viernes, 31 de marzo de 2017

PREFACIO A “PARAR LA MARCHA”


PREFACIO[1]



     Los temas de esta edición de nuestra cosecha de pensamientos son variados, pero esbozan las líneas generales de la visión de mundo que sostenemos y que se concreta en nuestra tesis sobre la Idea del Paraguay.

      Podríamos preguntarnos por la justificación de la publicación de un trabajo intelectual como éste y más aun por el contenido marcadamente filosófico de la obra. A parte de suponer un evidente sentido individualista detrás de este afán, podemos apuntar razones más plausibles, como la búsqueda de aclaraciones a problemáticas sobre el mundo y sobre la humanidad, en dirección a sus fundamentos (aunque estos al final siempre se esfumen).

     También, podemos afirmar que una investigación filosófica no necesariamente se reduce a monografías o trabajos de grado, también puede tomar la inocente forma de un aforismo o de un simple párrafo que relaciona atrevidamente dos sistemas de pensamiento.

     Estudiar filosofía académicamente implica buscar el lado formal o metodológico que ella posee, sin embargo ¿Qué hay del sentido poético, vibrante y hasta místico que despierta el conocimiento filosófico? Al parecer esta dimensión de la filosofía no es suficientemente atendida en las universidades, en donde se privilegia la rigurosidad, la disciplina y la eficacia. Frente a esta situación, tal vez los escritos que aquí publicamos puedan recordarnos que la filosofía no tiene por qué ser solamente formalista o metodológica, tiene que poder ser cotidiana, tiene que poder arrancar un suspiro, una lágrima o una sonrisa auténticos, y no un mero dolor de cabeza al tener que preparar un examen, una exposición o una tesina.





     A parte de esto, pensamos que la principal finalidad de estos escritos es apuntalar la reflexión filosófica en torno a las tres dimensiones fundamentales del hombre: ser con uno mismo, ser con los demás y ser en el mundo.



     Sin pretensiones dogmáticas, la obra simplemente puede ser una oportunidad para continuar con la aventura filosófica, que continuamente nos devuelve la humildad del principiante del saber.













[1] Los siguientes escritos han aparecido a lo largo del año 2008, en tanto que los comentarios en el 2011.
Enlace al libro completo:

viernes, 17 de marzo de 2017

LA EXPERIENCIA ESTÉTICA DESDE EL PENSAMIENTO DE ARTHUR SCHOPENHAUER


INTRODUCCIÓN[1]



   En un mundo lleno de los vacíos dejados por la crisis de los valores tradicionales, por la crítica despiadada contra la religión, por el desencantamiento de los mitos y leyendas, volver a buscar una experiencia maravillosa o la plenitud de la vida constituyen quizá una auténtica necesidad y un grandioso desafío, para no sumirnos en el barro del hastío y el absurdo.

   En tal sentido, la experiencia estética se presenta como un sendero que se abre ante nosotros para ayudarnos encarar los desafíos que el mundo ultramoderno nos presenta.

   Mas, quizá uno de los primeros en enfrentarse a estos malestares de la modernidad fue el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, quien a pesar de su perspectiva pesimista dejó entrever varias claves teóricas que desde el pensamiento actual es posible aprovechar.

   Y precisamente, la idea que nos estimula a valorar estas claves de Schopenhauer es la de “Verwindung”, término utilizado por Heidegger y reinterpretado por el filósofo italiano Gianni Vattimo, que significa remitir un mensaje, uno que nos reconcilia con nuestro pasado, como aquello a lo que estamos destinados, por el hecho mismo de que nuestro presente se enraíza en el pasado de la tradición del pensamiento y a su vez nos proyecta hacia las posibilidades del futuro.  

   Pero antes de meternos de lleno en estos senderos del pensamiento y la estética actuales, desde los impulsos que nos presta Schopenhauer, nos ocuparemos de apuntar en dos capítulos separados, los lineamientos fundamentales de su metafísica y su estética. Su metafísica, porque ella constituye el cimiento sobre el que se asienta toda la reflexión de nuestro filósofo; y su estética, porque es el vector teórico que nos permite introducirnos por los intrincados caminos del pensamiento de nuestro tiempo.

   En último lugar, y en la forma de un tercer capítulo, penetraremos en el inquietante mundo de la filosofía actual, siguiendo los señalamientos estéticos que nos prestó Schopenhauer en los capítulos anteriores, y de este modo alcanzaremos los frutos que puede ofrecernos la investigación que hemos llevado adelante.



