miércoles, 17 de diciembre de 2025

A SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE PIERRE TEILHARD DE CHARDIN (1881-1955)

 

     Fue un teólogo, científico, filósofo y sacerdote jesuita. Podríamos decir que los paradigmas filosóficos en medio de los cuales se mueve son el evolucionismo, el personalismo y el espiritualismo. Entre sus obras cabe citar: “El medio divino” o “El fenómeno humano”.

     En sus reflexiones se pretende lograr una articulación entre ciencia, filosofía, teología y espiritualidad. Influenciado por las ideas de Bergson, piensa a la evolución como un camino de transformación de la vida y del hombre. En tal contexto utiliza ideas provenientes del pensamiento cristiano y del espiritualismo francés.

     De Chardin pretende describir el origen del cosmos, de la vida y del ser humano, y mostrar el hilo que lleva a la cristo génesis, que desde una sabiduría perenne puede interpretarse como despertar, liberación o iluminación. Por supuesto, el personalismo, defendido por De Chardin, será una especie de barra de contención frente a la posibilidad de la aniquilación del yo (planteado desde Schopenhauer y desde la sabiduría de oriente), es decir, la subjetividad humana no es interpretada como ilusoria, sino como asentada en una realidad prestada por la acción creadora de Dios.

     El paso de lo mineral a lo vital, de lo vital a lo animal, de lo animal a lo humano, y de lo humano a lo divino, no se da a través de un despliegue lineal, sino a través de “saltos”, una idea presente en el campo de la física (la mecánica cuántica) a inicios del siglo XX, pero que también podemos remontarla a algunos planteamientos del espiritualismo francés.

 (Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno).

jueves, 4 de diciembre de 2025

A SESENTA AÑOS DE LA MUERTE DE MARTIN BUBER(1878-1965)

 

Fue un filósofo austriaco-israelí. Podríamos ubicarlo dentro del paradigma filosófico personalista. Su obra principal se titula “Yo y tú” de 1923. Como nota biográfica, se puede apuntar que se dedicó a la traducción de la biblia hebrea al alemán.

El principio dialógico

Buber plantea dos tipos de dualismo que definen a la vida del ser humano, el Yo-Tú y el Yo-Eso. El primer tipo se trata de la relación con las personas, mientras que el segundo de la relación con las cosas. El yo sólo adquiere consistencia por la existencia del Tú, si el Tú no existiera el Yo se desvanecería. Sin muchas vueltas estas reflexiones de Buber podrían ser comparadas con las de Fichte sobre el Yo, con la diferencia de que el Yo nunca subsumiría al Tú en un Yo Absoluto, lo que significaría la desaparición de la persona en Dios, como las olas en el mar, con lo que se tendría una especie de panteísmo o por lo menos un monismo, pero precisamente ahí se nota el personalismo de Buber, en mantener al yo del hombre en relación con el Yo de Dios, en todas las instancias de su reflexión. Pero ahí comienza la problemática para explicar desde el personalismo la experiencia del místico, sea judío, cristiano o islámico, al darse prácticamente la desaparición de la personalidad frente a la presencia de Dios.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").

 

jueves, 20 de noviembre de 2025

INTRODUCCIÓN A "LA SOCIEDAD COMO ENEMIGA. MASAS, CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS Y CONTOL"

 

     La incertidumbre del homínido estimuló el brote del pensamiento, que al difundirse de un individuo a otro, como si fuera una epidemia, se hizo sociedad. La sociedad es como un gran animal, o si se quiere una gran máquina, que pretende controlar la vida para mantenerse en pie. La sociedad no posee en última instancia finalidad alguna, simplemente busca perpetuarse y expandirse por la pura inercia ilusoria que le dio origen.

       La primera forma socio-cultural que surgió con el parto del pensamiento fue la religión. Y ella nos revela dos funciones, primero como un símbolo de aquel estado natural que se perdió con el surgimiento del pensamiento, y segundo, como institución social que aseguraba la convivencia, valiéndose de la misma racionalidad, a través del establecimiento de acciones buenas y acciones malas. Vemos entonces a la religión como el punto de partida tanto de la mística como de la moral. A partir de la religión, con sus variantes de mito y magia[1], surgirán luego la filosofía, la ciencia, la técnica y las ideologías, instituciones que asegurarán la pervivencia del sistema social con la fuerza de un proceso hipnótico.

