miércoles, 17 de diciembre de 2025

A SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE PIERRE TEILHARD DE CHARDIN (1881-1955)

 

     Fue un teólogo, científico, filósofo y sacerdote jesuita. Podríamos decir que los paradigmas filosóficos en medio de los cuales se mueve son el evolucionismo, el personalismo y el espiritualismo. Entre sus obras cabe citar: “El medio divino” o “El fenómeno humano”.

     En sus reflexiones se pretende lograr una articulación entre ciencia, filosofía, teología y espiritualidad. Influenciado por las ideas de Bergson, piensa a la evolución como un camino de transformación de la vida y del hombre. En tal contexto utiliza ideas provenientes del pensamiento cristiano y del espiritualismo francés.

     De Chardin pretende describir el origen del cosmos, de la vida y del ser humano, y mostrar el hilo que lleva a la cristo génesis, que desde una sabiduría perenne puede interpretarse como despertar, liberación o iluminación. Por supuesto, el personalismo, defendido por De Chardin, será una especie de barra de contención frente a la posibilidad de la aniquilación del yo (planteado desde Schopenhauer y desde la sabiduría de oriente), es decir, la subjetividad humana no es interpretada como ilusoria, sino como asentada en una realidad prestada por la acción creadora de Dios.

     El paso de lo mineral a lo vital, de lo vital a lo animal, de lo animal a lo humano, y de lo humano a lo divino, no se da a través de un despliegue lineal, sino a través de “saltos”, una idea presente en el campo de la física (la mecánica cuántica) a inicios del siglo XX, pero que también podemos remontarla a algunos planteamientos del espiritualismo francés.

 (Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno).

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