jueves, 25 de enero de 2024

OCHENTA AÑOS DE LUÍS GALEANO (1944)

 

     Sociólogo paraguayo. Sus obras principales “La sociedad dislocada” (2002), “Modernización conservadora, tardía, parcial” (2016) y “La hegemonía de un Estado débil” (2009), pueden ser consideradas como una trilogía (como bien lo planteó Roberto Céspedes) que nos permite reflexionar sobre el desarrollo histórico de la sociedad y la cultura paraguaya.

     En sus trabajos Galeano pretende utilizar herramientas teóricas que aborden cuestiones tanto de la estructura como de la acción social. En este sentido, el sociólogo francés Pierre Bourdieu se constituye en uno de sus principales referentes. Podríamos decir que la dualidad campus-habitus de Bourdieu es paralela a la de escenario-actores utilizada generalmente por Galeano.  

Modernidad paraguaya

     Galeano sostiene que se ha dado una modernidad en Paraguay, pero ha sido tardía, parcial y conservadora[1], en especial durante la duración del régimen autoritario de Alfredo Stroessner. De todas maneras, los calificativos que Galeano utiliza para referirse a la modernidad paraguaya en ese periodo nos dan pistas para comprenderla también en la actualidad.

      En su libro “Modernización conservadora, tardía y parcial”, con el sub título “Historia social escrita durante la dictadura stronista”, del 2016, el autor aclara que intentó  “comprender las principales implicancias (socio-económicas, culturales y políticas) del proceso de modernización capitalista impulsada por el mencionado régimen político”[2]. 

La sociedad dislocada[3]

     Cuando se habla de sociedad dislocada, uno puede compararla con la imagen de unos huesos dislocados, o inarticulados. Pero ¿en qué consistiría esta dislocación de la sociedad paraguaya, que explicaría también su crisis? Galeano dice:

Es una crisis caracterizada por el notorio desfase existente entre las estructuras y las instituciones sociales modernas y tradicionales, por un lado, y por las dudas y las contradicciones en las que incurren los actores sociales y políticos, por otro.

    

     En la presentación de su obra Galeano aclara que: “El esfuerzo estuvo centrado en desentrañar e interpretar la naturaleza y las principales causas de la crisis social paraguaya”[4].

     Galeano se constituye entonces en el pensador de la crisis paraguaya. Crisis política, con una “democracia de baja intensidad”[5]; una crisis socio-económica estructural; una crisis cultural que:

(…) implicaba no sólo la comprensión de las trasgresiones visibles de los valores y de las pautas culturales no escritas  e inclusive de las estipuladas en las leyes, como la corrupción y la impunidad públicas. También exigía la búsqueda y exploración de aspectos menos manifiestos de la crisis socio-cultural, aquellos que estaban incrustados en las cavidades más ocultas del país profundo, que tenían que ver con las creencias y los conocimientos de la gente, con sus valores culturales y sus principios ideológicos, y que se traducían en crisis de identidades personales y colectivas[6].

 

La identidad nacional

   En lo que hace a la cuestión de la identidad nacional paraguaya, Galeano la encuentra en dos principales factores: el patriotismo y el idioma guaraní. De cualquier manera, ve en nuestro tiempo una “identidad envilecida”, que de alguna manera podemos asociar con otra metáfora, en este caso de Ramiro Domínguez, quien vio a nuestra identidad como un “espejo roto”. El patriotismo de antaño estuvo cimentado en la unidad socio-cultural reforzada por las contiendas internacionales, mientras que sus actuales formas tienen que ver, según Galeano con “la construcción de una nación y de una sociedad democráticas”[7]. En referencia con el guaraní sostiene que “Hasta el presente, una gran cantidad de paraguayos y paraguayas a través del guaraní nos entendemos más o menos, pero no nos comprendemos profundamente”[8], una falta de comprensión que parece estar agudizándose con el cada vez más acelerado cambio tecnológico, social y de ritmo de vida[9].