   Schopenhauer constituye un filósofo extraordinario, y desde sus obras nos hemos introducido a este maravilloso y desafiante mundo de la filosofía, tratando de comprendernos a nosotros mismos, a la sociedad y al cosmos; por ello, aquí intentaremos justificar de una manera formal lo que venimos haciendo ya desde nuestros primeros pasos como estudiantes de filosofía: cuestionar al mundo trepados sobre los hombros de este gigantesco pensador.

   Las  notables implicancias de la experiencia estética, tanto en lo que hace al objeto conocido como al sujeto cognoscente, es uno de los temas más importantes y de mayor relevancia que ha dejado Schopenhauer para el pensamiento actual. La crisis del sujeto (paralela a la crisis de los fundamentos del conocimiento, de la razón e incluso de la ciencia), temática central del nuestro tiempo, encuentra en las ideas de Schopenhauer precedentes notables, que pueden ayudar a clarificar y a replantear algunas posturas sobre el problema.

   Así, la continuidad inapelable del pensamiento filosófico a través del tiempo, nos permitirá afianzarnos en el manejo de las ideas de nuestro espacio intelectual, y a su vez nos darán claves para entender las proyecciones culturales que revela.   La investigación ahondará en las formas y  enigmas de la experiencia estética, que nos acercan en gran medida al pensamiento descentrado, post-logocéntrico, que marca fuertemente a nuestra época. De ahí que Schopenhauer se presentará ante nosotros como el genial anunciador de nuevas posturas (que por tomar un  ejemplo, tiene a Nietzsche como el primero en registrarlo)  así como un vigente propiciador del goce estético y del renunciamiento al mundo. 



   Nos proponemos someter a análisis los planteamientos de Arthur Schopenhauer sobre la transformación que se produce en el sujeto que conoce cuando se alcanza la contemplación estética, junto a la correspondiente modificación que sufre el objeto conocido.  

   El problema sobre el conocimiento estético se agudizó ya hacia el siglo XVIII, cuando el inglés Francis Hutcheson sustituye el intuicionismo metafísico en la estética por el intuicionismo psicológico, es decir, sostiene que ningún objeto podría ser considerado bello sin un sujeto dotado del sentido de la belleza. Así, lo estético alcanza el grado de un problema del conocimiento,  y como se sabe, explicar la forma y los fundamentos a partir de los cuales el hombre conoce constituyó un tema central de los siglos XVII y XVIII, tanto entre racionalistas como entre empiristas. Estas cuestiones serán retomadas de manera original tanto por los idealistas alemanes como por el romanticismo, tanto alemán como inglés.

   Este cambio nos revela la relevancia del pensamiento filosófico en su íntima relación con las distintas manifestaciones artísticas, religiosas, mitológicas y simbólicas en general, pensamiento enfrentado a la preponderancia que la ciencia ha ido ganando progresivamente en la cultura occidental.

   En el marco de la experiencia estética se da una modificación del sujeto, que deja de lado la interpretación cotidiana de la vida como una tarea penosa y obligatoria que realizar, o como un foco interminable de conflictos. Las ideas de Schopenhauer contribuyen a redescubrir esa sabiduría olvidada y difundida por filósofos como los presocráticos, Platón, o los románticos, que enseña a ver al mundo como un espectáculo maravilloso.    

   Al final nos propondremos exponer las ideas estéticas de Schopenhauer como un camino importante para ubicarnos en el problema actual de la crisis de la visión tradicional del sujeto cognoscente, que implica por supuesto, una problemática crítica también en el objeto.     Schopenhauer solía comparar su obra cumbre “El mundo como voluntad y representación” con un tema musical de cuatro movimientos; y así, nosotros podemos decir que nuestro trabajo es como dos variaciones musicales del primer y tercer movimiento de la obra del filósofo alemán (metafísica y estética respectivamente), y un movimiento (o capítulo) final que se vale de las mismas ideas centrales pero a través de un lenguaje musical atonal (comparable con filosofía contemporánea, o específicamente con el pensamiento débil).



   Ya para cerrar esta breve introducción, queremos significar la importancia de los estudios académicos de filosofía, que permiten al estudiante interesado en esta disciplina, encontrarse con una tradición intelectual que se mantiene vigente con los años, y que de ese modo ofrece las condiciones para que una educación sólida, coherente y sistemática pueda llevarse adelante sin los dramas y carencias que muchas veces vienen adheridos a una formación auto-didacta.

   Creemos que sin los exigentes desafíos que la formación escolar filosófica propone, muchas vocaciones intelectuales inclinadas hacia nuestra disciplina pueden dispersarse y hasta diluirse por falta de un conveniente direccionamiento conceptual de los estudios y el aliento moral de los maestros. Por ello, queremos que este trabajo constituya no sólo una puerta que nos abra a la obtención de un título académico, sino también una carta de agradecimiento a la labor y a las reflexiones de todos nuestros maestros a lo largo de nuestros años de estudio[2].



[1] El presente estudio fue construido sobre la base de una tesina para la obtención de una licenciatura en filosofía, por lo cual en algunas pocas ocasiones es necesario ubicarse en ese contexto para comprender mejor algunos pasajes del trabajo.
[2] Este trabajo está dedicado especialmente a Darío Sarah y Adalberto Antúnez, maestros y amigos a lo largo de mi errabundo paso por la carrera de filosofía.
Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWLUI1aGtSWTJFcVE/view

martes, 28 de febrero de 2017

PREFACIO A “HOLGURA”


Prefacio[1]

   La holgura económica puede deberse a un montón de factores (herencias, trabajo, inteligencia financiera, impulso empresarial, buena fortuna, picardía, habilidades delictivas, etc), que no vienen al caso desarrollar, pero la holgura espiritual proviene de una actitud muy sencilla: disminuir los deseos; una enseñanza universal, repetida por budistas, taoístas, estoicos, neoplatónicos, racionalistas, románticos, entre otras corrientes culturales de mayor o menor destaque.
   Mas, ¿Quién querría disminuir sus deseos cuando de lo que se trata en un mundo consumista es de recrearlos cada día, para que así se vuelva casi imposible caer en los pozos de la depresión, adquirir la palidez del aburrimiento o pasearse por los aterrorizantes desfiladeros de la angustia? Pues casi nadie, sería preferible desembolsar unos cuantos billetes y librarse de las tinieblas del infierno.
   Mas, no nos dejemos engañar, la globalización ha llegado con muchas caras, no sólo con los nutrientes de McDonalds o con los jarabes de Coca Cola, ha llegado también con un mensaje casi de contrabando, con una nota de prolongación del alivio, que nos recuerda que la sabiduría de todos los tiempos es patrimonio humano, y nos llega sin respetar fronteras ni aduanas, sin impuestos ni multas, y quizá lo más importante, sin promesas ni condenas... 


   La característica de la presente versión de esta cosecha de pensamientos es la presencia marcada de llamados al ordenamiento de la vida cotidiana, teniendo como guías del camino a pensadores morales como Aristóteles, Séneca o Schopenhauer. A la par que esta orientación, se nota presencia recurrente de las ideas de Oswald Spengler, que se despliegan en interpretaciones sobre el arte, la sociedad mundial y la cultura paraguaya.

   Nos posee un afán filosófico, y en tal sentido podemos afirmar que una investigación filosófica no necesariamente se reduce a monografías, tesis de licenciaturas o doctorales, también puede tomar la inocente forma de un aforismo o de un simple párrafo que relaciona atrevidamente dos líneas de pensamiento.
   En fin, sin pretensiones dogmáticas, la obra simplemente puede ser una oportunidad para continuar con la aventura filosófica, que continuamente nos devuelve la humildad del principiante del saber.






[1] Los siguientes escritos han aparecido a lo largo del año 2009. Los comentarios han sido añadidos en el año 2011. Nos hemos propuesto agruparlos de acuerdo a las que consideramos dimensiones fundamentales del hombre, la de ser en el mundo, ser con uno mismo, y ser con los demás.


Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWRkluVFZ4WENDeWM/view

 




lunes, 13 de febrero de 2017

PREFACIO A “ENTRE VILLARRICA Y ASUNCIÓN”


   No es común en nuestro ambiente cultural la publicación en dúo de una colección de poemas, y en verdad, la idea no fue largamente planificada como sucede muchas veces en emprendimientos de este tipo, sino que surgió como un chispazo genial en la mente de mi amigo guaireño Arnulfo Morínigo Paniagua (¿no es acaso esto lo que significa un desarrollo orgánico antes que artificial de la obra artística); y puesto que nunca tuve dudas ni reservas en publicar cuanta coma, letra o palabra haya escrito, no tardé ni un segundo en aceptar este inusual planteamiento.

   De todas maneras, siento que el libro es de Morínigo, así que le dedico a él este prefacio y todos los poemas que están a mi nombre, se lo merece por su tesón como activista cultural y por su obstinado amor hacia el arte.

  

   Villarrica ha sido para mí como una patria espiritual, de modo que en alguna medida he hecho en mí mismo este intercambio dual entre ideas y visiones de mundo que se ha dado entre los poemas de Morínigo y los míos; en otras palabras, también he partido yo, en cierta forma, desde las nobles raíces guaireñas para asomarme a ese mundo pletórico de miserias espirituales que es Asunción, la ciudad más urbanizada del país (la obra del mayor poeta modernista paraguayo, Manuel Ortiz Guerrero, a quien homenajeamos en nuestra portada, nos revela también pistas de esta maravillosa corriente espiritual guaireña-asuncena).

   Esto lo ha sabido matizar el también  poeta guaireño Martin García Silvero, cuando me expresó que: “Vas caminando muy dentro tuyo, indagando tus propios horizontes, perteneces más allí que aquí, por eso cuando gritas allí se hoye el susurro de un poema aquí”. Pues bien, García Silvero tal vez quiso decirme que yo pertenezco más allí (Asunción) que aquí (Villarrica), como de hecho desde la experiencia empírica y cotidiana es verdad, pero yo siempre querré partir desde “aquí”, porque mi alma siempre habitará “aquí”.



   Continúo entonces, ahora escribiendo sobre un emergente y renovador poeta de nuestro “aquí”, de Villarrica, hablaré de Morínigo, el enigmático artista de la compañía Rincón.

   Pensar en la obra de un escritor, como Arnulfo Morínigo, implica no sólo fijarse en la peculiaridad de su estilo o en las direcciones de sus ideas, sino también, considerar las raíces y el ambiente que alimentan su obra, tal como cuando observamos una planta y tratamos de conocer su carácter y sus propiedades.

   Y asi, sin lugar a dudas la literatura de Morínigo brota maravillosamente desde el espacio cultural del Paraguay, y muy particularmente desde el Guairá y todo su histórico flujo espiritual.

   Como hemos planteado en uno de nuestros ensayos[1], la cultura paraguaya se encuentra situada en un espacio de putrefacción espiritual, en donde la unidad y la consistencia de la cultura seminal se han aminorado claramente. Tenemos a un Paraguay conectado ya a un mundo globalizado que nunca duerme, lo que constituye todo un shock socio-cultural para un país que hasta hace algunas décadas podía ser considerado “la China sudamericana” o “una isla rodeada de tierra”.

   Y la cultura guaireña fue repitiendo estos caracteres de la cultura paraguaya, resistiéndose hasta último momento en sus tradiciones y en su arte, en sus barrios de antaño y sus compañías silenciosas. Pero un paseo por Villarrica basta para dimensionar la magnitud del cambio espiritual que se avecina: calles ruidosas, gente apresurada, supermercados poblados, en fin, la marca de numerosas fracturas en el antes compacto y sólido espíritu del pueblo.

   Y es justo en esta intersección de tiempos (uno sereno, el otro agitado) donde Arnulfo Morínigo nos entrega su mensaje poético, como un reflejo espontáneo de un cúmulo de pesares y de goces que traspasa a la vez su propia interioridad y las circunstancias sociales y culturales que lo rodean.

   Entre afectos místicos y amorosos se despliega su corriente poética, con un lenguaje que a veces se asemeja a una estocada en el alma, seca y profunda, sin avisar siquiera al lector de la proximidad de una inquietud semejante.

   Puede decirse que debido a nuestro ambiente social enrarecido por el espectáculo y la banalidad, nuestra mente necesita una llave que la abra a las profundidades del ser humano, y en tal afán los senderos poéticos que Morínigo nos ofrece, puede servirnos de aliciente espiritual.



   Para terminar este prefacio, quiero hacer alusión al círculo artístico e intelectual que hemos bautizado como “Interiora terrae”[2], formado ya a finales del siglo pasado, junto a el profesor Felipe Villalba Britos, y al que se han agregado luego el guitarrista caazapeño José Irrazabal, y por último Arnulfo Morínigo, quien le ha prestado al grupo un dinamismo notable y un entusiasmo juvenil que apreciamos mucho.

   Tampoco debemos olvidar que el maestro Filemón Espinoza (al que calificamos como componente del trío de oro de la madurez de la cultura guaireña, junto a Ramiro Domínguez y Modesto Escobar)  ha alentado siempre el fortalecimiento de  nuestro círculo cultural,  con ese talante de maestro incansable, manifestado en sus pensamientos, en sus palabras y acciones.

   En la presente edición hemos agregado un par de trabajos de la artista colombiana Adriana Baquero Pardo (1965) y un dibujo del guaireño Arnaldo Amarilla (1986), a quienes agradecemos por la empatía y la apertura hacia nuestras ideas.



R.L.H.



[1] Cfr. Robert León Helman. La Idea del Paraguay. Interiora terrae, Asunción, 2014, p. 27-30.
[2] En latín, interiores o entrañas de la tierra. Extraído del lema alquimista: “Visita interiora terrae, rectificandum invenues ocultum lapidem”, visita los interiores de la tierra, que rectificando (el espíritu) encontrarás la piedra oculta (la piedra filosofal).
Enlace al libro ccompleto:

https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWYkxYWTBUcU52S3c/view

lunes, 23 de enero de 2017

INTRODUCCIÓN A “SOBRE CERDOS, PERROS, VÓMITO Y BARRO


   El mundo está lleno de mugre, en especial el de tipo espiritual, pero ello no arruina al manto de belleza que envuelve a todo lo que alcanzamos al sumirnos en la contemplación estética, por más insignificante o mísero que sea el objeto que atrapa nuestra atención. El mundo se “re-crea” en nuestros afectos y en nuestro intelecto, sólo necesitamos redescubrirlo constantemente, para no caer presos  de la ilusión de una supuesta realidad incuestionable.

   La necesidad constante de recrear al mundo nos empuja a la aventura de la lectura, el pensamiento y la escritura[1], quizá buscando llenar aquellos vacíos dejados por el mito, la magia y la religión. A su vez, la acción alcanza renovados bríos cuando las miserias de la cotidianeidad dejan su lugar a lo maravilloso del saber estético, que convierte a todo en un juego y un sueño.

   Sigamos entonces repitiendo las proclamas de los grandes sabios de la humanidad, hagámonos semejantes a los niños, busquemos el “secreto de los dioses” oculto tras los oscuros ropajes de las preocupaciones diarias.



   Pero nuestro problema central sigue siendo el hombre, aquel que trabaja y sufre sobre la tierra, aquel que somos nosotros mismos, con nuestras libertades y condicionamientos, aquel que organiza sociedades y crea culturas. Este hombre tan paradójico y complejo, no deja ni dejará nunca de asombrarnos y de empujarnos por los intrincados caminos de la filosofía.



   Estos escritos dispersos (de los años 2013 y 2014) tienen una forma similar a los doce libros de nuestra colección cosecha de pensamientos, con la diferencia de que se han alimentado ya de nuestros ensayos sistemáticos, por lo cual revelan grados de ordenamiento y dirección que en las cosechas sólo suelen mostrar los comentarios.

   Asi, en cierta manera esta obra constituye un pasaje intelectual de las cosechas de pensamientos a los ensayos filosóficos. Y de hecho, debemos considerar que las sentencias, mini ensayos y comentarios que contienen la serie de cosecha de pensamientos y este libro en particular, son procesos didácticos que desembocan en ensayos de mayores dimensiones.





[1] Cfr. Robert León Helman. Leer, pensar y escribir. Ensayo sobre los desafíos del estudioso. Interiora terrae, Asunción, 2016. En línea: https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWZ1JER2tHWmgtQVE/view
En adelante al referirnos a nuestros trabajos nos limitaremos a escribir las siglas R.L.H.


Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWSVFiLVJwbG83VEk/view

miércoles, 18 de enero de 2017

COMENTARIOS A “HIJOS DE ABISMO”


Desde las sombras, hijos de abismo, viviendo al límite…

Se han desterrado de sacras normas y han encontrado un fin…

Es la trágica comedia, de un mundo fragmentado, en infinitas ansias, por un afán ufano…

Desde los bosques, llegan canciones, réquiem lejano…

Con su lenguaje, fuego en la boca, destrona la verdad…

Y engendra a los hijos locos, aun no identificados, por ebriedad de selva, de fuego ardiente y tierra…



Comentarios:

   “Desde las sombras, hijos de abismo, viviendo al límite…”. Las sombras representan un lugar de aislamiento y de prueba espiritual, un espacio en el cual es posible la transformación del individuo, a partir de una revisión de los valores que consciente o inconscientemente ha estado siguiendo hasta la llegada de un momento de crisis[1].

   Hemos apuntado, siguiendo en alguna medida a Jaspers, que existen situaciones límites[2] (de ahí escribimos “viviendo al límite”) que nos abren a la posibilidad de experimentar a la angustia (a la que consideramos el estado de ánimo fundamental), que revela la nada sobre la cual se erige el mundo como un conjunto de símbolos, Ideas o arquetipos (y ya no como una mera “realidad” que no asombra en nada)[3]. Este suelo de la nada es como un abismo amenazante (de ahí el sentido de la frase “hijos de abismo”, que es también el título de la canción).

   “Se han desterrado de sacras normas y han encontrado un fin…”. El destierro simboliza también a un camino de dolor y transformación, en este caso al abandonar la seguridad de la moral tradicional (basada a su vez en la metafísica tradicional). Esto nos hace acordar de las ideas de Nietzsche, quien hablaba de las tres transformaciones del espíritu, en las cuales el camello valeroso deja atrás las pesadas cargas de una moral universal; se transforma en León, y disfruta de su fuerza liberadora; pero aun el espíritu debe hacerse niño para crear como en un juego, una y otra vez, su propia tabla de valores[4].    

   “Es la trágica comedia, de un mundo fragmentado, en infinitas ansias, por un afán ufano…” Schopenhauer había puesto de manifiesto la condición trágica de la vida, de hecho si hoy pensamos en un filósofo pesimista dentro de la tradición de la filosofía occidental, el primer nombre que se nos viene a la mente es el del filósofo alemán; pero también fue él mismo quien relacionó a la vida humana con una pomposa comedia, con lo cual, no arregló precisamente su (para algunos) lamentable calificativo inicial, sino que lo matizó con una buena dosis de ironía[5].

   “Desde los bosques, llegan canciones, réquiem lejano…

Con su lenguaje, fuego en la boca, destrona la verdad…

Y engendra a los hijos locos, aun no identificados, por ebriedad de selva, de fuego ardiente y tierra…”

   Cuando hablamos de la “canción de los bosques”, en forma inmediata nos recordamos de los orígenes de la humanidad (las sociedades de bandas, tribales, jefaturas y las comunidades agrarias se formaron junto a un contacto íntimo con la naturaleza virgen). Pero aquí queremos referirnos de manera particular al periodo de gestación de la cultura paraguaya que fue realizada por los guaraníes[6].

   El pensamiento más íntimo y fundamental de los guaraníes (que Bartomeu Melia llega a asociar con un pensamiento filosófico[7]) brotó de los “teólogos de la selva” sumidos en un trance mítico, poético, musical y religioso, que sólo unos pocos estudiosos (iniciados en los arcanos guaraníes) han podido transmitir a través de la escritura[8].

   Y así, cuando hablamos de los bosques, profundos y misterioso, en el contexto de nuestras reflexiones, ya no aludimos sólo a las ideas del romanticismo europeo (como ya tantas veces lo hemos hecho), sino que apelamos ya también a esa sabiduría milenaria que nuestros antepasados guaraníes cultivaron y que se ha constituido en una de las bases de la cultura paraguaya. 



   Por último quisiera hacer una breve digresión en torno al despliegue de la cultura guaireña, y que se relaciona con esta canción en particular.

   La canción, y de manera particular el título -hijos de abismo, asociado a su vez con la frase “hijos locos”-, ha despertado algunas resonancias en el poema de Arnulfo Morínigo (1989) titulado “Desde el alma de Ortiz Guerrero”, en donde en uno de los pasajes escribe el poeta: “En el Ybytyruzu viven nuestras musas arcanas, que engendran a los locos y liberan mariposas”[9]. En relación con esto, recordemos que León Cadogan estudió con especial atención a las comunidades de la etnia Mbyá-Guaraní, afincadas en las serranías del Ybytyruzu. 

   Pero a su vez, en unas palabras del también poeta guaireño Martín García Silvero (1990), se ha dado una curiosa resonancia del mismo escrito de Morínigo. En una descripción de un video de un tema compuesto por quien escribe e interpretado por Morínigo, García Silvero apunta: “Hijos del Ybyturuzu,  estrofa a estrofa, hijos de la poesía, devotos de la minerva india y atenea guayakí”[10].

   Con estas interconexiones poéticas vamos viendo un flujo espiritual y artístico que aún se mantiene en el seno de la cultura guaireña, que hace re-avivar esta sabia maravillosa de nuestra cultura seminal, aun en medio de las tinieblas de la cultura paraguaya.







[1] R.L.H. La auto-ética. Reflexiones sobre la vida humana individual. Interiora terrae, Asunción, 2016, p. 43.  En línea: https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWVHpoRFozUFFBTUE/view
En adelante cuando nos refiramos a nuestros trabajos nos limitaremos a apuntar las siglas R.L.H.
[2] Como la muerte, el sufrimiento, la culpa o la consciencia de la lucha diaria.
[3] Cfr. R.L.H. La auto-ética, ed. cit., p. 18.
[4] Friedrich Nietzsche. Así hablaba Zaratustra. Edicomunicación, Barcelona, 1999, p. 38-39.
[5] Arthur Schopenhauer. El amor, las mujeres y la muerte. Edaf, Madrid, 1998, p. 134-135.
[6]Como explicamos en nuestro ensayo “La Idea del Paraguay”, a los distintos periodos orgánicos de la cultura paraguaya los consideramos despliegues de la Idea del Paraguay. Ver: R.L.H. La Idea del Paraguay. Hacia una visión estética de la cultura paraguaya. Interiora terrae, Asunción, 2016, p. 15-17. En línea: https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWOFY1VTVBMl9HYUU/view
[7] Bartomeu Meliá. Pensamiento guaraní para uso de paraguayos (y latinoamericanos). En G. de Bosio y Devés Valdés. Pensamiento paraguayo del siglo XX. Intercontinental, Asunción, 2006, p. 267 y ss.
[8] Citemos a León Cadogan (1899-1973) y a Curt Unkel Nimuendayu (1883-1945)
[9] En: Morínigo Paniagua-León Helman. Desde Villarrica hasta Asunción. Colección de poemas. Interiora terrae, Asunción, 2015, p. 25. En línea: https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWNkY0ck1QWll4MFU/view
[10] Martín García Silvero, en línea: https://www.youtube.com/watch?v=QGbtJp-52sI


Enlace al video:

lunes, 9 de enero de 2017

INTRODUCCIÓN A “VOLVED A LA NATURALEZA”


INTRODUCCIÓN



   En la tapa de nuestro ensayo hemos colocado un recorte de la famosa obra de Rafael Sanzio, “La escuela de Atenas”, en donde se retrata la figura de Heráclito, llamado por sus contemporáneos “el oscuro”, por lo enigmático de sus enseñanzas sobre la “physis” o naturaleza.

  Y así, una de nuestras formas de retornar a la naturaleza, será siguiendo el ejemplo de Heráclito, a través del pensamiento, y tratando de considerar la complejidad del mundo y del ser humano.

   A su vez, no olvidemos que el pensador que popularizó el lema “volved a la naturaleza” fue el suizo Jean Jaques Rousseau, quien creía que era posible erradicar los males de la humanidad a partir de la construcción de una sociedad que recreara los principios de la naturaleza (resguardados en la conciencia) para beneficio del pueblo[1]

   Frente a estas aspiraciones del filósofo no nos mostramos tan optimistas, pero si creemos que podemos lograr una vida individual y una sociedad que nos sea más tolerable sobre la base del cultivo del pensamiento y de la experiencia estética.

   Y precisamente, uno de los sentidos del término “naturaleza” se asocia con un espacio de símbolos, como arquetipos o Ideas, a las que accedemos a partir de una experiencia estética.



   La modernidad ha arrasado con todo lo que se le salía al paso, sea mito, religión, arte o filosofía tradicional; ha sometido a todo a lo que Max Weber llamó “desencantamiento del mundo”. Dentro de esa actitud desacralizadora, la naturaleza quedó reducida también a un simple y grosero mecanismo de relojería.

   Por supuesto, no debemos por ello sostener que todo el proyecto moderno fue un error, y que es necesario dejarlo de lado a cambio de una postura  postmoderna radical. Al contrario, creemos que el mismo postmodernismo no  se separa de la modernidad, sino antes bien, la agudiza.

   Y precisamente, uno de los principales factores culturales asociados con el postmodernismo (o la ultramodernidad) es el del cambio radical que ha adquirido en la ciencia contemporánea la imagen de la naturaleza.



   En la antigüedad, para los pensadores griegos en general (en especial para los presocráticos), la naturaleza   (physis) estaba viva y constituía tanto la fuente  del conocimiento verdadero como de los actos virtuosos. El pensamiento cristiano asoció la naturaleza con la creación divina, subordinándola de todas maneras al hombre, considerado la creación más excelsa de la divinidad. La modernidad extremará esta posición de dependencia por parte de la naturaleza, tratando de que ella responda a los oscuros deseos del hombre de esclavizarla, o tratando de que ella satisfaga a sus pomposos anhelos progresistas.   

   Con las revoluciones científicas propiciadas tanto por la teoría de la relatividad de Albert Einstein como por la mecánica cuántica (desarrollada entre otros por Plank, Heisenberg, Bohr, Schrodinger) la visión mecanicista del mundo fue dejada de lado, imponiéndose en contrapartida una interpretación compleja de la naturaleza, en donde el sujeto cognoscente vuelve a tener relevancia.

   Y así, pareciera que la naturaleza puede volver a sernos amiga (alentándonos en esto, como vemos, los mismos desarrollos de la ciencia), luego de haberla tratado como a un mísero animal de carga o como una simple oportunidad de obtener ganancias. Y creemos que esta renovada amistad podrá propiciar a su vez que distintas visiones de la naturaleza, no sólo ya  las científicas, sino también, las filosóficas, las míticas, artísticas y religiosas  sean consideradas como válidas y respetables. Es decir, en nuestro tiempo se nos abre espacios multiparadigmáticos, que lejos de crear caos o confusión, alientan el desarrollo de la libertad individual y el respeto a las diferencias culturales.



   A su vez, la naturaleza podrá mostrarse de nuevo como un motivo para la contemplación estética, como ya apuntamos más arriba, con lo que alcanzará un renovado sentido simbólico que podrá alimentar el proceso de crecimiento personal al que hemos llamado auto-ética[2].  En tal sentido, podemos decir que uno de los principales objetivos de este ensayo es tratar de añadir una visión de la naturaleza (y a partir de ella de la misma realidad) al conjunto de trabajos que hemos venido publicando. 

   Pero si espiritualmente la contemplación estética es uno de los caminos para la volver a la naturaleza, materialmente la dirección que sostenemos es la vida en el campo, tratando de reconectarnos con sus valores y costumbres[3].  



   Podemos considerar que los niños revelan de manera peculiar ese talante maravillado frente a la naturaleza (lo que asociamos con la experiencia estética), lo que vamos perdiendo paulatinamente debido al ritmo febril de competencias y necesidades propio del mundo actual.

   Con esto no queremos decir precisamente que la manera moderna de vivir este equivocada, no, pues no creemos poseer una verdad que pueda ser impuesta a todos, pero si creemos que podemos invitar a que la naturaleza sea vista de una manera renovada, considerando los estudios que van emergiendo desde las fronteras mismas de las ciencias, así como de la filosofía, que desde la aparición misma de la modernidad a aportado enfoques alternativos a la visión mecanicista.

   Finalmente, debemos considerar también la degradación ambiental propia de nuestro tiempo, que está poniendo en jaque las posibilidades de supervivencia de la humanidad para el futuro. En relación con esta tétrica circunstancia, podemos decir que ya no sólo el hombre y las demás especies dependen de la naturaleza, sino también, hoy más que nunca, la naturaleza depende del hombre.







[1] Cfr. Salvador Giner. Historia del pensamiento social. Ariel, Barcelona, 1967, p. 299 y ss.
[2] Cfr. Robert León Helman. La auto-ética. Reflexiones sobre la vida humana individual.  Interiora terrae, Asunción, 2016, p. 36. En línea: https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWVHpoRFozUFFBTUE/view
 En adelante, al referirnos a nuestros trabajos utilizaremos las siglas R.L.H.
[3] Véanse nuestros ensayos: Elogio a la vida del campo. Ensayo sobre los valores y las costumbres agrarias. Interiora terrae, Asunción, 2015. En línea: https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWQTJvN3JZSTAxMG8/view
; La Idea del Paraguaya. Hacia una visión estética de la cultura paraguaya. Interiora terrae, Asunción, 2016. En línea: https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWOFY1VTVBMl9HYUU/view
; Del campo a la ciudad. Ensayo sobre los procesos sociales del Paraguay. Interiora terrae, Asunción, 2016. En línea: https://drive.google.com/file/d/0B1fbaSG6HJjWbWJPcHphYnZqcFk/view


Enlace al ensayo completo: