La incertidumbre del homínido estimuló el
brote del pensamiento, que al difundirse de un individuo a otro, como si fuera
una epidemia, se hizo sociedad. La sociedad es como un gran animal, o si se
quiere una gran máquina, que pretende controlar la vida para mantenerse en pie.
La sociedad no posee en última instancia finalidad alguna, simplemente busca
perpetuarse y expandirse por la pura inercia ilusoria que le dio origen.
La primera forma socio-cultural que
surgió con el parto del pensamiento fue la religión. Y ella nos revela dos
funciones, primero como un símbolo de aquel estado natural que se perdió con el
surgimiento del pensamiento, y segundo, como institución social que aseguraba
la convivencia, valiéndose de la misma racionalidad, a través del
establecimiento de acciones buenas y acciones malas. Vemos entonces a la
religión como el punto de partida tanto de la mística como de la moral. A
partir de la religión, con sus variantes de mito y magia[1],
surgirán luego la filosofía, la ciencia, la técnica y las ideologías,
instituciones que asegurarán la pervivencia del sistema social con la fuerza de
un proceso hipnótico.
Lo que el lector encontrará en este
trabajo es una reflexión en torno a la
sociedad, basándonos en una investigación de tipo cualitativa
interpretativa[2]
sobre la sección dedicada a la Sociedad de los doce libros de la serie Cosecha
de Pensamientos y del primer libro de la serie Escritos Dispersos. El objeto de
nuestro análisis es un grupo de escritos cortos, aparecidos entre los años 2001
y 2014. Y precisamente, uno de los resultados de nuestro estudio es la
disminución de esa dispersión de abordajes como consecuencia de la detección de
constantes temáticas que describen a esos escritos y que a su vez sirve de
punto de partida para sus interpretaciones.
Este estudio puede constituirse como un
intento de interconectar paradigmas y teorías generales de la filosofía con
teorías substantivas asociadas con campos sociales, culturales, políticos o
económicos. Esto a su vez, nos puede permitir acercarnos de una manera más
inmediata a la filosofía, ya que las teorías son proyectadas en medio de
acciones y pensamientos de la vida cotidiana, tanto del campo individual como
del social.
El objetivo general de nuestro estudio es
el de reflexionar sobre el ser humano a partir de este grupo de escritos. Como
objetivo específico tenemos el de interpretar una serie de escritos sobre el
sistema social de acuerdo a tres ejes temáticos (que fueron los que más
frecuencia tuvieron en nuestro análisis de texto): masas, crisis de los
fundamentos y control social.
A modo de
enfoque metodológico y analítico
En el aspecto metodológico se pretendió
llevar adelante una investigación cualitativa interpretativa[3],
valiéndonos de la técnica de la observación documental[4], en
este caso, de una serie de escritos breves referidos a la sociedad,
pertenecientes a trabajos que van del 2001 al 2014. El procedimiento consistió
en extraer de cada escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente
establecer un cálculo de frecuencias para determinar cuáles eran las más
recurrentes.
A su vez, luego de obtener las temáticas
principales las hemos definido y las hemos asociado en algunos casos con las
demás temáticas extraídas, y también, al ubicarlas como subtítulo para el libro
se han hecho referencias centrales para identificar a la obra.
A modo de
enfoque teórico
De acuerdo a nuestro análisis, las
temáticas que han aparecido en mayor número de escritos han sido las
siguientes: masas, crisis de los fundamentos y control social, que las
tomamos como variantes de una teoría substantiva[5].
Estos términos encuentran su significado último en ideas de Arthur Schopenhauer
y Friedrich Nietzsche, como teorías
generales, basada a su vez en un paradigma filosófico voluntarista.
A continuación, consideraremos brevemente
los términos centrales de nuestro análisis.
El término “masas” empezó a ganar
relevancia a partir de la revolución francesa, al ser entendida como uno de los
principales factores que la explican. Las masas se fortalecen en las ciudades,
a la par que se avanza en la complejidad del sistema social y se caracterizan
por la identificación de cada uno de los individuos que lo componen, primero,
con el cuerpo y con la mente, en un sentido básico, y segundo con el status y
con el rol social, en un sentido más complejo. En todos los tipos de sociedades
las masas refuerzan los mecanismos de control social que tienden a solidificar
de manera uniforme tales identificaciones.
La crisis de los fundamentos constituye
una de las características que son propias de los estadios de descomposición de
las sociedades y culturas, ya que implican la deslegitimación del conocimiento
racional como camino para alcanzar la verdad. En el mundo moderno la crisis de
los fundamentos se ha desplegado en filosofía en el siglo XIX, en especial con
Schopenhauer y Nietzsche, y en la ciencia con la Teoría de la relatividad y con
la Mecánica Cuántica.
Definamos el control social como
un conjunto de medios y procesos a través de los cuales un grupo o una sociedad
hace que las personas desempeñen sus roles como se espera. Un grupo o una
sociedad logra que sus miembros se comporten de una manera adecuada a través de
“penalizaciones”, en caso que realice una conducta indeseada, e “incentivos”,
en caso en que la conducta sea la esperada.
El
control social se lleva a cabo principalmente a través de tres modos: la
socialización, la presión social y la fuerza (o el poder), que se despliegan
respectivamente en tres niveles: el del individuo (con sentimientos de culpa
como penalización), el de los grupos sociales (con las distintas formas de
exclusión) y el estado (con las condenas a prisión o con otras formas de
penalización).
A modo de enfoque
contextual
La tapa del libro nos muestra la pintura de
una escena de la gesta de la independencia del Paraguay, de donde extraemos la
idea de un tipo de sociedad (la colonial o monárquica) en conflicto con otro
tipo de sociedad (la republicana), sin embargo, lo que queremos acentuar con la
imagen es la conflictividad misma que viene de la mano con el funcionamiento
del sistema social.
La sociedad como enemiga no implica la
necesidad de combatirla ni de transformarla, sino de identificarla como la
fuente del sufrimiento humano[6].
[1]
[2]
[3]
[4]
[5]
Con teorías substantivas queremos referirnos a canales teóricos más cercanos al
mundo empírico, lo que nos ayuda a direccionar hacia esquemas reducidos
nuestros marcos más globales, como las teorías generales y los paradigmas
filosóficos.
[6]
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