miércoles, 27 de mayo de 2020

INTRODUCCIÓN A “PENSADO Y ESCRITO. COLECCIÓN DE ENSAYOS FILOSÓFICOS BREVES”


   Decía Francis Bacon que la lectura hace al hombre completo, que la conversación lo hace ágil y que la escritura lo hace preciso;  y más aun, cuando pensamos en el marco de la filosofía, la búsqueda de precisión es tan fundamental como la búsqueda de un tono expresivo adecuado. Y es en medio de estos trajines intelectuales que presentamos aquí una serie de ensayos filosóficos breves, con el propósito de invitar a los lectores a la aventura filosófica, que se recrea a su vez por la lectura, la conversación y la escritura.   
   Dentro de un contexto auto-biográfico, podemos decir que la posibilidad de escribir en revistas estudiantiles así como las exigencias de presentación de ensayos puntuables para las materias de la carrera de filosofía, me permitieron darme cuenta que mis reflexiones más íntimas se habían moldeado de acuerdo a la formación académica que estaba recibiendo; y con ello, los pasos que fui dando en mi desarrollo intelectual y espiritual  contaban con el resguardo y el basamento de mi entorno cultural, y esto, a pesar de que los culebreos impredecibles de mis ideas parecían partir desde cuestionamientos personales. Es inevitable, nuestra cultura piensa en nosotros y nosotros pensamos en nuestra cultura.
    Y esta misma cultura me entregó tres caminos para descubrir en ellos a mi alma: la espiritualidad (que para mí es simplemente la observación), el arte (como acceso a la experiencia estética) y el pensamiento (en especial la filosofía, que tiene en la presente obra un testimonio).


ÍNDICE

0. Introducción……………………………………………………….……7
1. Artículos y ensayos académicos………………………………………9
1.1. A ciento cincuenta años de la muerte de Schopenhauer…..……..9
1.2. A cincuenta años de la muerte de Albert Camus………..…........11
1.3. A cien años de la muerte de Wilhem Dilthey…………………....13
1.4. La ética sobre un suelo abismal…………………………………...17
1.5. Sobre la democracia y la universidad………………...…….…….22
1.6. Ideas generales sobre el arte y la contemplación estética en Schopenhauer……………………………………………………………24
1.7. Heidegger y la metafísica……………………………………….....30
1.8. La ética kantiana…………………………………………………....35
1.9. Ideas básicas sobre el origen de la tragedia de Nietzsche a la luz del pensamiento de Schopenhauer………………………...…………..39
1.10. En torno a Salazar Bondy y Leopoldo Zea……………………...44
1.11. Sobre Duserl, Levinas y el pensamiento latinoamericano….....47
1.12. Protágoras y el problema del hombre………………………..….49
1.13. El krausismo, el positivismo y el espíritu del modernismo literario en el Paraguay………………………………………………....57
1.14. El fin de la historia en la postmodernidad filosófica……….….59
2. Pequeños estudios sobre pensadores……………………………….62
2.1. Algunas cuestiones sobre Max Weber……………………………62

Enlace al libro completo:
 https://drive.google.com/file/d/1bHLmNk-9uhPgRri9_HwmKKk1kl4qlR5L/view?usp=sharing


jueves, 21 de mayo de 2020

A CIEN AÑOS DE LA MUERTE DE MAX WEBER (1864-1920)


   Sociólogo, economista, historiador y filósofo alemán. Sus reflexiones giran en torno al concepto de racionalidad. Recibió  influencias del pensamiento de Marx (que lo hayan llamado el “Marx burgués”[1] nos expresa esto) y a su vez del historicismo alemán, en especial de Dilthey, de quien toma su idea de la “comprensión”. Pertenece a la escuela alemana de la teoría sociológica clásica, y sin lugar a dudas se constituye en uno de sus principales representantes.
    Entre sus obras cabe citar "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" (1904) y “Economía y sociedad” (1921).

