Fue un filósofo mexicano. Puede ser
ubicado dentro de la generación del novecientos del pensamiento
latinoamericano. Desde Bergson, propone una especie de vitalismo cristiano,
paralelo al pensamiento cristiano-católico.
Escribió obras como “La filosofía de la
intuición”, “La existencia como economía, desinterés y caridad” o “El problema
de México y la ideología nacional”.
Caso asume planteamientos de pensadores
como Pascal o Tolstoi. Fundó con José Vasconcelos el “Ateneo de la juventud”,
grupo de estudios filosóficos y humanísticos que se oponía abiertamente a la
teoría positivista, de fuerte influencia en ese tiempo, tanto en México como en
toda Latinoamérica. Los integrantes de este grupo proponían reemplazar a Comte
y a Spencer por otros pensadores europeos, como Schopenhauer, Nietzsche,
Bergson, o el pensador uruguayo José Enrique Rodó.
Sus ideas se desenvuelven en un particular
contexto intelectual y filosófico:
de la mano de Henri Bergson y Émile Boutroux, lleva a
cabo la promoción de un vitalismo cristiano como horizonte crítico de una
modernidad presa de dos alternativas antagónicas: el positivismo que otorga un
anclaje doctrinal al capitalismo y su entramado político industrial, y el
marxismo, que, desde la perspectiva de Caso, se constituye como columna
vertebral de un comunismo totalitario que al identificar justicia con dictadura
del proletariado, pugna por la abolición de la propiedad privada[1].
Este influjo espiritualista en el
pensamiento latinoamericano también puede detectarse en pensadores paraguayos
novecentistas como Manuel Domínguez o Eligio Ayala, canalizado hacia el
nacionalismo en el caso del primero y hacia un liberalismo progresista en el
caso del segundo.
(Extracto de "Robert León Helman. Pensar desde América. Ensayo sobre el pensamiento latinoamericano).
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