     Lo que el lector encontrará en este trabajo es una reflexión en torno a la sociedad, basándonos en una investigación de tipo cualitativa interpretativa[2] sobre la sección dedicada a la Sociedad de los doce libros de la serie Cosecha de Pensamientos y del primer libro de la serie Escritos Dispersos. El objeto de nuestro análisis es un grupo de escritos cortos, aparecidos entre los años 2001 y 2014. Y precisamente, uno de los resultados de nuestro estudio es la disminución de esa dispersión de abordajes como consecuencia de la detección de constantes temáticas que describen a esos escritos y que a su vez sirve de punto de partida para sus interpretaciones.

     Este estudio puede constituirse como un intento de interconectar paradigmas y teorías generales de la filosofía con teorías substantivas asociadas con campos sociales, culturales, políticos o económicos. Esto a su vez, nos puede permitir acercarnos de una manera más inmediata a la filosofía, ya que las teorías son proyectadas en medio de acciones y pensamientos de la vida cotidiana, tanto del campo individual como del social.

     El objetivo general de nuestro estudio es el de reflexionar sobre el ser humano a partir de este grupo de escritos. Como objetivo específico tenemos el de interpretar una serie de escritos sobre el sistema social de acuerdo a tres ejes temáticos (que fueron los que más frecuencia tuvieron en nuestro análisis de texto): masas, crisis de los fundamentos y control social.

A modo de enfoque metodológico y analítico

     En el aspecto metodológico se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[3], valiéndonos de la técnica de la observación documental[4], en este caso, de una serie de escritos breves referidos a la sociedad, pertenecientes a trabajos que van del 2001 al 2014. El procedimiento consistió en extraer de cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un cálculo de frecuencias para determinar cuáles eran las más recurrentes.

       A su vez, luego de obtener las temáticas principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las demás temáticas extraídas, y también, al ubicarlas como subtítulo para el libro se han hecho referencias centrales para identificar a la obra.

A modo de enfoque teórico

     De acuerdo a nuestro análisis, las temáticas que han aparecido en mayor número de escritos han sido las siguientes: masas, crisis de los fundamentos y control social, que las tomamos como variantes de una teoría substantiva[5]. Estos términos encuentran su significado último en ideas de Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche, como teorías generales, basada a su vez en un paradigma filosófico voluntarista.

     A continuación, consideraremos brevemente los términos centrales de nuestro análisis.

      El término “masas” empezó a ganar relevancia a partir de la revolución francesa, al ser entendida como uno de los principales factores que la explican. Las masas se fortalecen en las ciudades, a la par que se avanza en la complejidad del sistema social y se caracterizan por la identificación de cada uno de los individuos que lo componen, primero, con el cuerpo y con la mente, en un sentido básico, y segundo con el status y con el rol social, en un sentido más complejo. En todos los tipos de sociedades las masas refuerzan los mecanismos de control social que tienden a solidificar de manera uniforme tales identificaciones.

     La crisis de los fundamentos constituye una de las características que son propias de los estadios de descomposición de las sociedades y culturas, ya que implican la deslegitimación del conocimiento racional como camino para alcanzar la verdad. En el mundo moderno la crisis de los fundamentos se ha desplegado en filosofía en el siglo XIX, en especial con Schopenhauer y Nietzsche, y en la ciencia con la Teoría de la relatividad y con la Mecánica Cuántica.

      Definamos el control social como un conjunto de medios y procesos a través de los cuales un grupo o una sociedad hace que las personas desempeñen sus roles como se espera. Un grupo o una sociedad logra que sus miembros se comporten de una manera adecuada a través de “penalizaciones”, en caso que realice una conducta indeseada, e “incentivos”, en caso en que la conducta sea la esperada. 

    El control social se lleva a cabo principalmente a través de tres modos: la socialización, la presión social y la fuerza (o el poder), que se despliegan respectivamente en tres niveles: el del individuo (con sentimientos de culpa como penalización), el de los grupos sociales (con las distintas formas de exclusión) y el estado (con las condenas a prisión o con otras formas de penalización).

A modo de enfoque contextual

     La tapa del libro nos muestra la pintura de una escena de la gesta de la independencia del Paraguay, de donde extraemos la idea de un tipo de sociedad (la colonial o monárquica) en conflicto con otro tipo de sociedad (la republicana), sin embargo, lo que queremos acentuar con la imagen es la conflictividad misma que viene de la mano con el funcionamiento del sistema social.

