jueves, 24 de octubre de 2024

A DOSCIENTOS AÑOS DE LA MUERTE DE JOHAN FICHTE (1762-1814)

 

   Fue un filósofo alemán. Se constituye en uno de los principales exponentes del llamado idealismo alemán. Ahora, habría que matizar su posición teórica, porque desde su obra “Discursos a la nación alemana”, revela también una especie de voluntarismo, que posteriormente será mejor desarrollado por Schopenhauer.

     Discípulo de Kant, será uno de los primeros en plantear renovados bríos para el pensamiento; extremando las enseñanzas kantianas enseñará que de un Yo puro y absoluto se despliega como un tejido maravilloso el mundo conocido y el sujeto cognoscente, el tejido del el no yo y el yo.

     Entre sus obras cabe citar sus “Discursos a la nación alemana” (1808).

Ideas políticas

Hacia 1808 la sombra de Napoléon Bonaparte había llegado hasta la Prusia de Fichte, quien en ese mismo año escribió un tratado filosófico que su vez parecía una arenga nacionalista, nos referimos a los “Discursos a la nación alemana”. Es posible encontrar en las reflexiones de Fichte ideas que reaparecerán en autores como Friedrich Nietzsche u Oswald Spengler, y que ajustadas, y muchas veces tergiversadas, a nivel político, son distinguibles en los discursos de Bismarck o Hitler.

     De alguna manera, Fichte abandona el formalismo moral kantiano, y afirma como valor supremo a la libertad, que se manifiesta en la acción. Si queremos, a nivel de las ciencias sociales, aquí podemos notar algún germen de los planteamientos de Max Weber sobre la “acción social”; mientras que a nivel filosófico, vemos aquí el brote de un voluntarismo, que Schopenhauer extenderá hasta sus ideas sobre el místico y el genio, mientras que Nietzsche lo tomará en sus planteamientos sobre el super hombre; por parte de Spengler, sostendrá que las culturas decadentes son aquellas que caen en la apatía y el desgano; de esto se desprenderá a su vez la afirmación ajustada de políticos fascistas de que la guerra le devuelve la vitalidad a las naciones  adormecidas por el racionalismo y el individualismo moderno. Podemos notar aquí la proyección de los caracteres más nefastos del nacionalismo: el militarismo y el imperialismo.

      De todas maneras, es necesario no caer en las conclusiones apresuradas de un Lukács, quien en su obra “El asalto a la razón” terminó descalificando a prácticamente todo el flujo del pensamiento idealista y romántico alemán, por haber desembocado en aventuras políticas de carácter fascista, no, el pensamiento alemán, y el de Fichte en particular, constituye una pieza valiosa para comprender la manera en que la modernidad se ha parado frente al problema del sufrimiento humano.

(Extracto de "Robert León Helman. Una mirada hacia el infinito. Ensayo sobre el pensamiento moderno)

miércoles, 9 de octubre de 2024

A DIEZ AÑOS DE LA MUERTE DE ERNESTO LACLAU (1935-2014)

 

     Fue un filósofo y politólogo argentino. Algunos lo califican como un referente del llamado “post-marxismo”, también, a nivel ideológico algunos lo consideran como un exponente de “la nueva izquierda”.

     Laclau defiende un anti-esencialismo, y desde ahí parte hacia la idea de “construir” un pueblo desde las demandas de sectores sociales heterogéneos. Aquí hay una combinación de Gramsci y el postmodernismo. Por supuesto, el componente postmoderno del pensamiento de Laclau pone en cuestión todo posible planteamiento utópico, que no podría ser interpretado sino como un metarrelato.

     Entre sus obras cabe citar “Hegemonía y estrategia socialista” (1985), “Política e ideología en la teoría marxista” y “La razón populista” (2005).

La razón populista

Planteemos algunas ideas básicas sobre su una de sus obras más conocidas, “La razón populista”. Para algunos podría sonar un poco contradictorio el planteamiento de que detrás del populismo exista precisamente una “razón”, pero ese es justamente una de las cuestiones centrales para Laclau.

      A partir de un análisis bibliográfico Laclau reconoce que el término populismo no posee un referente empírico preciso, es un concepto vago y ambiguo, y justamente por ello algunos estudiosos de la política han desestimado o relegado la investigación sobre el populismo. En cambio, Laclau reconoce este carácter del término, pero sostiene que ello se debe a que el populismo no es un “fenómeno delimitable”, sino una “lógica social”. A través de esta lógica social Laclau pretende explicar la “formación de las identidades colectivas”. A su vez, consideremos que estas identidades colectivas son las que terminan consolidando a la “hegemonía cultural”, que permite la obtención, el control y el aumento del poder político dentro de una sociedad.

 (Extracto de "Robert León Helman. Pensar desde América. Hacia una visión estética del pensamiento latinoamericano").