1. Visión de mundo
Weber es un pensador que pretende hacer ciencia, y en tal afán trata de eludir constantemente cuestiones metafísicas, sin embargo, tampoco quiere aceptar sin más una visión positivista del mundo. Apela entonces a la distinción entre “comprender” y “explicar” propuesta por Wilhem Dilthey, y así trata de darle un fundamento hermenéutico a su investigación, rozando con ello, a través de un rodeo, la cuestión metafísica (que desde Schleiermacher empezó a estar asociada con la hermenéutica, una relación que se afianzará con el pensamiento de Martin Heidegger).  

2. El hombre
     Una temática fundamental en el pensamiento de Weber, y uno de los principales legados para el pensamiento posterior es el de la “acción social”, que puede ser definida como un comportamiento mediado por procesos de pensamiento.
     Cuando se tiene un estímulo y una respuesta, sin intermediación de procesos cognitivos, como en las reacciones reflejas, no se tiene una acción social. De ahí la diferenciación que hace Weber entre conducta y acción social.
     Pero existe otra distinción en relación con la psicología. Los psicólogos estudian la conducta cognoscitiva, la conducta afectiva y la conducta operativa, pero a Weber sólo le interesa el comportamiento individual en cuanto se articula con las pautas de comportamiento, actitudes, roles sociales, instituciones y valores de una sociedad.
    Weber especifica su estudio al diferenciar cuatro tipos de acción social: la acción con respecto a fines, la acción con respecto a valores, la acción afectiva y la acción por tradición.

3. La sociedad

3.1. La racionalidad
     Para Weber lo que mejor caracteriza al mundo moderno es la apuesta por la racionalidad. Pero para comprender mejor esta idea consideremos que en el pensamiento de Weber se dan cuatro principales tipos de racionalidad[2]: la teórica, la práctica, la formal y la sustantiva.
     Weber también centró su interés en la creciente racionalización del mundo moderno, y puso como ejemplo principal a las enormes burocracias estatales y al capitalismo (los principales ejemplos de la denominada racionalidad formal). Para Weber el predominio de la racionalidad formal terminará metiendo a la sociedad moderna dentro de una “jaula he hierro”.
     En relación con este planteamiento, tenemos en nuestro tiempo a sociólogos como George Ritzer, quien sostiene que los principales exponente de la racionalización moderna son las empresas de comida rápida, a las que asoció con su lema de la “macdonalización de la sociedad”; o también Zygmund Bauman, para quien la racionalización de occidente se ejemplifica mejor con el “holocausto” nazi (algo de lo que los exponentes de la Escuela de Franckfort ya antes habían hablado).
   Podemos pensar que de alguna u otra manera los planteamientos de Durkheim sobre la división del trabajo social vienen a desembocar en la idea de racionalidad sostenida por Weber. Esto se hace claro al considerar que la división del trabajo busca una mayor eficiencia, control, predictibilidad y calculabilidad en los procesos productivos.  
   Para Weber, la creciente racionalización de todas las esferas de la sociedad y la cultura desemboca en un espacio tenebroso, el desencantamiento del mundo, frente al que en la actualidad se da, también según Ritzer, un reencantamiento, a través del consumo intenso[3].

3.2. La ética
     En el campo de la ética es importante la distinción que hace Weber entre ética de la convicción y ética de la responsabilidad (en su escrito “Política como vocación”). En la primera forma se atiende exclusivamente a los ideales o visiones de mundo que se trata de realizar con la acción, sin considerar los efectos o implicancias de los medios utilizados para llegar a ellos; en la ética de responsabilidad la acción está atenta a las consecuencias de los medios que permitan llegar a los fines deseados.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").



[1] Cfr. Irving Zeitlin. Ideología y teoría sociológica. Amorrortu, Bs. As., 1993, p. 127.
[2] Según la clasificación hecha por Stephen Kalberg.
[3] George Ritzer. Teoría sociológica clásica, ed. cit., p. 78, 250, 397. También Ritzer planteó la idea de los nuevos “templos del consumo”, véase Zygmund Bauman. La modernidad líquida. F.C.E., Bs. As., 2004, p. 79.

miércoles, 13 de mayo de 2020

INTRODUCCIÓN A “UNA MIRADA HACIA EL INFINITO. ENSAYO SOBRE EL PENSAMIENTO MODERNO”.