(Extracto de "Robert León Helman. en pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay)

[1] (Galeano, 2016)

[2] (Galeano, 2016, pág. 11)

[3] Alain Touraine también aludió a la dislocación social, pero para referirse a la modernidad y a la “desmodernización”. Véase su obra “¿Podremos vivir juntos”, 1996, p. 165.

 

[4] Luis Galeano. La sociedad dislocada. 2002, p. 19.

[5] Ibíd., p. 20.

[6] Ibídem.

[7] (Galeano, 2002, pág. 198)

[8] (Galeano, 2002, pág. 198)

[9] (Rosa, 2016)

miércoles, 10 de enero de 2024

INTRODUCCIÓN A "EL CAMINO. MÍSTICA, PENSAMIENTO Y SUEÑO. COSECHA DE PENSAMIENTOS. LIBRO 3"

 

     Lo que el lector encontrará en este libro es lo que pretende ser una reflexión sobre el ser humano, a partir de un grupo de escritos breves que hemos elaborado durante el año 2003, escritos que al ser sometidos a una investigación de tipo cualitativa han dado como resultado las ideas centrales de mística, pensamiento y sueño.

       Este estudio puede constituirse en un ejemplo de cómo se pueden articular paradigmas y teorías generales de la filosofía con ideas más substantivas, que sirvan de base para llevar adelante observaciones personales que nos permitan vivenciar de manera inmediata problemas que presentan un alto nivel de abstracción. De manera más específica el estudio delinea un trayecto hacia la interioridad del ser humano, desde donde son mejor divisados las distintas temáticas planteadas en niveles más complejos.

          A su vez, estas incursiones prácticas pueden ayudarnos a replantear algunos presupuestos teóricos sobre la base de experiencias personales. También, desde el estudio tratamos de poner a prueba distintos métodos que nos permiten lograr la profundización interior, para encontrarnos vivencialmente con los problemas más generales de la filosofía.

       El objetivo general del estudio es exponer una visión del hombre destilada del conjunto de los escritos aquí estudiados.  

     Como objetivos específicos podemos apuntar: primero, establecer los caracteres del individuo a partir de la relación entre “el cuerpo y la mente”; segundo, plantear algunas ideas sobre la conjunción entre “la sociedad y la cultura”; y tercero, esbozar una base teórica filosófica que nos permita articular nuestras investigaciones sobre el individuo la sociedad y la naturaleza.

A modo de enfoque metodológico y analítico

       En el aspecto metodológico, se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa, valiéndonos de la técnica de la observación documental, en este caso, de una serie de escritos cortos que hemos elaborado durante el año 2003. El procedimiento consistió en clasificar los escritos en temáticas semejantes (considerados como conceptos observables), agrupadas en tres partes, primero, el cuerpo y la mente, segundo, el hombre como ser social, y tercero, posiciones filosóficas. Cada una de estas partes está dispuesta para abordar cada una de las preguntas y objetivos específicos.

     Para encontrar las temáticas principales se han establecido cálculos de las frecuencias con que cada temática aparece; luego, a partir de los resultados, se han sometido a los temas más frecuentes a una definición precisa y a una interpretación general en referencia con los demás. Posteriormente, en una especie de flujo circular, el producto de nuestro análisis nos ha ayudado en la misma construcción de nuestra teoría general y a dilucidar el paradigma filosófico que hemos utilizado.