      La sociedad como enemiga no implica la necesidad de combatirla ni de transformarla, sino de identificarla como la fuente del sufrimiento humano[6].

 

 Enlace al libro completo:

https://drive.google.com/file/d/1hJBG1ePeDIAlLpm2akUvJk79g5Nhw9TJ/view?fbclid=IwY2xjawOLyOVleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFXMnRTU3BLNGtDdjFJZ2Rlc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHnLGMK5qGLHwBLMyQsM3CYRenXfjksgroJUno6u0XibdSgxEVCWMc4D5wYzg_aem_UIQOfJwpUaGOqpoZSFBwhQ

 

 



[1] (León Helman, 2019/2025, págs. 39-40, nro.55)

[2] (Guttandin, 2012)

[3] (Guttandin, 2012, págs. 47-50)

[4] (Duverger, 1961/1981, pág. 115)

[5] Con teorías substantivas queremos referirnos a canales teóricos más cercanos al mundo empírico, lo que nos ayuda a direccionar hacia esquemas reducidos nuestros marcos más globales, como las teorías generales y los paradigmas filosóficos.

[6] (León Helman, 2023, págs. 41-42, nro.37)

miércoles, 5 de noviembre de 2025

A TREINTA AÑOS DE LA MUERTE DE GILLES DELEUZE (1925-1995)

 

     Fue un filósofo francés. Es considerado uno de los referentes del llamado pensamiento postmoderno. Entre sus obras cabe destacar: “Diferencia y repetición” (1968), “La lógica del sentido” (1969), “El Anti-Edipo: capitalismo y esquizofrenia” (1972) y “¿Qué es filosofía? (1991), escritos junto al psicoanalista Félix Guattari, “Post-scriptum a las sociedades de control” (1990).

La filosofía como creación de conceptos

Más allá de la visión academicista y disciplinada de la filosofía, para Deleuze la filosofía tiene que ver con un juego, el juego de la creación de conceptos. Y la creación de conceptos surge por una necesidad, o incluso un destino ineludible, si seguimos el planteamiento de Deleuze sobre la acción humana. Por supuesto, esto no implica que el filósofo se dedica a buscar ideas o conceptos que nadie entiende ni utiliza, antes bien, es el encuentro directo con una experiencia en la que los conceptos, antiguos, modernos o nuevos, no importa, vuelven a cobrar la relevancia y vitalidad que perdieron con el “uso institucional”. La filosofía es así como un descubrimiento de aquello que se piensa “por primera vez”. Esta exposición vitalista de la filosofía y del filósofo guarda cierto parentesco con las de Nietzsche o Schopenhauer sobre la misma temática.

La sociedad del control

Para Deleuze, luego del final de la guerra fría existe un nuevo tipo de control social, distinto al que era propio de la “sociedad disciplinaria” planteada por Foucault, porque ahora el control se basa en la repetición interminable y absurda de patrones de conducta que van más allá del encierro físico, así, con la sofisticación del control se trata de mantener a los individuos en circulación constante, en carrera constante, bajo la creencia por supuesto, de que están corriendo por su propia voluntad y no por algún extraño mecanismo socio-cultural que las empuja día tras día a intentar la misma travesía.

      Ahora hemos llegado al punto en que el controlador no se encuentra “afuera”, sino “adentro”, pues uno mismo es el jefe y el empleado a la vez, uno mismo es el que se chicotea una y otra vez para seguir el ritmo frenético de las “sociedades del control”. Por supuesto, una locura como esta no podría desembocar sino en una “sociedad del cansancio”, como lo propone ya Byung-Chul Han.

El Ser

Deleuze, quien ha erigido su obra entre los puntales de Espinoza y Heidegger (sin olvidar, por supuesto a Nietzsche), es también un pensador del Ser. Al respecto sostiene: “Una sola y misma voz para el múltiple de mil voces, un solo y mismo Océano para todas las gotas, un solo clamor del Ser para todos los entes”[1]. En todas las situaciones de la existencia palpita el único “acontecimiento” del Ser, y solo por él los entes realizan la múltiple danza de las apariencias.