     El pensamiento moderno ha sido la base espiritual de una profunda transformación en la forma de concebir el tiempo. Guiado la mayoría de las veces por un afán de superar cuanto límite se interponga en su camino, sea tradición, sea divinidad, sea la naturaleza, sea el hombre mismo, el modernismo se ha hecho algo semejante a una flecha tirada hacia el cielo, o utilizando imágenes más actuales, una sonda espacial arrojada hacia la inmensidad del cosmos, mas, quedémonos con una última comparación que mejor nos satisface, por su relación con dimensiones anímicas y mentales: una mirada lanzada hacia el infinito.
     Y esto nos parece pertinente, porque hemos encontrado límites físicos en nuestro planeta, lo que viene asociado con la degradación ambiental y con los conflictos intermediados por el uso de la violencia (que tiene a las armas de destrucción masiva su ejemplo más lamentable), por ello, es necesario que esta mirada hacia el infinito no se dirija sólo hacia el exterior, lo que ha sido uno de los caracteres de la modernidad (aquella que ha idolatrado a la racionalidad instrumental), sino que también pueda direccionarse hacia la interioridad del ser humano, de modo a que aumenten sus niveles de conciencia. Y a partir de ese despertar de la conciencia,  el hombre podrá apuntalar sus facultades creativas, necesarias para construir un mundo más tolerable, tanto a nivel individual, social, como ambiental.
     La ilustración y el romanticismo son los dos senderos principales por donde se ha desplegado el pensamiento moderno en su etapa de madurez; el desarrollo de los planteamientos ilustrados se ha embotado en una fría racionalidad formal; mientras que el romanticismo, que parecía haberse diluido en las periferias del pensamiento gracias a la arremetida del positivismo, ahora ha retomado vuelo con los planteamientos de los filósofos postmodernos. Los románticos anunciaron a los postmodernos, y también, quizá ahora el romanticismo sea la medicina para un postmodernismo que ha dejado ya el auge, el esplendor y la moda, y que necesita asentarse, serenarse, sin perder el goce y el entusiasmo que dona la vida del pensamiento[1].

   Hemos vuelto a utilizar nuestro modelo teórico orgánico (nacimiento, juventud, adultez y vejez), con pretensiones antes estéticas que estrictamente históricas[2]; y esto puede tener una justificación en el intento de direccionar el pensamiento por los causes de la historia de las ideas, buscando al mismo tiempo cosechar un gozo que contribuya en la construcción de una personalidad orientada hacia el cultivo del espíritu y abierta a los valores democráticos.
     Un valor, como es el cultivo del espíritu, al ser practicado aumenta la sensibilidad del hombre, y a partir de esta condición anímica se puede acceder a una experiencia estética radical, ya sea por el camino de las situaciones límites o de los estados de ánimo extremos.

  Pero volvamos a nuestro objeto de estudio, el pensamiento moderno. El modernismo implica un creciente proceso de secularización, que no siempre desemboca en el optimismo hacia las capacidades humanas de eliminar el sufrimiento, como en líneas generales se plantea, pues también existen desde posiciones moderadas hasta las pesimistas.
   Y esta cuestión consideramos importante, porque el mismo pensamiento moderno trae ya las raíces de los desengaños y hastíos asomados con fuerza ya en las décadas finales del siglo XX, y que continúan en nuestro tiempo ensombrecido. Una expresión de esto lo tenemos en la escena del cuadro de Friedrich que utilizamos como portada de nuestro ensayo, en donde una de las personas que observa el paisaje de lejanías yace en el suelo con signos de mareo y náuseas. ¿Y no es esa otra de las reacciones comunes frente a la modernidad?
   Entonces, en el pensar moderno que esbozamos aquí no buscamos precisamente apuntalar una visión optimista hacia el futuro, sino más bien des-cubrir el barro mísero en el que nos encontramos, y desde el cual, a través de la experiencia estética (y no precisamente desde la razón, la ciencia o la tecnología) proyectamos la mirada hacia el infinito.
      Las preguntas principales que queremos hacernos en este ensayo son: ¿cómo se despliega el pensamiento moderno a través de distintas etapas de la historia? ¿cómo se relacionan esas etapas entre sí?

