miércoles, 2 de julio de 2025

A NOVENTA AÑOS DE LA MUERTE DE MANUEL DOMÍNGUEZ (1868-1935)

 

     Fue un pensador, historiador y político paraguayo. Suele ser catalogado como integrante de la generación del novecientos, junto a Juan E. O´leary, Blas Garay, Manuel Gondra, Eligio Ayala y otros. La generación del novecientos da origen a la cultura paraguaya moderna, y muchos de sus integrantes dividieron su tiempo entre el cultivo intelectual, el periodismo y la actividad política. En el ámbito político, por ejemplo, participaron activamente en la formación del Estado paraguayo, luego de la debacle de la guerra de 1870.

       En sus primeros tiempos Domínguez cultivó con igual pasión tanto el positivismo como el nacionalismo, que a finales del siglo XIX y principios del XX eran posiciones contrapuestas dentro del sistema cultural latinoamericano. Fue influenciado por los filósofos franceses de moda en su tiempo, como Taine, Renan y Michelet (en especial por el segundo, a quien solía llamar “el divino Renan”). En su búsqueda por conjugar los saberes de la materia y el espíritu se encontrará con la filosofía de Henry Bergson, uno de los pensadores también de moda en su tiempo (no sin antes pasar por positivistas como, Fouillée o Boutroux, y románticos tardíos como Schopenhauer, Guyau o Nietzsche).

      En 1902, en un clima de mucha inestabilidad política, Domínguez fue elegido vicepresidente de la república, por el partido colorado, acompañando al presidente Juan Antonio Escurra[1]. Sólo dos años después tendría lugar la revolución de 1904, junto a la caída del partido colorado, que con ciertas intermitencias, sólo volvería al poder en 1948 (después de la fatídica revolución de 1947).

      Su tesis de 1899, de la Universidad Nacional de Asunción se tituló: “La traición a la patria”. Escribió  sobre las “Causas del heroísmo paraguayo” (1903), apoyando la postura de Oleary en la controversia con Báez. También escribió sobre el filósofo español Menéndez y Pelayo, sobre Barret (1913), sobre “Renan, sus ideas y su estilo” (1925). En 1918 publicó su más conocida obra “El alma de la raza”, en donde reúne trabajos de índole histórica, social, cultural y política[2].

Su posición dentro del pensamiento paraguayo

      Manuel Domínguez es uno de los principales representantes de la línea nacionalista-neo romántica, en donde también podemos encontrar a Juan E’Oleary de su misma generación (la del 900), Natalicio González (de la generación del cuarenta) y Bacón Duarte Prado (que con ciertos ajustes puede ser ubicado en la generación del cincuenta).

     Para Domínguez, la nación no se inicia artificialmente con el Estado (como sostendrá Adriano Irala Burgos[3] años después), sino que brota del “alma de la raza”, a través de un proceso unido íntimamente con las condiciones naturales de una comunidad. Así, el autor sostiene que “la fauna humana de una región, forma una raza: políticamente una nación”[4].

Causas del heroísmo paraguayo

     De alguna manera Domínguez toma la idea romántica del “genio héroe” presente en Tomas Carlyle y la aplica no a un individuo (como podría ser Francisco Solano López, desde la perspectiva nacionalista) sino a una colectividad, la paraguaya (manifestada de manera particular en la guerra contra la Triple Alianza).

     En el ambiente cultural latinoamericano de la época también circulaba la distinción entre barbarie y civilización planteada en la región por el argentino Domingo Faustino Sarmiento en 1842. Pero a su vez, eran utilizadas las distinciones que el estadounidense Lewis Henry Morgan hizo en 1877 entre salvajismo, barbarie y civilización.  Y a propósito, Manuel Domínguez escribe: ”Alguien no pudiendo explicarse el ningún miedo de nuestro soldado a la muerte, dijo que el paraguayo era insensible al dolor porque era salvaje. Parece que efectivamente, el hombre de civilización refinada es más sensible que el hombre no civilizado, pero el paraguayo no era salvaje y que era superior al enemigo ser verá más adelante”[5]. De cualquier manera Sarmiento también utiliza el término salvaje, por ejemplo al referirse al conflicto entre las dos sociedades argentinas, la tradicional  o federal y la europeizante o unitaria, dice: “de eso se trata: de ser o no salvaje”[6], pero cuando el mismo autor trata de especificar más sus ideas, dice: “Y en la relación que mantiene que con el poder, el bárbaro, a diferencia del salvaje, nunca cede su libertar”[7].

      De cualquier manera, para Manuel Domínguez el paraguayo no es ni salvaje, ni bárbaro, y en cierta manera tampoco un civilizado, sino algo distinto, “un blanco sui generis”[8], en quien “hay mucho de español”, o sea de civilizado (desde el planteamiento sarmentino), “bastante de indígena”, o sea de salvaje, “y algo que no se encuentra o no se ve ni en uno ni en otro”[9]. En pocas palabras, las ideas de Domínguez no pretenden adecuarse a la oposición civilización-barbarie tan en boga en aquellos tiempos, esa perspectiva la dejará más bien a la pluma de Cecilio Báez.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay").

[1] (Brezzo, 2019, pág. 213)

[2] El título lo extrajo de un pasaje del libro de Gustave Levon, “La Psicología de las multitudes”, citado en la misma obra (Dominguez, 1918, pág. 123).

[3] (Irala Burgos A. , 1975/1998)

[4] (Dominguez, 1918, pág. 123)

[5] (Dominguez, 1918, págs. 13-14)

[6] (Sarmiento, 1842/2018, pág. 39)

[7] (Sarmiento, 1842/2018, pág. 25)

[8] (Dominguez, 1918, pág. 17)

[9] (Dominguez, 1918, pág. 18)

miércoles, 18 de junio de 2025

SETENTA AÑOS DE MILDA RIVAROLA (1955)

 

    Socióloga e historiadora paraguaya. Entre sus obras cabe citar: “Filosofías, pedagogías y percepción colectiva de la historia del Paraguay” (1966) y “Pensadores y corrientes políticas en Paraguay” (2006).

a. En torno a la mentalidad paraguaya

     El trabajo de Rivarola se despliega dentro del campo de la “historia de las mentalidades” (un sector específico dentro de la Historiografía), de modo que no sería un exceso decir que estudia a la “mentalidad paraguaya” a lo largo de la historia. Alguno podría preguntarse si no sería necesario pensar en una nueva “matriz narrativa” para ubicar el trabajo de Rivarola, pero nos parece que bien puede mantenerse dentro de la línea crítica, con la particularidad de estar enraizado en la Historiografía moderna paraguaya, que floreció en el Paraguay entre los años cincuenta y sesenta.

     A diferencia de los estudiosos que ubicamos dentro de la matriz “socio-empírica” (con representantes como Helio Vera o Saro Vera), su estudio de la mentalidad paraguaya no se basa en experiencias personales y en abordajes ensayísticos, sino que pretende forjar sus planteamientos dentro de la ciencia de la Historia o Historiografía (sin olvidar que la historia de las mentalidades se presta mucho a abordajes interdisciplinarios). Por supuesto, no hace falta enjuiciar a alguna de estas apuestas teóricas como mejor o peor, simplemente son diferentes.

b. Corrientes del pensamiento político

     La autora nos dice que tres corrientes de pensamiento (a las que denomina “duras”) “se sucedieron en el discurso político, el debate ideológico y en el mundo de las mentalidades paraguayas: el liberalismo, el comunismo y el nacionalismo”[1]. Aunque Rivarola tome a Oscar Craydt al referirse a la corriente comunista, podríamos plantear que la utilización del término “pensamiento socialista” podría tener la plasticidad necesaria como para incluir tanto a Craydt como a Rafael Barret, catalogado generalmente como anarquista (en esto nos ubicaríamos cerca de las clasificaciones planteadas tanto por Salvador Giner[2] como por Manuel Pastor[3]).