A modo de enfoque teórico

      Considerando que nuestro estudio, siguiendo algunas directrices del enfoque cualitativo interpretativo, ha partido de lo particular para ir escalando a lo general, podemos apuntar que las temáticas que han aparecido con mayor frecuencia han sido la mística, el pensamiento y el sueño. Estos términos, sumado a los otros de mayor frecuencia, a la vez que han sido el resultado final de nuestro análisis tipológico, se han articulado con ideas de Schopenhauer y Nietzsche en una teoría general, basada a su vez en el paradigma voluntarista del pensamiento moderno. Luego, esta teoría general se ha articulado con una teoría sustantiva compuesta por tres dimensiones (a las que ya aludimos al plantear los objetivos): primero, el cuerpo y la mente, segundo, la sociedad y la cultura, y tercero, un despliegue filosófico (orientado hacia los problemas del fundamento); finalmente, a partir de estas tres dimensiones se han agrupado los que podemos llamar conceptos observables como las principales clasificaciones de los escritos. Entonces, los conceptos observables que han aparecido con mayor frecuencia en los escritos han servido de base para elaborar la teoría general de la obra, en conjunción con planteamientos de Schopenhauer y Nietzsche (que han sido a su vez los autores más citados en los escritos originales del libro).

      A continuación, consideremos brevemente el resultado de nuestro análisis (que son también las ideas que han aparecido con mayor frecuencia).

1. La mística

        La mística es una temática que se ha desarrollado en el contexto de todas las religiones arcaicas, pasando por aquellas que son ya milenarias como el budismo, el hinduismo o el cristianismo, hasta llegar a las variadas oleadas de espiritualidad que se han difundido desde inicios del siglo XX hasta nuestros días. Los primeros intentos de explicar desde marcos teóricos filosóficos lo que sucede en el ser humano durante una experiencia mística se han dado con los pitagóricos, los platónicos, neoplatónicos, estoicos y con los pensadores cristianos en general (de manera especial, podríamos decir, con Agustín de Hipona, Pseudo Dionisio o el maestro Eckhard). Dentro del pensamiento moderno los filósofos que más se han ocupado del misticismo han sido Arthur Schopenhauer y Henry Bergson (con ciertos ajustes podríamos decir que también Martin Heidegger). También han surgido desde la primera mitad del siglo XX una serie de maestros del camino interior que han planteado la necesidad de llevar adelante una auto-indagación, como camino para librarse del sufrimiento y acceder al estado místico; esta auto indagación se constituye en una forma de hacer filosofía que ha tenido una escasa resonancia en el ámbito académico, sin embargo, ha estado presente (basta con revisar el diccionario de filosofía de Ferrater Mora).

     La mística es entendida en este trabajo no como una experiencia extraordinaria, sino como una experiencia elemental, la que es propia de la separación entre la consciencia y la mente (el intelecto, los afectos y las acciones). La mística no es otra cosa que el “estado natural” (estado místico o experiencia estética radical) del hombre.

     A su vez, si decimos que la religión puede tomar dos formas, la moral y la espiritual, podemos asociar a la mística con la segunda, lo cual nos revela un perfil transpersonal, orientado hacia la no acción.

2. El pensamiento

        El pensamiento, es uno de los principales modos que adquiere el conocimiento, el otro es la intuición. El pensamiento siempre parte de conocimientos previos, que pueden ser producto de intuiciones o de pensamientos anteriores. El ego o la personalidad es estructurada a partir de imágenes y pensamientos, que se van intensificando conforme el individuo avanza en edad.

     El retorno al “estado natural” del hombre (estado místico) implica abandonar la identidad personal (el ego) basada en los pensamientos constantes. Para ello se plantean principalmente tres caminos en el texto: la auto-observación (la meditación), el auto-estudio (indagación interior) y el auto-trabajo (observación y análisis de las acciones).

3. El sueño

     Podríamos plantear que básicamente poseemos cuatro estados de consciencia: el sueño, la vigilia, el estado de alerta y el estado místico-estético. Accedemos al sueño cuando descansamos, y estamos en estado de vigilia cuando llevamos adelante nuestras actividades cotidianas (trabajar, estudiar, divertirnos, etc); sin embargo, la vida moderna ha propiciado en el día a día procesos de alienación y mecanicidad que hacen prácticamente indistinguible el sueño de la vigilia cotidiana; es por ello que bien podemos catalogar como sueño al modo de vida predominante en nuestro tiempo, planteamiento que en alguna medida sería equivalente a aquello que Martin Heidegger denominó “existencia inauténtica”.

     En cambio, al acceder a un estado de alerta nos dirigimos ya hacia el despertar, pues empezamos a desencadenarnos de tantas pautas y demandas adormecedoras, y empezamos a darnos cuenta de los sencillo de respirar y percibir, de lo elemental que es vivir. A su vez, con el estado de alerta, nos ponemos en disposición para recibir la gracia del estado místico-estético, que nos religa (de ahí el término religión), que nos une con el Uno-todo.

 

     A partir de aquí, la pregunta que podemos hacernos es: ¿Cómo se articulan las ideas tratadas en el libro alrededor de estas temáticas centrales (mística, pensamiento y sueño)? Para responder a esta pregunta separamos el contenido del libro en tres ejes temáticos: el cuerpo y la mente, la sociedad y la cultura y el abordaje de teorías filosóficas, que son desarrolladas a lo largo de todo el libro.

 

      La tapa del libro nos muestra la imagen de una chacra (kokue) del Paraguay, que expresa muy bien nuestro intento de poner en un espacio personal e incluso geográfico aquellos planteamientos que a nivel teórico filosófico aparecen muy distantes. ¿En qué sentido? Creemos que una de las dimensiones del arandu ka’aty (sabiduría del campo) es la contemplativa, desde la cual podemos encontrar nexos con los planteamientos que hacemos sobre la mística, en este caso, una especie de mística campesina. Las demás temáticas centrales de la obra, el pensamiento y el sueño, también encontrarán su mejor orientación en medio de esta contextualización.


ÍNDICE GENERAL

 

A modo de aclaración………………………………………………….…7

Introducción………………………………………………………….……9

Primera Parte: El cuerpo y la mente…………..….................................15

A. Ética. Lo místico, el autoestudio y el sueño……..……..………….16

B. Estética. Unidad, intuición y experiencia estética…...….................43

C. Corporalidad. Cuerpo, dolor y naturaleza………………...............65

Segunda Parte: El hombre en medio de los demás…………………..78

Tercera Parte: Posiciones filosóficas…………………………………...82

Anexo……………………………………………………………………..94

Glosario…………………………………………………………..……….97

Bibliografía………………………………………………………...........104

 

Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/1mPEtrpuy4M-RQBuby4g9NIytcOwRa8fS/view

 

jueves, 28 de diciembre de 2023

RESUMEN DE PUBLICACIONES DEL AÑO 2023

 

-Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno:

https://drive.google.com/file/d/18oqSNf763Q9PLhj96Jcy_7cPefg7F1uv/view

-El problema del sueño. Colección de cuentos:

https://drive.google.com/file/d/1jXfDoyPAwDxAU0ixl8qX-_wZsvV6YT2W/view

-De Paso. Colección de narraciones, descripciones y otros escritos:

https://drive.google.com/file/d/1EOVTQYu6vTbuzi1fQObMAS6w6BaU2met/view

-Arandu ka’aty, modernidad y crisis de los fundamentos. Escritos dispersos 4:

https://bit.ly/3nmqLUb

-Del campo a la ciudad y de la ciudad al campo. Ensayo sobre los procesos sociales del Paraguay:

https://bit.ly/408UOwe

-Entre el orden y el cambio. Reflexiones sobre la sociedad y la cultura:

https://bit.ly/3vKjE8k

miércoles, 27 de diciembre de 2023

INTRODUCCIÓN A "UNA MIRADA HACIA EL INFINITO. ENSAYO SOBRE EL PENSAMIENTO MODERNO"

 

     El pensamiento moderno ha sido la base espiritual de una profunda transformación en la forma de concebir a la naturaleza, al hombre y a la sociedad. Guiado la mayoría de las veces por un afán de superar cuanto límite se interponga en su camino, sea tradición, sea divinidad, sea la naturaleza, sea el hombre mismo, el modernismo se ha hecho algo semejante a una flecha tirada hacia el cielo, o utilizando imágenes más actuales, una sonda espacial arrojada hacia la inmensidad del cosmos, mas, quedémonos con una última comparación que mejor nos satisface, por su relación con dimensiones anímicas y mentales: una mirada lanzada hacia el infinito. Y esta mirada ha buscado recorrer los espacios tanto internos como de externos del ser humano.