    Para terminar, algunas alusiones a cuestiones formales. El criterio para agrupar a los filósofos o pensadores en cualquiera de las cuatro edades del desarrollo orgánico de la filosofía moderna es el año de nacimiento. Por ello, al inicio de cada estudio figura el nombre del filósofo e inmediatamente, entre paréntesis, los años de nacimiento y muerte (por supuesto, en caso de que ya que hayan fallecido).
     Luego generalmente hacemos alusión a la nacionalidad, a  la corriente de pensamiento a la que pertenece el pensador, a sus influencias recibidas, a sus obras principales y luego, como una especie de cuerpo del estudio, recorremos las temáticas que más lo caracterizan en el contexto de la historia del pensamiento.


[1] Cfr. Richard Appignanesi. Postmodernismo para principiantes. 1997, p. 173.
[2] Un modelo que es también un método de estudio, al que denominamos organicismo histórico-estético.



Índice
Introducción…………………………………………………………7
1.1. Niñez………………………………………………………...…11
1.2. Juventud…………………………………………………….....16
1.3. Madurez…………………………………………………….....26
1.4. Vejez……………………………………………………………39
1.4.1. Vejez-niñez…………………………………………………..41
1.4.2. Vejez-juventud………………………………………………64
1.4.3. Vejez-madurez……………………………………………....75
1.4.4. Vejez-vejez…………………………………………………...94
Conclusiones……..…………………………………………….…108
Glosario……………………………………………………………110
Bibliografía………………………………………………………..111

Enlace al ensayo completo:

https://drive.google.com/file/d/1D46sTQgkNi6LPUIXycMd7wgB5U4luw7p/view?usp=sharing

jueves, 7 de mayo de 2020

COMENTARIOS A “RECUERDOS DE RINCÓN”


RECUERDOS DE RINCÓN

Tupido el follaje por el sendero que lleva al cerro,
lleno de nostalgias de aquellos tiempos de juventud.
Encontrar el rancho que te recuerda a aquel viejo amigo,
que te dio una sombra, un terere y un mbaraca.

Cuando el horizonte pinta el rosario de la eterna amada,
Siento que el suspiro del viento agreste me da su voz,
Busco en el silencio de aquellos valles sus ojos negros,
Su canción lejana, su alma triste y su sencilla piedad….

Será  que Rincón llevará en sus sendas una añoranza,
Como una guarania que suena lejos de la ciudad,
Como aquel poema que vuela ufano entre nobles selvas,
Como aquel aliento lleno de un pulso de eternidad…

(2017).

Comentarios:
     Una compañía es una comunidad rural conectada generalmente, a no mucha distancia con un centro urbano. En ella pueda observarse una especie de transición entre la cultura agraria (tradicional) y la urbana (moderna). Muchas veces debido a esta situación socio-cultural se puede registrar de una manera dramática en la conducta de la gente el conflicto entre dos esquemas de valores (el tradicional y el moderno) que no terminan nunca de articularse.
    Un entorno natural y campesino sigue predominando sobre los signos arquitectónicos de lo urbano, aunque año tras año avanza la tala de árboles y la llegada de nuevos pobladores a la zona.
    La cultura tradicional se retrae en los artistas (generalmente músicos y poetas) y en los sabios del campo (arandu ka’aty) frente al avance vertiginoso de las pautas de comportamiento y valores urbanos.
    La identidad nacional sigue siendo una vivencia profunda en estos artistas y sabios, pero ya con interferencias para su difusión entre la población juvenil, al punto de que en muchas ocasiones estos actores sociales sólo encuentran interlocutores válidos entre contados estudiosos del arte y del pensamiento mítico.
     La degradación de la cultura paraguaya es menos notable en los espacios urbanos, en donde ya se ha hecho norma, pero en los contextos sociales en donde se cruzan lo rural y lo urbano, la impresión del quiebre de valores se da con una mayor claridad.