     Todo es desplegado por el Ser, incluso las aparentes decisiones y acciones de los “anarquistas deseantes”, porque el Ser es el que da sentido en el mismo “acontecimiento” creativo, un sentido que no puede ser reducido a los entes, incluido el ser humano, que con una inquietud atormentada lo persigue a través de la ciencia, la filosofía o la religión. Así, el ser humano es un “autómata purificado”, más allá de las vanas redes de la racionalidad instrumental del mundo moderno, que no es más que una copia burda y violenta del funcionamiento vital que emerge de lo más profundo del cosmos.

La esquizofrenia

Para Deleuze, la enfermedad mental más que ser un pecado o una calamidad creada por la sociedad capitalista (como puede serlo para Mark Fisher o Michel Foucault, por ejemplo) tiene que ver con la emergencia de un sujeto revolucionario (un anarco-deseante). De todas maneras, este planteamiento no debe desprenderse de la visión metafísica de Deleuze, que deja a un lado la posibilidad del libre albedrío, ya que los individuos no son más que “autómatas purificados”, en otras palabras, las acciones del individuo no son más que “actualizaciones” del “Uno-todo”[2]

 (Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").



[1] Citado en (Badiou, 1997, pág. 23)

[2] (Badiou, 1997, pág. 25)

miércoles, 22 de octubre de 2025

A SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE JOSÉ ORTEGA Y GASSETT (1883-1955)

 

     Fue un filósofo español. Quizá el más influyente pensador español dentro de la historia de la filosofía occidental. Asumió de manera peculiar el historicismo reinante en su tiempo, adhiriéndolo a un enfoque racionalista, de donde surge su perspectiva sobre el raciovitalismo.

      Estudió en Marburgo (Alemania) con Cohen y Natorp, a partir de lo cual podemos entender a su vez el influjo de Dilthey sobre su pensamiento.

     Si para Jaspers muchos de los condicionamientos humanos se encuentran en las “situaciones”, para Ortega ellos estarán en las “circunstancias”. Así, en las Meditaciones del Quijote el filósofo repetirá: “Yo soy yo y mis circunstancias”. 

     Y mis circunstancias son mi mundo, de donde podemos entender de una forma más precisa aquella pregunta que a veces escuchamos en medio de las conversaciones de la gente: “¿Qué es el mundo de Pedro? ¿Por qué se comporta así?”. Y si para Ortega circunstancia es lo mismo que mundo, parafraseando a Heidegger podría decir que el hombre es ser en su circunstancia. Pero acotemos algo más, la dimensión humana de “ser con los demás” también está incluida en el concepto de circunstancia, lo que nos revela la amplitud que posee el término para el pensador español. Más todavía, ese “ser con los demás” se hace preciso cuando hablamos de la sociedad y la cultura que rodea a un individuo.

     La vida humana es para Ortega un “quehacer”, nunca está hecha del todo, por lo cual uno está condenado elegir lo que en el futuro será, uno está condenado a ser libre, por supuesto, siempre condicionado por las circunstancias. “El hombre no posee naturaleza, posee historia”, dirá muy expresivamente Ortega.

     De ahí que la moralidad sea el camino que le permite al hombre cumplir con su vocación, con su llamado de vida, con el cual podrá alcanzar una vida auténtica.

      Ciertamente, la vida humana es un quehacer, pero también es aquello que a uno le pasa, como producto del contacto social, así como aquello que se relaciona con nuestro ambiente y nuestro organismo biológico. Todo aquello conforma lo que nos pasa en la vida.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").

miércoles, 8 de octubre de 2025

A CIENTO SETENTA AÑOS DE LA MUERTE SOREN KIERKEGAARD (1813-1855)

 

     Fue un filósofo danés, precursor del existencialismo. Sus ideas acusan la influencia de la religiosidad protestante y la reacción frente a los planteamientos totalizadores de Hegel. Entre sus obras cabe citar: “EL concepto de ironía” (1841), “Temor y temblor” (1843), “El concepto de angustia” (1844) y “O lo uno o lo otro” (1843).

Frente a Hegel

     Su pensamiento marca un fuerte contraste con el de Hegel, pues para él el tema central de la filosofía no es la Totalidad o la Razón que se despliega en el mundo y la sociedad, sino la existencia concreta, la vida del individuo que conoce y quiere, que sufre y que goza, éste de todos los días y no aquel que se eleva hacia los espacios abstractos del pensamiento.