     Pero volvamos a Rivarola. Si consideramos la caída del muro de Berlín en 1989, como símbolo del colapso del comunismo soviético y como la culminación de la guerra fría, sumado al fin del régimen autoritario de Stroessner en Paraguay, podemos comprender mejor porqué la autora afirma que a finales del siglo XX las corrientes predominantes (a las que denomina “blandas”) fueron la “liberal” y la “social demócrata”. A partir de ahí de nuevo podríamos preguntarnos qué pasó con el nacionalismo, la principal línea ideológica que contribuyó a darle legitimidad al gobierno stronista.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay).

[1] (Rivarola M. , 2006, pág. 229)

[2] (Giner, 1966)

[3] (Pastor, 1994)

jueves, 5 de junio de 2025

A OCHENTA AÑOS DE LA MUERTE DE KURT UNKEL NIMUENDAJÚ (1883-1945)

 

     Fue un antropólogo germano-brasileño, que escribió importantes trabajos sobre la religiosidad y la cultura guaraní. De formación auto-didacta, al igual que el otro gran pionero de la etnología guaraní, León Cadogan[1]. Nació en Jena, Alemania, desembarcó en Sao Paulo, Brasil, en 1903. Recibió el influjo del geógrafo alemán Friedrich Ratzel.

     Entre sus obras cabe citar: “Leyendas de la creación y juicio final del mundo como fundamento de la religión de los Apapokuva-Guaraní” (1914).

     Nimuendajú puede ser considerado uno de los pioneros en el uso del método de la “observación participante”, que para él se trataba básicamente de vivir con los guaraníes, como si fuese uno de ellos (un método que en líneas generales se atribuye a Bronislaw Malinovski). En 1906 fue adoptado y aceptado como integrante de una comunidad guaraní del Brasil (en esto será seguido por Egon Schaden), tomando desde entonces el nombre de “Nimuendajú”. Para llevar adelante su investigación sobre los mitos y la religión de los guaraníes, Curt buscaba con predilección la compañía de los ancianos y de los médicos-hechiceros (payés).

      La obra de Nimuendajú amplió y en algunos casos puso en cuestión los primeros planteamientos que estudiosos de occidente, en especial los jesuitas, hicieron sobre la cultura, la sociedad, la economía y la política de los guaraníes.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay")

[1] Quien leyó la obra de Nimuendajú en 1944. (Pane Baruja, 2012/2015, pág. 46)

miércoles, 21 de mayo de 2025

INTRODUCCIÓN A "NACIÓN, DEMOCRACIA Y ESTADO. ESCRITOS DISPERSOS 5"

 

     Lo que el lector encontrará en este trabajo es una reflexión en torno al ser humano, basándonos en una investigación de tipo cualitativa interpretativa sobre la primera de sus tres partes, dedicada al Paraguay. El objeto de nuestro análisis es un grupo de escritos filosóficos cortos, aparecidos entre los años 2023 y 2024, que forman parte de la serie de trabajos que llamamos “escritos dispersos”, en este caso el quinto libro de la serie. Y precisamente, uno de los resultados de nuestro estudio es la disminución de esa dispersión de abordajes como consecuencia de la detección de constantes temáticas que describen a esos escritos y que a su vez sirve de punto de partida para sus interpretaciones.

     La elección de esta primera parte como centro de nuestro estudio obedece a que ella posee una mayor representatividad del libro completo, tanto por la cantidad de escritos fragmentarios, como por las coincidencias en las temáticas abordadas.

     Este estudio puede constituirse como un intento de interconectar paradigmas y teorías generales de la filosofía con teorías substantivas asociadas con campos sociales, culturales, políticos o económicos. Esto a su vez, nos puede permitir acercarnos de una manera más inmediata a la filosofía, ya que las teorías son proyectadas en medio de acciones y pensamientos de la vida cotidiana, tanto del campo individual como del social.

     El objetivo general de nuestro estudio es el de reflexionar sobre el ser humano a partir de este grupo de escritos. Como objetivo específico tenemos el de interpretar una serie de escritos sobre el Paraguay de acuerdo a tres ejes temáticos (que fueron los que más frecuencia tuvieron en nuestro análisis de texto): nación, democracia y estado.

A modo de enfoque metodológico y analítico

     En el aspecto metodológico se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[1], valiéndonos de la técnica de la observación documental[2], en este caso, de una serie de escritos breves referidos al Paraguay, pertenecientes a los años 2023 y 2024. El procedimiento consistió en extraer de cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un cálculo de frecuencias para determinar cuáles eran las más recurrentes.

       A su vez, luego de obtener las temáticas principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las demás temáticas extraídas, y a su vez, al ubicarlas como subtítulo para el libro se han hecho referencias centrales para identificar al trabajo.

A modo de enfoque teórico

     De acuerdo a nuestro análisis tipológico, las temáticas que han aparecido en mayor número de escritos han sido las siguientes: nación, democracia y estado, que las tomamos como formas de teorías substantivas[3]. Estos términos, entonces, encuentran su significado último desde ideas de Schopenhauer y Nietzsche, agrupadas en una teoría general, basada a su vez en un paradigma filosófico voluntarista.

     A continuación, consideraremos brevemente los términos centrales de nuestro análisis (que son también las ideas que han aparecido con mayor frecuencia en la sección sobre el Paraguay).

      Nación, del latín “natío”, derivado a su vez de “nasci”, que significa nacer, asociada estrechamente con el término pueblo, que puede ser entendido como una población caracterizada por una identidad étnica y cultural, que la diferencia de otros pueblos. Así, la nación puede ser interpretada como un conjunto de pensamientos que estructuran a una identidad colectiva. El Estado utiliza estos pensamientos para consolidar sus funciones de integración e identificación de los individuos con la organización estatal, logrando de esa manera una necesaria legitimación de su existencia. 

     La democracia es un tipo de régimen político, caracterizado por la aplicación de procedimientos que persiguen valores como el cultivo de la libertad de expresión, la posibilidad de cambiar las autoridades del gobierno sin derramamiento de sangre,  elecciones periódicas y pluralistas,  apertura de la mayor variedad posible de canales de información, pensamiento y crítica sobre el funcionamiento de las instituciones estatales.

     El Estado es una organización política propia de las sociedades modernas, es la principal referencia para el estudio del sistema político. Se caracteriza por la centralidad, la burocracia y el monopolio de la fuerza física; cumple funciones de integración, penetración, legitimidad e identidad dentro de un determinado territorio.

A modo de enfoque contextual

     La tapa del libro nos muestra un paisaje campesino, con el que queremos expresar el origen de la nación paraguaya: la sociedad y la cultura campesina, desde el cual se han desplegado todos los cambios políticos, económicos, comunitarios y educativos. Nosotros hemos querido ver en estos procesos de cambio modelos arquetípicos que nos han permitido recuperar al conocimiento como una forma de entretenimiento.

 Enlace al libro completo: 

https://drive.google.com/file/d/1P6KUdmCxLYimKafY0yjAU2XzNUSCKkix/view

 

 

 



[1] (Guttandin, 2012, págs. 47-50)

[2] (Duverger, 1961/1981, pág. 115)

[3] Con teorías substantivas queremos referirnos a canales teóricos más cercanos al mundo empírico, lo que nos ayuda a direccionar hacia esquemas reducidos nuestros marcos más globales, como las teorías generales y los paradigmas filosóficos.

martes, 6 de mayo de 2025

CUARENTA AÑOS DE JOSÉ DUARTE PENAYO

 

Filósofo y sociólogo paraguayo. Es un pensador difícil de catalogar (podemos ubicarlo dentro de la generación del 2010), pero es posible notar inclinaciones hacia el pensamiento socialista francés contemporáneo (en especial desde Maurice Merleau-Ponty), lo que nos llevaría a asociarlo con lo que llamamos “línea crítica del pensamiento paraguayo”; pero además de eso, es posible distinguir una especie de nacionalismo crítico en sus reflexiones (aunque alguno podría preferir distinguir su posición de analista a la de adherente).

      Para tratar de aclarar su posicionamiento, podríamos apelar a una comparación, se podría decir que ahí donde José Manuel Silvero (perteneciente también, según nos parece, a la línea crítica del pensamiento paraguayo) se distancia del nacionalismo[1], Duarte trata de sostenerlo, no ya a través de un dogmatismo cuasi religioso (como el de O’leary), sino mediante una visión mesurada, a la que Duarte llama “reevaluación crítica”, que trata de separar el trigo de la cizaña.

     Otro rasgo de su reflexión es el acercamiento a personajes y situaciones que aparecen en medio de los acontecimientos políticos nacionales, como lo vemos en sus análisis sobre Payo Cubas, Fernando Griffith o las “Elecciones presidenciales del 2023: el regreso del cartismo, la crisis de la oposición y las reglas del juego político paraguayo” (en colaboración con Lorena Soler). Entre todos sus trabajos cabe destacar su artículo del 2024: “El nacionalismo paraguayo en su compleja dimensión instituyente” (en colaboración con Martín Duarte Penayo).

Análisis del nacionalismo paraguayo

      Entre sus ideas resalta la explicación de un nacionalismo que emerge del tejido social paraguayo luego de la guerra de la Triple alianza, algo a lo que el autor llama “proto nacionalismo”. Este “discurso disidente”, plantea el autor, se convertirá en la “historia oficial del Estado” después de la guerra del Chaco.

      Generalmente se asocia al nacionalismo con una historia hecha “desde arriba”, conectada a su vez con la línea teórica historicista-nacionalista, sin embargo, Duarte pretende verlo como expresión de una historia que emerge “desde abajo”, como un “discurso disidente”, lo que de alguna manera nos revela también su perfil de pensador socialista. Frente a aquellos que pretenden ver a la nación como un engendro del Estado sostiene que ello sería “una visión de lo social tan mítica como la idealización del pasado criticada en el discurso nacionalista”[2].

     Sumado a eso, aludiendo a los trabajos de Peter Lambert e Ignacio Telesca, el autor sostiene que “previo a la guerra de la Triple Alianza la percepción de la nación no tenía mucho que ver con un sentido de pertenencia característico de las modernas entidades estados-naciones”[3], un planteamiento que con ciertos ajustes podría implicar que antes de la guerra de la Triple Alianza -o incluso hasta el inicio del siglo XX, si seguimos las ideas de Duarte- el Paraguay era una sociedad de súbditos y no una sociedad de ciudadanos, algo que curiosamente nos acercaría a las críticas de Cecilio Báez hacia el régimen de los López.

      Si esto es así, entonces se podría plantear que el nacionalismo paraguayo, ya como discurso estructurado, nace a la par que el brote de la cultura paraguaya moderna, de la mano de los pensadores novecentistas, que supieron asimilar este clamor social surgido “desde abajo”.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay").

[1] (Silvero, 2014, pág. 73)

[2] (Duarte Penayo & Duarte Penayo, 2024, p. 226)

[3] (Duarte Penayo & Duarte Penayo, 2024, pág. 219)

miércoles, 9 de abril de 2025

A CIEN AÑOS DE LA MUERTE DE JOSÉ INGENIEROS (1877-1925)

 

     Fue un filósofo ítalo-argentino, de orientación positivista. Podemos ubicarlo dentro de la generación del novecientos dentro del pensamiento latinoamericano. Ingenieros tuvo una importante influencia en la reforma universitaria argentina de 1918.  Entre sus obras recordemos: “El hombre mediocre” (1913), “Hacia una moral sin dogmas” (1917), “Ciencia y filosofía” (1917), “Evolución de las ideas argentinas” (1918).

El hombre mediocre

     En su obra más conocida “El hombre mediocre. Ensayo de psicología y moral” (1913), Ingenieros hace una contrastación entre el hombre superior o idealista y el hombre mediocre. Vemos aquí como este autor sigue de una manera particular la diferenciación hecha por Sarmiento entre barbarie y civilización (distinción que está presente también en el antropólogo norteamericano Lewis Henry Morgan[1]), aunque también podríamos ver aquí ciertos influjos de la teoría de las masas en auge en aquel entonces, por ejemplo, en Nietzsche y su planteamiento sobre el “último hombre” (En “Así habló Zaratustra” de 1883[2]), o en Gustave Le Bon el “hombre de las multitudes” (en “La psicología de las multitudes” de 1896). Poco después Ortega y Gassett publicará su obra “La rebelión de las masas”, de 1929. (en donde se puede notar ciertos influjos de las ideas de Ingenieros).

     El autor clasifica al ser humano en tres tipos: el inferior, el mediocre y el superior o idealista. El hombre inferior es aquel que apenas ha logrado integrarse a una sociedad civilizada, por lo cual puede caer en conductas de completa sumisión o de violenta resistencia a los procesos de socialización. El hombre mediocre, es el hombre del rebaño, es el individuo que casi se ha disgregado en una masa, o que encuentra su identidad en esa misma masa, es aquel que ha dejado de mirar al cielo, que no se preocupa por los altos ideales de transformación de la vida humana, que dieron inicio a la era moderna; el hombre mediocre es el material necesario para echar a andar la maquinaria de los gobiernos tiránicos, que terminan contaminando con aires de guerra al sistema político internacional. En contraste con el hombre mediocre, el hombre superior es aquel que todavía se atreve a proyectar altos ideales en su vida, que busca un futuro de progreso, a través del cultivo de sus facultades intelectuales y anímicas; su individualismo lo aleja de las regiones pobladas por las masas, hacia los solitarios espacios de la acción creativa y transformadora que luego servirán de faro para la elevación de la humanidad como especie.

(Extracto de "Robert León Helman. Pensar desde América. Ensayo sobre el pensamiento latinoamericano").



[1] La publicación de Sarmiento: “Facundo o Barbarie y Civilización”, data de 1845, mientras que la publicación de Morgan: “Sociedad Antigua”, es de 1877.

[2] Pero incluso podemos rastrear una referencia hacia las masas en Alexis de Tocqueville, en 1835, con “La democracia en América”.

miércoles, 26 de marzo de 2025

CINCUENTA AÑOS DE JOSÉ MANUEL SILVERO (1975)

 

     Filósofo paraguayo. Es posible ver en Silvero a un exponente de la matriz narrativa de crítica social y cultural que comenzó en Paraguay con Rafael Barret. Se puede notar el influjo de pensadores como Gustavo Bueno, Michel Foucault[1], Slavoj Zizek, Arturo Rico Bovio, Horacio Cerutti-Guldberg, sin olvidar, por su lejanía en el tiempo, a Diógenes de Sínope. Podemos incluirlo dentro de la generación del 2000, caracterizada por una especie de redescubrimiento del pensamiento paraguayo, junto a la participación en los circuitos de la filosofía latinoamericana.

     Entre sus obras cabe citar: “Lecturas para una filosofía de la educación” (2003), “Filosofía para guarangos”, “Nambrena” (2009), “Pensadores paraguayos” (2010), “Suciedad, cuerpo y civilización” (2014), “El legado filosófico, político y cultural de Pierre Clastres” (2017), “Adiós a las humanidades y otros escritos”(2019).