     Entre los años 2015 y 2016 visité con cierta asiduidad la compañía Rincón de Villarrica, en pos de trabajos artísticos junto a Patrocinio Morínigo y Arnulfo Morínigo. También fue una oportunidad para investigar sobre la cultura agraria paraguaya, que en aquel entonces permanecía ya como en sus últimos suspiros en la compañía, frente al avance incontenible del mundo urbano.
    Cada vez que iba a Rincón tenía la impresión de introducirme en una especie de isla boscosa, surcando por sus finos y viboreantes caminos de arena, respirando  intensamente el aire fragante que parecía bajar de los cerros cercanos.
   Al llegar a la casa de Patrocinio escuchaba historias de magia y de leyendas que alimentaban mi curiosidad por aquel valle de ensueños. Personajes de guitarras y de letras que dialogaban con el viento y con los bosques, y que contemplaban el amanecer en medio del canto de una serenata.
    Al regresar al centro de la ciudad, iba pensativo y melancólico, porque dejaba aquel lejano lugar que podía transportarme a un mundo de maravillas, mientras escuchaba la música de la naturaleza y los relatos de una cultura agraria que se despedía ante mi vista.

Interpretación en clave metafísica
     Los senderos de arena representan a las situaciones límites o a los estados de ánimo extremos que desembocan en la angustia, que es el estado de ánimo que abre a experiencia de la Nada y del ser en su totalidad (las Ideas o Arquetipos).
    “Encontrar el rancho que te recuerda a aquel viejo amigo”. El rancho simboliza a la Nada, en tanto que el viejo amigo simboliza a un maestro, que puede ser cualquier persona que te indique el camino hacia tu hogar, hacia el tu rancho interior, hacia la consciencia de la nada en ti.
     Las Ideas o Arquetipos están representadas por todo lo aquello que caracteriza al paisaje y al ambiente del mundo agrario paraguayo, el follaje de los árboles, los cerros, las plantaciones, la briza intensa, el silencio envolvente, etc.
    “La eterna amada” evoca a lo eterno femenino, que es el símbolo de las razones seminales de las que hablaran los estoicos y San Agustín, que representan a su vez a las Ideas en cuanto adquieren dinamismo.

Enlace al video de la canción:
https://drive.google.com/file/d/1D46sTQgkNi6LPUIXycMd7wgB5U4luw7p/view?usp=sharing

miércoles, 22 de abril de 2020

PRÓLOGO A “EL PROBLEMA DEL SUEÑO. COLECCIÓN DE CUENTOS”


   Luego de haber leído "El problema del sueño", cerré los ojos, y supe que había soñado en mis experiencias de tierra adentro, de olor a tierra mojada, de espesos y verde oscuros bosques, bañados por las gotas frías que se suicidan sobre el triste valle concepcionero, sin tiempo y sin palabra, conjugándose todo en una melodía del "Canto de mi selva" de Herminio Giménez.
   De súbito, una dosis de felicidad irrumpió alegremente en mis entrañas, para luego yo clamar en un despertar de algo infinito, colmado de gozo espiritual, repitiendo la locura nietzscheana: «Encon­tré el libro en la tienda de libros antiguos del viejo Rohn [...] en casa me recosté en el sofá [...] y dejé que aquel genio enérgico y tenebroso comen­zase a actuar sobre mí. En cada página la renuncia, el rechazo, la resigna­ción, elevaban la voz: tenía ante mí un espejo en el cual contemplé [...] el mundo, la vida y mi ánimo mismo. Allí, semejante al sol, estaba fijo en mí el gran ojo del arte, separado de todo; allí veía yo enfermedad y curación, exilio y refugio, infierno y paraíso.»[1]
     Robert León Helman incursiona por las indescriptibles travesías del vitalismo místico, emprendiendo un viaje a través del método intuitivo, hacia interiora terrae. Sus escritos se caracterizan por su acentuado fondo Schopenhaueriano, que va proyectándose  a través de breves escritos aforísticos, cuentos y poemas, en abierta polémica contra el desarrollo del pragmatismo social que subyuga el libre pensamiento en nuestra sociedad. Sin embargo, no es posible encasillar sus obras hacia corriente alguna, a veces gravemente romántico, no obstante, levemente fatalista, o liberal, frente a los ultramodernos pensamientos.
    Nada más nos queda disfrutar de la lectura de estas líneas fraguadas por un apasionado de la filosofía, el arte, la estética y la música, que de un salto se asoma hacia aventuras sin rumbo, luego de haber bebido de la fresca y fecunda fuente vital de la cultura paraguaya, a la vez que del pensamiento universal, para plasmarlos en esta serie de cuentos, que deleitan con el noble sentido humano y el sentimiento guaraní.