      El irracionalismo kierkegaardiano no nos lleva hacia la exaltación del sentimiento nacionalista, como era propio de sus contemporáneos neo-románticos, nos lleva hacia el atormentado mundo interior de los individuos, que deben hacerse responsables por sus elecciones, que paradójicamente, son respaldadas por su capacidad de pensar.

     Esta actitud existencialista frente al nacionalismo podemos verla en el contexto del pensamiento paraguayo en las novelas de Gabriel Casaccia, quien nos pinta un mundo patético sobre el escenario del pueblo de Areguá, justo en los tiempos  en los que el nacionalismo empezaba a asentarse como religión de Estado en el Paraguay. Por supuesto, Casaccia no mostraba tampoco ningún entusiasmo por los proyectos de modernización planteados en la mitad del siglo XX por pensadores liberales como Cecilio Báez o Eligio Ayala. Pero volvamos al pensador danés.

La existencia

    Para Kierkegaard no es posible conocer la esencia misma del hombre, sino sólo a este hombre concreto, el cotidiano, el de todos los días, es decir, lo que podemos conocer es la personalidad del hombre, y desde ahí, tal vez, acercarnos a aquello que escapa a todo conocimiento, Dios mismo.

     Kierkegaard sigue el planteamiento de la filosofía moderna sobre la diferencia entre el hombre y el animal. Los animales no son libres, ya que se encuentran determinados por su esencia,  lo que lo liga irremediablemente con la especie. Y es esa esencia la que trata de explicar el conocimiento científico. Mas, Kierkegaard no caerá en la glorificación de la racionalidad como distintivo de los seres humanos frente a los animales, al contrario, la capacidad racional que se expresa en la necesidad de hacer elecciones es una fuente de desesperación y de angustia para la persona, situación de la que puede salir a través de un salto de fe que implica ir más allá del conocimiento racional.  

    Pero el hombre es un individuo, antes que estar determinado por la especie, y esa individualidad se caracteriza principalmente por su capacidad de elegir. El hombre, el individuo, es libre. A diferencia del liberalismo, Kierkegaard no apela al individualismo como un marco de referencia que debe ser considerado por los arquitectos del sistema social moderno, al contrario, su individualismo es un punto de partida para ir hacia adentro, para encontrar a la soledad desesperante que se topa con lo absurdo de la existencia, agravado por el mismo pensamiento. Si para Hegel el pensamiento podía llevarnos hacia la Totalidad, para Kierkegaard el pensamiento nos lleva hacia la limitación, hacia un callejón sin salida, hacia el abismo, desde el cual se abre el espacio de la fe.

      En esta capacidad de elegir radica la condición atormentada del ser humano, de ahí que filósofos como los estoicos, Espinoza o Schopenhauer hayan sostenido la ausencia de libre albedrío en el hombre, como un camino para asentar en la comprensión la serenidad interior.

La realidad

     Para Kierkegaard la realidad última no es sino Dios, a la que se accede no a partir de razonamientos, sino a través de un salto de fe. Pero entiéndase, para el filósofo danés la fe no es creencia, es entrega completa a aquello que constantemente se escapa a la comprensión, a la inteligencia. Esta especie de ventana hacia lo místico no le quita a sus ideas el aire de desesperación, de angustia incluso, porque Kierkegaard no es el maestro Eckhardt, Kierkegaard no está centrado en Dios, sino en el hombre, Dios no es sino la salida de emergencia para todas las empresas frustradas del ser humano.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").

jueves, 25 de septiembre de 2025

A DOSCIENTOS AÑOS DE LA MUERTE DE HENRY DE SAINT-SIMON (1760-1825)

 

     Fue un filósofo francés. Junto a Augusto Comte y Karl Marx puede ser considerado como uno de los precursores de la sociología. Fue quizá el principal maestro de Augusto Comte, lo que se refleja en que algunas de sus ideas aparecerán desarrolladas en las obras de su discípulo. En un tono algo despectivo, Marx incluía a los planteamientos de Saint Simon dentro del esquema ideológico que pretendía superar: el “socialismo utópico”[1], pero ¿superar en qué forma? A través de su pretensión de lograr un “socialismo científico”. Vemos aquí, que tanto en Saint Simon como en Marx es un desafío la distinción entre ideología y ciencia. Pero volvamos a Saint Simon.

       Plantea el problema de la estratificación social de una manera particular, siguiendo el igualitarismo originado en la revolución francesa, pero introduciendo ya la idea de una clase que debería regir el nuevo orden mundial: la clase industrial. Otra particularidad reside en la relevancia que le da a la propiedad privada para el funcionamiento del sistema social, en esto se aleja primero de Rousseau y lo alejará posteriormente de Marx.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno").

[1] (Giner, 1966, pág. 415)

jueves, 11 de septiembre de 2025

INTRODUCIÓN A "VALORES Y PESTILENCIA. ESCRITOS DISPERSOS 2"

 

     En medio de toda la putrefacción social y cultural por la que atraviesa el mundo moderno (o si se quiere ultra moderno o postmoderno, no importa), sigue siendo necesario establecer condiciones para que se pueda dar la convivencia humana, y de eso se trata la democracia, de cultivar valores que nos permitan convivir tolerablemente, encontrando consensos en medio de las diferencias, tendiendo puentes de una racionalidad moderada sobre las corrientes impetuosas de la masificación social. En este juego, luego de las críticas implacables del conocimiento filosófico y científico, la religión todavía tiene algo que decirnos, tanto en sus variables de moral como de mística. Por eso hablamos de valores y pestilencia.

     Lo que el lector encontrará en este trabajo es una reflexión en torno al ser humano, basándonos en una investigación de tipo cualitativa interpretativa[1] sobre la primera de sus tres partes, dedicada a la sociedad. El objeto de nuestro análisis es un grupo de escritos cortos, aparecidos en su mayoría entre los años 2017 y 2018, que forman parte de la serie de trabajos que llamamos “escritos dispersos”, en este caso el segundo libro de la serie. Y precisamente, uno de los resultados de nuestro estudio es la disminución de esa dispersión de abordajes como consecuencia de la detección de constantes temáticas que describen a esos escritos y que a su vez sirve de punto de partida para sus interpretaciones.

     La elección de esta primera parte como centro de nuestra investigación obedece a que ella posee una mayor representatividad del libro completo, tanto por la cantidad de escritos fragmentarios, como por las coincidencias en las temáticas abordadas.

     Este estudio puede constituirse como un intento de interconectar paradigmas y teorías generales de la filosofía con teorías substantivas asociadas con campos sociales, culturales, políticos o económicos. Esto a su vez, nos puede permitir acercarnos de una manera más inmediata a la filosofía, ya que las teorías son proyectadas en medio de acciones y pensamientos de la vida cotidiana, tanto del campo individual como del social.

     El objetivo general de nuestro estudio es el de reflexionar sobre el ser humano a partir de este grupo de escritos. Como objetivo específico tenemos el de interpretar una serie de escritos sobre el sistema social de acuerdo a tres ejes temáticos (que fueron los que más frecuencia tuvieron en nuestro análisis de texto): democracia, modernidad y religión.

A modo de enfoque metodológico y analítico

     En el aspecto metodológico se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[2], valiéndonos de la técnica de la observación documental[3], en este caso, de una serie de escritos breves referidos a la sociedad, pertenecientes a los años 2017 y 2018. El procedimiento consistió en extraer de cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un cálculo de frecuencias para determinar cuáles eran las más recurrentes.

       A su vez, luego de obtener las temáticas principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las demás temáticas extraídas, y también, al ubicarlas como subtítulo para el libro se han hecho referencias centrales para identificar al trabajo.

A modo de enfoque teórico

     De acuerdo a nuestro análisis, las temáticas que han aparecido en mayor número de escritos han sido las siguientes: democracia, modernidad y religión, que las tomamos como variantes de una teoría substantivas[4]. Estos términos, entonces, encuentran su significado último desde ideas de Schopenhauer y Nietzsche, como teorías generales, basada a su vez en un paradigma filosófico voluntarista.

     A continuación, consideraremos brevemente los términos centrales de nuestro análisis.

     La democracia es un régimen político que propicia la convivencia entre seres humanos, logrando la participación y consensos en medio mismo de las diferencias en ideas o incluso entre pautas culturales.

      La modernidad es un tipo de sociedad caracterizada inicialmente por la racionalidad, el industrialismo, la idea del progreso y la emancipación del hombre de las cadenas de la dominación social. Es una forma de orden social y cultural que surgió hacia los siglos XV y XVI. Los valores defendidos por la modernidad son principalmente los que corresponden a la racionalidad. Siguiendo a Max Weber, podríamos decir que existen dos tipos de racionalidad, la formal y la substantiva, pero con la crisis de los fundamentos, la que ha prevalecido en el mundo ha sido esta última, en especial dentro del sistema económico capitalista y de los sistemas políticos modernos (en la forma de burocracia). La modernidad ha intensificado el proceso de separación del ser humano de la naturaleza original, multiplicando el poder del pensamiento, al precio de olvidar los dones del conocimiento intuitivo, asociado con la sabiduría de todos los tiempos y culturas (la sabiduría perenne).

     La religión, en cuanto comunidad de personas (en grupos o iglesias) forma parte del sistema social; en cuanto institución que alberga en su seno personas con distintos roles, que encuentran consistencia desde pautas de comportamiento y valores, es un componente del sistema cultural. Posee tres dimensiones: moral (en forma de doctrinas), cognoscitiva (en la forma de creencias) y contemplativa (como no acción o mística). Las dos primeras conectan a la religión con los sistemas social y cultural de la acción humana, mientras que la tercera, la remite a la experiencia estética y mística.

 

A modo de enfoque contextual

      Este libro se formó en medio de un proceso de asimilación de la teoría sociológica entre los años 2015 y 2018, por lo cual será común observar la aparición de ideas de autores como Comte, Marx, Durkheim, Weber, Simmel y otros. También podrá notarse la permanencia de las ideas de autores que hacen a nuestro paradigma filosófico y a las teorías generales que generalmente utilizamos en nuestros escritos, como las de Arthur Schopenhauer y Friedrich Nietzsche.

 Enlace al libro completo: 

https://drive.google.com/file/d/1eGhKWvLc5PmSRSIp2lRR3fcEDC4gwQKx/view?usp=drive_open

 

 



[1] (Guttandin, 2012)

[2] (Guttandin, 2012, págs. 47-50)

[3] (Duverger, 1961/1981, pág. 115)

[4] Con teorías substantivas queremos referirnos a canales teóricos más cercanos al mundo empírico, lo que nos ayuda a direccionar hacia esquemas reducidos nuestros marcos más globales, como las teorías generales y los paradigmas filosóficos.

miércoles, 27 de agosto de 2025

A DOSCIENTOS SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE MONTESQUIEU (1689-1755)

         Fue un filósofo e historiador francés. Fue uno de los principales exponentes de la ilustración y un precursor de las ciencias sociales. A nivel teórico, se ubica mucho más cerca del empirismo que del racionalismo (que son las dos principales corrientes subterráneas de la ilustración), por la relevancia que le da al hecho o fenómeno social,  frente a las grandes construcciones teóricas típicas de la filosofía tradicional (Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino) y de la misma filosofía moderna (Descartes, Kant o Hegel). Más allá de las cuestiones más generales de su marco teórico, Montesquieu pretende construir herramientas de análisis social que conjuguen el tiempo largo (histórico, estructural) con el tiempo corto (coyuntural), para dar cuenta de los acontecimientos que estaban marcando la madurez de la sociedad y de la cultura moderna en el siglo XVIII.

      Entre sus obras cabe citar las “Cartas persas” y “Consideraciones sobre las causas de la grandeza de Roma y su decadencia”.

     Visitó Inglaterra, como en su tiempo lo hizo Voltaire, en donde recibió fuertes influencias para su pensamiento (en especial de John Locke).

La investigación social

     Con el título de su obra “Consideraciones sobre las causas de la grandeza de los romanos y su decadencia” ya nos muestra Montesquieu que dejará de lado cualquier alusión a concepciones providencialistas, que todavía era común en su tiempo, y se limitará a llevar adelante sus consideraciones utilizando primordialmente el principio de causalidad (que en su tiempo fue utilizado ampliamente tanto por racionalistas como por empiristas).

     Pero ¿que buscará aplicando el principio de causalidad? Acumular observaciones que le permiten postular leyes fundamentales que expliquen el éxito o la decadencia de las sociedades. De ahí la alusión al Imperio romano, objeto de su investigación histórica.

   Cree que los males del mundo pueden solucionarse dentro de la sociedad, pero a diferencia de Rousseau (con su idea de "voluntad general"), plantea la moderación como el mejor camino para lograrlo, a través de la construcción de instituciones políticas que se frenen unas a otras (nos referimos idea de la división de los poderes del Estado).

 (Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno),

jueves, 14 de agosto de 2025

A CUARENTA AÑOS DE LA MUERTE DE CARL SCHMITT (1888-1985)

 

     Fue un politólogo y filósofo alemán. Considerado como uno de los principales referentes intelectuales del Nacional Socialismo Alemán, sus ideas, sin embargo, van más allá de la particular coyuntura política de la primera mitad del siglo XX. Entre sus obras cabe citar “La dictadura”. A pesar de lo polémico de sus adhesiones partidarias, sus planteamientos teóricos siguen siendo relevantes para pensar la política contemporánea.

La política

     Lo que caracteriza a la política, plantea Schmitt, es el tipo de relación humana que se da en su espera (ubicada dentro del sistema social), consistente en la dualidad amigo-enemigo. Algunos han pretendido suavizar el término “enemigo”, en un contexto de conflictos democráticos, utilizando el término “adversario”. De cualquier manera, hay que entender a Schmitt dentro del contexto de una sociedad de masas (lo que se hizo más evidente a partir de la revolución francesa) en donde no priman los principios de la racionalidad, sino la desbordante fuerza de lo emocional, que se aviva gracias a las posiciones polarizadas, como luchas entre el bien y el mal (reavivando así sentimientos de una oculta religiosidad), a partir de lo cual, la posición contraria, no podría ser, para Schmitt, sino la que representa al enemigo.

      Schmitt defendió el militarismo, reafirmando con ello la preeminencia del poder político sobre el poder económico y el ideológico (si seguimos la tipología del poder de Bobbio).

La dictadura

     Plantea la existencia de dos tipos de dictadura: la comisaria, asociada con la práctica republicana de la antigua Roma, de extensión provisoria; y la soberana, que busca instaurar un nuevo orden político.

(Extracto de "Robert León Helman. Entre la revolución y el control. Ensayo sobre el desarrollo orgánico de las ciencias sociales").

jueves, 31 de julio de 2025

A CIENTO SESENTA AÑOS DE LA MUERTE DE ANDRÉS BELLO (1781-1865)

 

     Fue un filósofo, gramático, jurista y político venezolano. En el campo del pensamiento social fue influenciado por las ideas de Edmund Burke[1] y Jeremías Bentham.

      Entre sus obras podemos citar: “Filosofía del entendimiento” (1843), “Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos” (1847), “Sociología de lo bello”, “Filosofía moral”, “Código civil de la república de Chile” (1855). Fue contratado por el Estado de Chile para contribuir en su ordenamiento legal y educativo.

El orden

     Ivan Jaksic, titula a uno de sus libros como “Andrés Bello: la pasión por el orden”[2]. Más allá de lo acertado del título, podríamos decir que el orden y el progreso se convirtieron en la bandera de muchos pensadores latinoamericanos que buscaban a través del positivismo europeo encontrar una dirección clara luego del anarquismo caudillista en el cayeron la mayoría de los países de la región luego de la independencia de la monarquía española.

     Si en alguna medida la ilustración fue el aliento intelectual para llevar adelante las revoluciones de la independencia, y el romanticismo fue la fórmula para prestar atención a las peculiaridades sociales y culturales de las comunidades en las que se pretendían introducir cambios, el positivismo fue la brújula para orientarse decididamente hacia “el orden y el progreso”.

Pensamiento político

Bello pregonó para Chile y la región un republicanismo que propiciará cambios graduales en el sistema social, gracias a una legislación clara y eficiente que garantizara la convivencia ciudadana. Así, al modo de un Bentham latinoamericano pregonaba el logro, a través del la acción del Estado, del mayor bien posible para el mayor número de ciudadanos.

Educación

La virtud de los ciudadanos, esencial para la consolidación de las recién nacidas repúblicas latinoamericanas, debía lograrse a través de un sistema educativo eficiente y amplio. Y precisamente, el estado de anarquía en el que había caído la región luego de las gestas independentistas, tenía que ver con la proliferación de individuos que no habían asumido su rol de ciudadanos, sino que se habían dejado llevar por la marea irrefrenable del caudillismo.

 (Extracto de "Robert León Helman. Pensar desde América. Ensayo sobre el pensamiento latinoamericano").



[1] (Jaksic, 2001, pág. 130)

[2] (Jaksic, 2001)