esquemas reducidos nuestros marcos más globales, como las teorías generales y los paradigmas filosóficos.

[6] (León Helman, 2023, págs. 41-42, nro.37)

miércoles, 5 de noviembre de 2025

A TREINTA AÑOS DE LA MUERTE DE GILLES DELEUZE (1925-1995)

 

     Fue un filósofo francés. Es considerado uno de los referentes del llamado pensamiento postmoderno. Entre sus obras cabe destacar: “Diferencia y repetición” (1968), “La lógica del sentido” (1969), “El Anti-Edipo: capitalismo y esquizofrenia” (1972) y “¿Qué es filosofía? (1991), escritos junto al psicoanalista Félix Guattari, “Post-scriptum a las sociedades de control” (1990).

La filosofía como creación de conceptos

Más allá de la visión academicista y disciplinada de la filosofía, para Deleuze la filosofía tiene que ver con un juego, el juego de la creación de conceptos. Y la creación de conceptos surge por una necesidad, o incluso un destino ineludible, si seguimos el planteamiento de Deleuze sobre la acción humana. Por supuesto, esto no implica que el filósofo se dedica a buscar ideas o conceptos que nadie entiende ni utiliza, antes bien, es el encuentro directo con una experiencia en la que los conceptos, antiguos, modernos o nuevos, no importa, vuelven a cobrar la relevancia y vitalidad que perdieron con el “uso institucional”. La filosofía es así como un descubrimiento de aquello que se piensa “por primera vez”. Esta exposición vitalista de la filosofía y del filósofo guarda cierto parentesco con las de Nietzsche o Schopenhauer sobre la misma temática.

La sociedad del control

Para Deleuze, luego del final de la guerra fría existe un nuevo tipo de control social, distinto al que era propio de la “sociedad disciplinaria” planteada por Foucault, porque ahora el control se basa en la repetición interminable y absurda de patrones de conducta que van más allá del encierro físico, así, con la sofisticación del control se trata de mantener a los individuos en circulación constante, en carrera constante, bajo la creencia por supuesto, de que están corriendo por su propia voluntad y no por algún extraño mecanismo socio-cultural que las empuja día tras día a intentar la misma travesía.

      Ahora hemos llegado al punto en que el controlador no se encuentra “afuera”, sino “adentro”, pues uno mismo es el jefe y el empleado a la vez, uno mismo es el que se chicotea una y otra vez para seguir el ritmo frenético de las “sociedades del control”. Por supuesto, una locura como esta no podría desembocar sino en una “sociedad del cansancio”, como lo propone ya Byung-Chul Han.

El Ser

Deleuze, quien ha erigido su obra entre los puntales de Espinoza y Heidegger (sin olvidar, por supuesto a Nietzsche), es también un pensador del Ser. Al respecto sostiene: “Una sola y misma voz para el múltiple de mil voces, un solo y mismo Océano para todas las gotas, un solo clamor del Ser para todos los entes”[1]. En todas las situaciones de la existencia palpita el único “acontecimiento” del Ser, y solo por él los entes realizan la múltiple danza de las apariencias.

     Todo es desplegado por el Ser, incluso las aparentes decisiones y acciones de los “anarquistas deseantes”, porque el Ser es el que da sentido en el mismo “acontecimiento” creativo, un sentido que no puede ser reducido a los entes, incluido el ser humano, que con una inquietud atormentada lo persigue a través de la ciencia, la filosofía o la religión. Así, el ser humano es un “autómata purificado”, más allá de las vanas redes de la racionalidad instrumental del mundo moderno, que no es más que una copia burda y violenta del funcionamiento vital que emerge de lo más profundo del cosmos.

La esquizofrenia

Para Deleuze, la enfermedad mental más que ser un pecado o una calamidad creada por la sociedad capitalista (como puede serlo para Mark Fisher o Michel Foucault, por ejemplo) tiene que ver con la emergencia de un sujeto revolucionario (un anarco-deseante). De todas maneras, este planteamiento no debe desprenderse de la visión metafísica de Deleuze, que deja a un lado la posibilidad del libre albedrío, ya que los individuos no son más que “autómatas purificados”, en otras palabras, las acciones del individuo no son más que “actualizaciones” del “Uno-todo”[2]

 (Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").



[1] Citado en (Badiou, 1997, pág. 23)

[2] (Badiou, 1997, pág. 25)

miércoles, 22 de octubre de 2025

A SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE JOSÉ ORTEGA Y GASSETT (1883-1955)

 

     Fue un filósofo español. Quizá el más influyente pensador español dentro de la historia de la filosofía occidental. Asumió de manera peculiar el historicismo reinante en su tiempo, adhiriéndolo a un enfoque racionalista, de donde surge su perspectiva sobre el raciovitalismo.

      Estudió en Marburgo (Alemania) con Cohen y Natorp, a partir de lo cual podemos entender a su vez el influjo de Dilthey sobre su pensamiento.

     Si para Jaspers muchos de los condicionamientos humanos se encuentran en las “situaciones”, para Ortega ellos estarán en las “circunstancias”. Así, en las Meditaciones del Quijote el filósofo repetirá: “Yo soy yo y mis circunstancias”. 

     Y mis circunstancias son mi mundo, de donde podemos entender de una forma más precisa aquella pregunta que a veces escuchamos en medio de las conversaciones de la gente: “¿Qué es el mundo de Pedro? ¿Por qué se comporta así?”. Y si para Ortega circunstancia es lo mismo que mundo, parafraseando a Heidegger podría decir que el hombre es ser en su circunstancia. Pero acotemos algo más, la dimensión humana de “ser con los demás” también está incluida en el concepto de circunstancia, lo que nos revela la amplitud que posee el término para el pensador español. Más todavía, ese “ser con los demás” se hace preciso cuando hablamos de la sociedad y la cultura que rodea a un individuo.

     La vida humana es para Ortega un “quehacer”, nunca está hecha del todo, por lo cual uno está condenado elegir lo que en el futuro será, uno está condenado a ser libre, por supuesto, siempre condicionado por las circunstancias. “El hombre no posee naturaleza, posee historia”, dirá muy expresivamente Ortega.

     De ahí que la moralidad sea el camino que le permite al hombre cumplir con su vocación, con su llamado de vida, con el cual podrá alcanzar una vida auténtica.

      Ciertamente, la vida humana es un quehacer, pero también es aquello que a uno le pasa, como producto del contacto social, así como aquello que se relaciona con nuestro ambiente y nuestro organismo biológico. Todo aquello conforma lo que nos pasa en la vida.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").