Adalberto Antúnez B.
2012.



[1] Friedrich Nietzsche. Citado en Reale-Antiseri. Historia del pensamiento filosófico y científico, T. 3. Herder, Barcelona, 1988, p. 382-383.

ÍNDICE
Prólogo……………………………………………………………………..7
Prefacio del autor………………………………………………………....9
1. El problema del sueño……………………………………………..…10
2. Locos…………………………………………………………………...31
3. El vestido colorado…………………………………………………....41
4. Leyendo al Fausto………………………………………………….…42
5. Viajar sin destino…………………………………………………...…47
6. Diálogo entre amigos………………………………………………....49
7. El seminarista…………………………………………………….……53
8. La no enseñanza……………………………………………………....56
9. Escuchando a Brahms……………………………………………..….60
10. Reglas generales de vida…………………………………………....62
11. Partido so’o………………………………………………………..…76
12. El primer cigarrillo…………………………………………………..78
13. Administrador……………………………………………………….79
14. Ha oimene ko upéicha……………………………………………....84
15. La viaja hamaca…………………………………………………...…86
16. El cuento ya escrito………………………………………………….88
17. En pos de una música lejana………………………………………..90
18. El viejo Medina……………………………………………………....94

Enlace al libro completo:
https://drive.google.com/file/d/11bHo2Fe7xFpoCIivhbu8EmbOnm19N5oW/view?usp=sharing


miércoles, 8 de abril de 2020

INTRODUCCIÓN A “COMO ESTUDIAR EN LA UNIVERSIDAD Y ESCRIBIR UNA TESINA DE FILOSOFÍA. ENSAYO SOBRE LOS CAMINOS DEL ESTUDIANTE DE FILOSOFÍA”


   Siempre que uno se encuentre con una situación compleja, en donde la mera intuición no sea suficiente debido a que se han impuesto pautas o criterios que obligan al individuo o al grupo a considerarlas, uno puede tener dos opciones: o mandar al diablo las pautas y buscar el camino revelado por la intuición (tenemos como ejemplo de esto al estereotipo del artista romántico) o simplemente estudiar tales pautas, no sintiéndose uno esclavo de ellas, sino tratando de aprovecharlas para que las acciones, pensamientos y aquellas mismas intuiciones alcancen un canal que las potencien en sus expresiones.
     Pasar las materias y elaborar la tesina correspondiente a una carrera es un largo camino para un estudiante universitario, camino que en numerosas ocasiones no es bien abordado debido a temores[1] o prejuicios que se relacionan con una falta de conocimiento de unos métodos adecuados para llegar a los resultados esperados.
    La relación que hemos establecido en el título del ensayo, entre estudiar y hacer una tesina, se explica en el hecho de que un buen estudiante responderá generalmente con una buena tesina, por lo cual pensamos que no se podría dar una cosa sin la otra.
     De todas maneras, creemos que el ideal de una carrera de filosofía (porque nos centramos en un trabajo para esta disciplina) es que el estudiante aprenda a pensar, que podemos decir es como la rama de una planta, que tiene a la escritura y al diálogo como los frutos maduros, a la lectura como su tronco y a la intuición como a sus profundas raíces.

   En relación con esta última facultad, la intuición, debemos decir que el estudio a su vez se articula con aquello que hemos llamado el cultivo del espíritu[2], que proporciona una sensibilidad que puede tomar los causes de las situaciones límites o los estados de ánimo extremos, para llegar finalmente al estado de ánimo de la angustia[3], en medio de una experiencia estética radical.
     Si la intuición está presente en medio de la actividad intelectual, ésta se da también como vivencia, y no como una mera repetición de pensamientos muertos de autoridades muertas, es una actualización de textos, o, utilizando los términos de Gadamer, una “fusión de horizontes”.
   Podemos preguntarnos: ¿Qué es estudiar[4]? Es esforzarse por comprender o aprender. Entonces, el estudio implica un esfuerzo, es decir, tiene que ver con la superación de obstáculos, que de manera particular se relaciona con la cotidianeidad, fuente de distracciones y de deseos interminables.
   Por ello, estudiar se asocia estrechamente con lo que hemos llamado auto-trabajo (un capítulo principal de la auto-ética), porque el estudio también puede ser un proceso consiente en busca de la formación de la subjetividad desde lo trascendente[5]. En gran medida, el estudio se convierte en goce estético cuando cada pensamiento se articula con una totalidad teórica, y hasta práctica, que en última instancia desemboca en la nada.