     ¿Qué es lo que tanto ha buscado el hombre desde el pensamiento moderno? Tal vez a sí mismo. Esta mirada de la modernidad, direccionada hacia afuera, nos ha llevado hacia un abismo, al que ahora se trata de eludir con la utopía de un mundo posthumanista.

      En cambio, la mirada del pensamiento moderno direccionada hacia adentro, que también existió, nos lleva por un camino de retorno a casa, que no tiene que ver con un paradisiaco futuro, sino con el aquí y el ahora. ¿Porqué cuesta tanto comprenderlo? ¿Acaso debido al mismo pensamiento?

     La ilustración y el romanticismo son los dos senderos principales por donde se ha desplegado el pensamiento moderno en su etapa de madurez; el desarrollo de los planteamientos ilustrados se ha embotado en una fría racionalidad formal; mientras que el romanticismo, que parecía haberse diluido en las periferias del pensamiento gracias a la arremetida del positivismo, ahora ha retomado vuelo con los planteamientos de los filósofos postmodernos. Los románticos anunciaron a los postmodernos y también, quizá ahora el romanticismo sea la medicina para un postmodernismo que ha dejado ya el auge, el esplendor y la moda, y que necesita asentarse, serenarse, sin perder el goce y el entusiasmo que dona la vida del pensamiento (Appignanesi, 1997).

 

   Hemos vuelto a utilizar nuestro modelo teórico orgánico (nacimiento, juventud, adultez y vejez), con pretensiones antes estéticas que estrictamente históricas[1]; y esto puede tener una justificación en el intento de direccionar el pensamiento por los cauces de la historia de las ideas, buscando al mismo tiempo cosechar un gozo que contribuya en la construcción de una personalidad orientada hacia el cultivo del espíritu y que este también abierta a los valores democráticos. Aquí vemos convivir entonces, en medio de una especie de teoría sustantiva, lo micro y lo macro antropológico, es decir, en intento de acceder a una experiencia estética (de acuerdo a una ética de máximos) y intento de apuntalar el pensamiento libre, que contribuya a una convivencia tolerable con nuestros semejantes en medio de un régimen democrático.

 

  Pero volvamos a nuestro objeto de estudio, el pensamiento moderno. El modernismo implica un creciente proceso de secularización, que no siempre desemboca en el optimismo hacia las capacidades humanas de eliminar el sufrimiento, como en líneas generales se plantea, pues también existen desde posiciones moderadas hasta las pesimistas.

   Y esta cuestión consideramos importante, porque el mismo pensamiento moderno trae ya las raíces de los desengaños y hastíos asomados con fuerza ya en las décadas finales del siglo XX, y que continúan en nuestro tiempo ensombrecido. Una expresión de esto lo tenemos en la escena del cuadro de Friedrich que utilizamos como portada de nuestro ensayo, en donde una de las personas que observa el paisaje de lejanías yace en el suelo con signos de mareo y náuseas. ¿Y no es esa otra de las reacciones comunes frente a la modernidad?

   Entonces, en el pensar moderno que esbozamos aquí no buscamos precisamente apuntalar una visión optimista hacia el futuro, sino más bien des-cubrir el barro mísero en el que nos encontramos, y desde el cual, a través de la experiencia estética (y no precisamente desde la razón, la ciencia o la tecnología) proyectamos la mirada hacia el infinito.

      La pregunta principal que queremos hacernos en este ensayo es: ¿En qué consiste el proceso histórico del pensamiento moderno? Y para responder a esta pregunta nos proponemos como objetivo principal exponer este proceso histórico en cuatro etapas, en concordancia con el modelo organicista al que ya aludimos, nos referimos a la etapa de niñez, juventud, madurez y vejez del pensamiento moderno.

 

    Para terminar, algunas alusiones a cuestiones formales. El criterio para agrupar a los filósofos o pensadores en cualquiera de las cuatro edades del desarrollo orgánico de la filosofía moderna es el año de nacimiento. Por ello, al inicio de cada estudio figura el nombre del filósofo e inmediatamente, entre paréntesis, los años de nacimiento y muerte (por supuesto, en caso de que ya haya fallecido).

     Luego generalmente hacemos alusión a la nacionalidad, a la corriente de pensamiento a la que pertenece el pensador, a sus influencias recibidas, a sus obras principales y luego, como una especie de cuerpo del estudio, recorremos las temáticas que más lo caracterizan en el contexto de la historia del pensamiento.



[1] Un modelo que es también un método de estudio, al que denominamos organicismo histórico-estético.

Enlace al libro completo: 

https://drive.google.com/file/d/18oqSNf763Q9PLhj96Jcy_7cPefg7F1uv/view

martes, 26 de diciembre de 2023

A CINCUENTA AÑOS DE LA MUERTE DE JACQUES MARITAIN (1882-1973)

 

     Fue un filósofo francés, uno de los principales representantes del neotomismo contemporáneo. Podríamos decir que Maritein, junto a Gabriel Marcel y Emmanuel Mounier, han sido los pensadores que más han contribuido en la actualización del pensamiento cristiano-católico.

       En ocasiones es posible adivinar en los escritos de Maritein la influencia del escritor francés Maurras (por ejemplo en “Antimoderno”). Entre sus obras cabe citar: “Arte y Escolástica” (1920), “Introducción general a la filosofía” (1920), “Théonas” (1921), “EL orden de los conceptos. Lógica menor” (1923), “Antimoderno” (1922), “Tres reformadores: Lutero, Descartes, Rousseau” (1925), “El Doctor Angélico” (1930), “Distinguir para unir. Los grados del saber“ (1932), “La Educación en la encrucijada” (1943), “De Bergson a Santo Tomás” (1944), “La intuición creadora en el arte y la poesía” (1953), “Humanismo integral” (1936).

Distinguir para unir

     Para Maritain el ser se dice de muchas formas, se muestra a través de las analogías, así, para comprender al todo es necesario comprender las partes y viceversa. Vemos aquí el afán filosófico de Maritein, frente al auge del conocimiento científico en su tiempo. Las ciencias (naturales, humanas y formales) habitan en las partes y se desenvuelven en ellas, mientras el filósofo en su recorrido de esas partes plantea  a su vez el retorno a la unidad del ser, desde donde todo encuentra su sentido.

La política

     En el ámbito de la política Maritein reclama la consideración de los valores en medio de un tiempo (la primera mitad del siglo XX) que justamente empezaba a experimentar en sus instituciones el derrumbe de los grandes ideales del pensamiento de occidente (como símbolo de ello podemos considerar que a finales del siglo XIX Nietzsche había anunciado la muerte de Dios).

      Plantea un “humanismo integral” inspirado en valores cristianos. Si Nicolás Maquiavelo había sostenido en los albores del mundo moderno la separación entre política y moral, Maritein reclama un retorno de la política hacia cuestiones éticas. Refiriéndose a la democracia, apunta que ésta no puede limitarse a meros mecanismos electorales, debe asentarse en valores como la justicia y la libertad.

Maritein y el Paraguay

     Las ideas de Maritein han contribuido a que pensadores católicos paraguayos, pertenecientes a la generación del cincuenta, como Secundino Núñez o Adriano Irala Burgos, se comprometan de lleno con las ideas democráticas, tomando así distancia del histórico acercamiento del catolicismo hacia planteamientos nacionalistas, que durante la mayor parte del siglo XX han estado conectados con posturas autoritarias.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno".

miércoles, 20 de diciembre de 2023

A NOVENTA AÑOS DE LA MUERTE DE FULGENCIO R. MORENO (1872-1933)

 

     Fue un historiador y pensador paraguayo. Nació en la ciudad de Limpio, del departamento Central; hijo de un padre argentino y una madre paraguaya, un signo de cómo se iba rearticulando la población nacional luego de la hecatombe de la guerra de 1870.