     En referencia a lo que podemos llamar “filosofía guaraní”, Silvero ofrece una posición que puede llamarse “Crítica materialista de la utopía guaraní”[2].

a. Suciedad, cuerpo y civilización

    Frente a la idealización del “ser paraguayo” proveniente de la matriz narrativa nacionalista, Silvero se pregunta: “¿Qué pasaría si los paraguayos formáramos parte de ese repugnante grupo imaginado por vecinos “dadores de civilización”? En este libro se indaga tal posibilidad”[3]. El autor se refiere a grupos de los excluidos del mundo y de los beneficios de la “civilización”. Aquí podríamos encontrar una extraña e imprecisa cercanía con el “cretinismo paraguayo” planteado por Cecilio Báez.

     Silvero pretende hacer un tratado de “escatología”, pero no nos apresuremos en pensar en un especulativo escrito sobre las “cosas últimas”, no, el autor apela a una segunda acepción del término, a un “tratado de cosas excrementicias”.

     El autor aclara su orientación crítica cuando afirma que “hablar de “cuerpo” es también hablar de la vulnerabilidad de muchas de nuestras instituciones y del fracaso de las políticas públicas”[4].

     También plantea el alcance de su obra como un conjunto de ““notas” pues el objetivo del texto no es otro que “marcar” algunas cuestiones a fin de recordar, y si amerita el caso, esgrimir como insumos en debates venideros”[5].

    Lo que se busca entonces es analizar desde una aproximación interdisciplinaria “el cuerpo, los excrementos y la idea surgida a partir de la misma”[6], y también “interpretar los conceptos y estrategias conducentes a la edificación de conductas disciplinantes y sus consecuencias prácticas”[7] (en donde es posible notar el influjo de Foucault).

Sobre la historia política del Paraguay

En uno de los abordajes del segundo capítulo, Silvero hace el siguiente planteamiento: “la historia política del Paraguay bien podría catalogarse como un largo devenir de sujeciones corporales y/o disciplinamientos reiterativos”[8]. Pero ¿de qué modo se dieron estos controles tanto individuales como sociales? El autor sostiene que “se ensayaron varios modelos”[9], y apelando a un método de investigación bibliográfica, se refiere a tres de ellos, expresados en autores fundamentales dentro del pensamiento paraguayo: Cecilio Báez (el cuerpo cretinizado por secular opresión), Natalicio González (El cuerpo guerrero) y Rafael Barrett (el dolor del cuerpo).

b. Adiós a las Humanidades y otros escritos

En esta obra el autor recopila una serie publicaciones en periódicos locales y otros espacios, agrupados en seis grandes temáticas: pensamiento, política, educación, alteridad, bioética y conversaciones. De alguna manera esta clasificación nos indica cuáles son los principales intereses en torno a los cuáles que giran las reflexiones de José Manuel Silvero.

    En un escrito titulado “Palangana y democracia”, el autor describe cómo cuando él contaba con catorce años, tomó la palangana de su madre a modo de instrumento de percusión, para festejar la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, luego de unos largos treinta y cinco años. Y esta imagen es reveladora de la euforia con la que se dio inicio al proceso de transición a la democracia en el Paraguay, euforia que vino de la mano con una especie de pensamiento utópico, pues algunos imaginaban que era posible instaurar el paraíso social y cultural gracias al florecimiento de un régimen democrático en nuestro país. Por supuesto, la decepción no se hizo esperar mucho, y los mismos escritos de Silvero son una prueba de ello.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay"). 



[1] (Silvero, 2017, págs. 3, 76)

[2] (Andino, 2018, pág. 97)

[3] (Silvero, 2019, pág. 61)

[4] (Silvero, 2014, pág. 22)

[5] (Silvero, 2014, pág. 24)

[6] (Silvero, 2014, pág. 24)

[7] (Silvero, 2014, pág. 24)

[8] (Silvero, 2014, p. 73)

[9] (Silvero, 2014, p. 75)