   En la tercera parte de este ensayo hemos condensado reflexiones sobre la filosofía, la universidad y la educación, pues comprender  cuál es el rol de la filosofía en  medio de la sociedad y la cultura,  puede alimentar al panorama intelectual  del estudiante de esta disciplina, lo que puede contribuir a encontrar en el desarrollo del trabajo de tesina conexiones con el mundo de hoy.

Análisis fenomenológico de la asistencia a la universidad
   Para asistir a una universidad uno necesita terminar los estudios secundarios; con ese requisito principal cumplido uno se acerca a la secretaría de la universidad, sigue los pasos burocráticos y está inscripto como alumno de una de las carreras ofrecidas en la institución.
   La edificación de una universidad consiste básicamente en un conjunto de aulas pegadas unas a otras, generalmente agrupadas en pabellones; puede estar diseñada de tal manera que todos los pasillos de los pabellones desemboquen en un  jardín, o simplemente a un patio ya sea con árboles o sin ellos. Tal vez este tipo de diseño responda a la idea de recrear o relajar la mente durante los breves intervalos de receso.  Por supuesto, puede darse el caso de que al salir de un aula o de un pabellón uno se encuentre con más aulas, lo que nos daría una imagen carcelaria de las instalaciones educativas.

   Dentro de las aulas, el alumno se sienta en las sillas distribuidas generalmente en hileras separadas por pequeños pasillos; todas ellas se ubican en dirección al frente del aula, en donde se encuentra el escritorio del profesor, su silla y un enorme pizarrón.
   Al entrar el profesor generalmente saluda, y le responden algunos de los alumnos presentes, luego dependiendo de la situación gasta alguna broma, o hace algún comentario político, meteorológico o deportivo, o bien pregunta por la última lección desarrollada, para luego pasar a dar la clase del día.




[1] Al repetirse constantemente la emoción del miedo se puede llegar a un estado de estrés, que enturbia a la mente y dificulta el desenvolvimiento de las ideas y el encuentro con espacios de intuición.
[2] Véase. R.L.H. La auto-ética. Interiora Terrae, Asunción, 2014, p. 31-32.
[3] Es necesario no identificar la angustia como un estado anímico negativo, como el miedo o la ansiedad, sino como lo que permite ver al mundo como por primera vez, aquí y ahora. Por ello, con la angustia pueden conectarse tanto el asombro como la serenidad.
[4] Del latín studium, que significa aplicación, cuidado. Vemos que este significado es similar al de cultura, que también significa cuidado, o cultivo.
[5] Decía Aristóteles: “Sumidos en el asombro comienzan los hombres a filosofar”(Metafísica I), lo que nos da a entender que el estudio y el pensamiento no es una actividad apartada de hondos sentimientos, y aun de pasiones intensas.


ÍNDICE
Introducción…………………………………………………………7
1. Como estudiar en la universidad…………………………...…11
2. Como elaborar una tesina de filosofía………………………...18
3. Sobre la filosofía y la universidad…………………………….29
3.1. Generalidades…………………………………………………29
3.2. Sobre la educación………………………………………...….31

Conclusión………………………………………………………….32

Enlace al libro completo:
https://drive.google.com/file/d/1QjkG2WgZuln7p80Xy6j-N6ua-IAsU7dt/view?usp=sharing

miércoles, 25 de marzo de 2020

INTRODUCCIÓN A “LA IDEA DEL GUAIRÁ. ENSAYO SOBRE LA HISTORIA CULTURAL GUAIREÑA”


   Conocer, valorar y reflexionar sobre nuestra cultura, sea nacional, o regional (como tratamos de hacerlo en el presente ensayo), no es una mera cuestión de romanticismos baratos o la simple expresión de banales pensamientos ociosos, puede constituir una aventura que nos ayude a tratar de afianzar y reconstruir constantemente nuestra propia identidad, sea ésta individual o social. Nos referimos a una identidad como juego, como apertura a la creatividad, en el marco de un pensamiento debilitado; pero también una identidad que puede contribuir a para lograr una convivencia tolerable en medio de un mundo globalizado que quiere arrastrar a todo hacia la uniformización.
      Muchas veces se piensa que el estado debería hacerse cargo de afianzar la identidad nacional y regional, sea a través de la educación, del turismo, de las campañas por medios masivos de comunicación, etc, pero la necesidad de construir una identidad, no es una cuestión solamente macro social o macro cultural, es también una ocupación individual y grupal, que necesita hacerse auto-consciente, como la fuente de un gozo que nos invite a repensar constantemente a nuestra cultura y a recrear nuestra propia vida.  Tal identidad no puede estar sino en movimiento y siembre sobre la base metafísica de la Nada, para así evitar la caída en esencialismos innecesarios o en fanatismos anticuados.
   Y persiguiendo tales inquietudes el presente ensayo puede encontrar alguna justificación, que ciertamente no es sencillo plasmarla conscientemente, porque antes que nada tiene motivaciones estéticas y aun lúdicas; pero ¿por qué no intentarlo? ¿por qué no tratar de extender sus alcances, aunque sea como un granito de arena, hacia objetivos nacionales y regionales? No nos cuesta nada, hagámoslo entonces…

    A muchos nos gusta caminar por la historia, por el pensamiento y el arte, es lo que sucede cuando los espacios geográficos se llenan de sentido estético, una vez que se desprenden de ellos las imágenes de las vidas de los hombres que por ellos han trajinado tanto en el sufrimiento como en la dicha (y eso es lo que destila el arte de estos hombres).
   Y caminar por Villarrica es así, es descubrir un inagotable tesoro espiritual que nunca termina de asombrarnos. Recordemos aquí unas bellas imágenes que nos pinta Artemio Franco Preda cuando se refiere a los parajes guaireños:
“El aire de transparencias indefinibles, que avizora a la más recatada intimidad del paisaje, nos invita a reconcentrarnos, sobre todo al agonizar la tarde, cuando los débiles rayos del sol, dan la nota de melancolía a los campos”[1].

   Para la formación de este ensayo, de nuevo hemos apelado a nuestro modelo organicista, desplegado en estadios de niñez, juventud, madurez y vejez. De esta manera, hemos conectado a nuestras reflexiones con las mismas analogías hechas cuando nos ocupamos de la historia cultural del Paraguay[2]. Hablando metafóricamente, podemos decir que así como cuando en una pequeña laguna arrojamos una piedra, quebrando el cristal líquido en ondas concéntricas, lanzando inmediatamente otra, veremos cómo estos flujos de ondas no se estorban ni distorsionan, van y vuelven casi armónicamente, creando una danza elemental y llamativa; y así también, la cultura paraguaya y la cultura guaireña se inter fecundan, repitiendo cada una de ellas el movimiento espiritual de la otra, tal como la magnífica danza acuática que hemos imaginado.




[1] Artemio franco Preda. El Guairá y su aporte a la cultura paraguaya. Villarrica, Paraguay, 2003.
[2] Cfr. R.L.H. La Idea del Paraguay. Hacia una visión estética de la cultura paraguaya. 2018.


Índice:
0. Introducción………………………………………………………7
1. Elementos de la hermenéutica de la cultura guaireña……....10
2. Despliegue de la Idea del Guairá……………………………...11
2.1. Niñez de la cultura guaireña………………………………...12
2.2. Juventud de la cultura guaireña…………………………….15
2.3. Adultez de la cultura guaireña……………………………...22
2.4. Vejez de la cultura guaireña………………………………....35
Apéndice 1: Dedicatoria…………………………………………..40
Apéndice 2: El círculo cultural Interiora Terrae……………….41
Vocabulario………………………………………………………...43
Bibliografía…………………………………………………………44


Enlace al ensayo completo:
https://drive.google.com/file/d/1GmSvhsswwwD5osRcdxmbgdDZleYTvG9n/view?usp=sharing