Politólogo y pensador
paraguayo. Junto a Ticio Escobar constituyen los precursores del pensamiento
postmoderno en el Paraguay[1]. Formado
en ciencias políticas y economía, influenciado por ideas de pensadores como
Michel Foucault, Guilles Deleuze, Carl Smith, Norbert Lechner o Ernesto Laclau.
Entre sus obras
podemos citar “La sociedad a pesar del Estado” (1987, escrita junto a José
Carlos Rodríguez), “Discutir el socialismo” (1988), o “Adiós a Stroessner, la
reconstrucción de la política en el Paraguay” (1992).
El Estado contra la sociedad
Si Pierre
Clastres habló sobre “la sociedad contra el Estado” al referirse a los
guaraníes, Benjamín Arditi sostuvo la idea de “El Estado contra la sociedad”,
al pensar en el Paraguay de los últimos años del régimen autoritario[2].
En su reflexión, Arditi se centra de manera particular, más que en la sociedad
como un todo, en la llamada “sociedad civil”, que incluye a movimientos
sociales y partidos políticos. Para Arditi el problema no es el Estado en sí
mismo, que se ha vuelto ya un componente ineludible del sistema social
paraguayo, desde su misma fundación, por parte del Dr. Francia en el siglo XIX,
el problema era el régimen político del Estado, es decir, la necesidad de dejar
atrás un régimen autoritario y acceder a otro democrático. Y en los años
ochenta del siglo XX se veía que ese paso del autoritarismo a la democracia
debía llevarse adelante a través de la razón, así, recordemos el título del
libro de Juan Andrés Cardozo de 1984: “La razón como alternativa histórica”, o
el de Jorge Báez Roa, de 1983: “De la esperanza a la razón”.
Elementos
teóricos para el tercer espacio político paraguayo
En los últimos años del
régimen stronista Benjamín Arditi sostenía que: “la autocracia está perdiendo
un espacio que las fuerzas políticas democráticas no logran ocupar”[3],
refiriéndose principalmente a la política tradicional conformada por los
partidos políticos de oposición, sea la nucleación denominada “Acuerdo
Nacional”, o sean incluso facciones del partido colorado como los denominados
“éticos”. En contrapartida, fijándose en los movimientos sociales (estudiantes,
obreros y campesinos principalmente), sostenía que eran “los únicos que, en
esta lenta decadencia de la autocracia, parecen ofrecer algunos resultados
edificantes”[4].
¿No vemos aquí una especie de búsqueda de alguna alternativa a la política
tradicional paraguaya, que podríamos asociar con planteamientos teóricos como
los de Gramsci o Laclau? ¿No estamos aquí frente a la búsqueda de un modo de
hacer política que vaya más allá del tradicional bipartidismo paraguayo? El
mismo Arditi lo aclara: “Tal es el caso hoy con la relevancia que han ido
adquiriendo los “movimientos sociales”, como tema nacional e internacional: la
percepción de esa relevancia conlleva también el surgimiento de nuevos “modos
de ver” o “nuevos enfoques” para pensar la realidad, enfoques que tienden a
priorizar a la sociedad y a lo social, en lugar del estado y lo
político-partidario”[5].
Vemos aquí algunos signos de los planteamientos del tan mentado “tercer espacio
político” paraguayo (por supuesto, el más volcado hacia la izquierda).
(Extracto de "Robert León Helman. En pos del pensamiento inútil. Ensayo sobre la historia de las ideas en el Paraguay").