     En sus inicios, según Raúl Amaral, se embarcó en el estudio de los representantes del llamado materialismo mecanicista, como Buchner, Vogt y Maleschott, aunque también fue seducido por el positivismo de Spencer; luego, iría dejando tales posiciones para familiarizarse con las ideas de los “Discursos a la nación alemana” de Fichte, es decir, se ubicaría como un voluntarista en el orden metafísico e idealista en el orden gnoseológico.

     Fue director del Colegio Nacional de la Capital y ministro de Hacienda. En su juventud (1907) formó parte de grupo “La Colmena”, una de las fuentes sociales del modernismo literario paraguayo. De cualquier manera durante toda su vida adulta mostró simpatías por el positivista Herbert Spencer, sólo en sus últimos años revelaría su inclinación hacia el tono poético y profético del nacionalismo de Johann Fichte, con lo cual de alguna manera retomaría esa reacción al positivismo que caracterizó al modernismo literario en toda Latinoamérica.

     Entre sus publicaciones cabe resaltar: “La cuestión monetaria en el Paraguay” (1902), “Teoría del hombre nacional” (1907), “Estudio sobre la independencia del Paraguay” (1911), “Historia económica del Paraguay” (1911) y “La ciudad de Asunción” (1926).       

     En su “Teoría del hombre nacional”, expone una visión antropológica, histórica y cultural sobre tema de la nacionalidad.

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre  la historia de las ideas en el Paraguay")

jueves, 16 de noviembre de 2023

A OCHENTA AÑOS DE LA MUERTE DE RAMÓN INDALECIO CARDOZO (1876-1943)

 

Fue un pensador y pedagogo paraguayo. Puede ser incluido dentro del grupo de estudiosos que Raúl Amaral catalogó como “novecentistas”. Recibió el influjo de pensadores como John Dewey o María Montessori. Bajo su dirección se llevó adelante la Reforma Educativa de 1922 en el Paraguay, que tuvo su incidencia hasta 1957 (Giménez, 2006). Escribió “Pestalozi y la enseñanza contemporánea“ (1904), “Pedagogía de la escuela activa”, “Mi vida de ciudadano y maestro”.

Cardozo plantea que la educación no debe orientarse sólo hacia la formación profesional de los estudiantes, sino que debe propiciar un crecimiento integral, que abarque lo físico, lo mental y lo social.

Desde la “Escuela Activa” el ideal fue “sustituir la escuela caracterizada por el cientificismo y el racionalismo enciclopedista por otra basada en la capacidad y aptitud del niño para aprender de acuerdo con sus disposiciones naturales” (Álvares Cáceres, citado en Gimenez, 2006). Es decir, haciendo algunas relaciones ajustadas, esto tenía que ver con el paso de la visión pedagógica de Cecilio Báez a la de Eligio Ayala.

De manera particular la educación debía hacer posible que el individuo se convierta en un ciudadano, capaz de participar y aportar para el sostenimiento y el mejoramiento de una sociedad democrática. Con la reforma educativa de 1922, se logró suplantar los libros de lectura de la escuela primaria, que eran argentinos, por otros que fueron escritos por paraguayos (entre ellos el mismo Cardozo), con el propósito de instaurar un nacionalismo moderado, que colabore con la construcción de una sociedad moderna y de una ciudadanía responsable.

Por supuesto, con los regímenes políticos instalados desde la segunda mitad de los años treinta del siglo pasado en el Paraguay, estos planteamientos no pudieron encontrar un suelo fértil, de todas maneras, la obra y el pensamiento de Ramón Indalecio Cardozo, pueden seguir siendo el motivo para una reflexión sobre los principios de la educación paraguaya.  

(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay")