No se espere de este trabajo una nueva
versión de la bucólica imagen del noble salvaje (o del noble bárbaro si se
quiere) al referirnos al sabio del campo paraguayo (el arandu ka´aty),
porque no se trata de alabar a ningún tipo de sociedad, en este caso a la
sociedad agraria paraguaya, sino de apuntar algunas peculiaridades que la
diferencian de la sociedad moderna, y sostenemos esto porque más allá de ello,
la sociedad, en cualquiera de sus formas, sigue siendo la enemiga (en
concordancia con la tesis que hemos planteado en el libro “La sociedad como
enemiga”)[1].
De todas maneras, podemos ensalzar al sabio del campo, pero sin idolatrar a su
sociedad.
En las sociedades rurales, a pesar de que
el pensamiento ha instaurado sus redes de ensoñación sobre el ser humano,
existe una mayor cercanía con la naturaleza que en las sociedades urbanas, a
las que también podemos llamar modernas o en proceso de modernización. Esta
cercanía con la naturaleza establece una mejor disposición ambiental para
librarse de la cárcel de la mente, aunque por supuesto, no existe ninguna
relación causal entre ellas[2].
El campesino sigue estando identificado con su cuerpo y con su mente, pero
frente al hombre de la ciudad, su identificación con su estatus y con su rol es
menor. En este trabajo se elaboraron algunos esbozos de cómo la sociedad se ha
desplegado en el Paraguay del campo a la ciudad[3]
y de cómo hemos ido perdiendo algunos valores propios de la cultura de tierra
adentro, personificados en el sabio del campo o arandu ka´aty.
El lector podrá
encontrar aquí una reflexión en torno al
ser humano, basándonos en una indagación sobre una serie de escritos cortos
que tienen la peculiaridad de que en su gran mayoría están asociados con el
sistema social paraguayo.
A modo de enfoque metodológico y analítico
En el aspecto
metodológico se pretendió llevar adelante una investigación cualitativa
interpretativa[4],
valiéndonos de la técnica de la observación documental[5], en
este caso, de una serie de escritos breves referiros al Paraguay, aparecidos
entre los años 2021 y 2022. El procedimiento consistió en extraer de cada
escrito breve las temáticas tratadas, para posteriormente establecer un cálculo
de frecuencias para determinar cuáles eran las más recurrentes.
A su vez,
luego de obtener las temáticas principales las hemos definido y las hemos
asociado en algunos casos con las demás temáticas extraídas, y también, al
ubicarlas como subtítulo para el libro se han hecho referencias centrales para
identificar a la obra.
A modo de enfoque teórico
Las ideas que en nuestro análisis han
aparecido con más frecuencia han sido: arandu ka’aty, modernización y crisis de
los fundamentos.
El arandu
ka’aty (sabiduría del campo) es un tipo de conocimiento empírico
intensamente asociada con una actitud contemplativa. El arandu ka’aty es como el centro de la cultura seminal paraguaya,
que ha ido perdiendo relevancia en la medida en que el proceso de urbanización
se ha extendido en el país.
El arandu ka´aty posee tres dimensiones
principales: la identitaria (referida al conocimiento), la moral (referida a la
acción) y la contemplativa (referida a la mística). Desde su dimensión
contemplativa el arandu ka’aty puede ser asociado con una religión de carácter
intimista, a la que Max Weber denominó mística, que a su vez puede ser
conectada con una sabiduría perenne.
La modernización
se difundió en el Paraguay junto al proceso de urbanización. De todas maneras,
hay que decir que esta modernidad paraguaya ha tenido sus peculiaridades desde
que empezó a desarrollarse a finales de los años setenta del siglo XX, ha sido,
como lo apunta Luis A. Galeano: parcial, tardía y conservadora.
Con el avance del proceso de urbanización
también puede observarse un resquebrajamiento de los valores de la cultura
tradicional paraguaya, lo que implica para nosotros una auténtica “crisis de
los fundamentos”, que termina poniendo en cuestión no solo la visión de mundo
tradicional, sino también la moderna.
La crisis
de los fundamentos constituye una de las características que son propias de
los estadios de descomposición de las sociedades y culturas, ya que implican la
deslegitimación del conocimiento racional como camino para alcanzar la verdad.
En el mundo moderno la crisis de los fundamentos se ha desplegado en filosofía
en el siglo XIX, en especial desde Schopenhauer y Nietzsche, y en la ciencia
con la Teoría de la relatividad y con la Mecánica Cuántica.
En Paraguay la
crisis de los fundamentos nos lleva a nuestra propia versión de “la muerte de
Dios”, que es una especie de aplicación del término de Nietzsche a nuestro
sistema social, pero en nuestro caso, lo que muere no son los valores de
occidente que guiaron a las transformaciones del mundo moderno, sino los
valores de la cultura tradicional paraguayas, asociadas estrechamente con el
mundo agrario.
A modo de enfoque contextual
En la tapa de
nuestro libro vemos la representación del amanecer con el fondo de un rancho
campesino, en donde no se observan las casi omnipresentes redes del tendido
eléctrico, lo que se nos presenta como un símbolo del punto de partida del
sistema social paraguayo, hasta llegar a las agitadas y ruidosas ciudades de
nuestros días.
En medio del
estruendo urbano, es posible para unos pocos, un retorno a la vida y a la
sabiduría del campo, que no deja de ser también un viaje que simboliza un
regreso a lo más profundo del ser humano (a lo que podemos llamar alma,
espíritu, Sí mismo, fuente, sujeto puro e involuntario, etc).
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